10 BATALLAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

I GUERRA MUNDIAL

Retomamos la temática de los Top 10, en este caso son las 10 batallas más significativas y relevantes de la I GM, a mi entender.

La Primera Guerra Mundial fue un conflicto marcado por enfrentamientos de gran escala y consecuencias históricas profundas. Entre las numerosas batallas que definieron el curso de la guerra, destacan diez por su impacto estratégico, político y humano. Desde la Batalla del Marne, que frenó el avance alemán hacia París e inició la guerra de trincheras, hasta la Ofensiva de los Cien Días, que precipitó el colapso del Imperio Alemán, cada una de estas batallas representa un punto de inflexión en el conflicto.

En el frente occidental, Verdún y el Somme simbolizan el desgaste y la brutalidad de la guerra de posiciones, mientras que, en el frente oriental, Tannenberg supuso un duro golpe para el ejército ruso. La batalla naval de Jutlandia demostró la importancia del control marítimo, y Gallípoli evidenció los riesgos de las operaciones anfibias. Passchendaele y Caporetto reflejaron el sufrimiento de los soldados y la volatilidad de los frentes, mientras que Cambrai marcó el inicio de una nueva era tecnológica con el uso masivo de tanques.

Estas batallas no solo determinaron el resultado militar, sino que también dejaron huellas imborrables en la memoria colectiva y en la evolución de la guerra moderna. Analizar sus causas, desarrollo y consecuencias es fundamental para comprender la magnitud y el legado de la Primera Guerra Mundial.

1. Batalla de Marne (1914)

Fue crucial porque detuvo el avance alemán hacia París y marcó el inicio de la guerra de trincheras en el frente occidental. Paris se salva en el Marne.

El avance alemán hacia la capital de Francia fue más costoso y complicado de lo que ellos pensaban. Bélgica se les atragantó y tuvieron que consumir recursos y esfuerzo no previstos. El Plan Schlieffen había fallado. Las tropas alemanas habían recorrido, desde el 23 de agosto al 9 de septiembre, 340 kms. y estaban exhaustos. Tras las presiones de Berlín, Von Moltke decide abandonar el Plan Schlieffen, para dividir en dos el ejército francés al este de Paris. Además, el ejército de von Kluck, el más cercano a París, tiene que renunciar a avanzar sobre la capital para poder defender el flanco alemán. Y Este movimiento es detectado por un vuelo de reconocimiento francés que se da cuenta de que von Kluck está desprotegido en su flanco derecho. Galliani, gobernador militar de Paris, reacciona rápidamente cuando le informan de este hecho. Es una oportunidad única. El 5 de septiembre comienza la batalla del Marne. Los franceses desplazan tropas desesperadamente, por cualquier medio, incluidos los taxis parisinos.

En taxi a la batalla del Marne (En Historia Sin Pretensiones)

Dos días después, franceses y británicos abren una brecha en las líneas enemigas. El día 9 los británicos atraviesan el Marne. Von Moltke cree que la situación es desesperada, cuestión alejada de la realidad. El avance aliado es lento y las defensan alemanas mantienen la calma, repelen el ataque francés y, a su vez, amenazan al enemigo. Pero las comunicaciones alemanas no son claras y Von Moltke no consigue ver lo que en realidad está pasando. Decide retirarse. El 13 de septiembre, von Falkenhayn le sustituye. París respira.

El plan alemán se considera frustrado. En ese momento el frente occidental se estabiliza desde el Mar del Norte a la cordillera de los Vosges. Ambos bandos se atrincheran unos pocos centenares de metros unos de los otros a lo largo de dos líneas paralelas desde Ostende a Noyon, desde la base de Verdún a Nancy. Posiciones que se mantendrán con pocas variantes hasta el final de la guerra.

2. Batalla de Tannenberg (1914)

En el frente oriental, los alemanes lograron una victoria decisiva sobre Rusia, debilitando considerablemente al ejército ruso.

Francia presiona solicitando ayuda y poder  desahogar la presión alemana que sufría,  y es atendida por Rusia que el 17 de agosto pone en marcha dos ejércitos, uno al mando de Rennenkampf y el otro bajo las órdenes de Samsonov. Atacan la Prusia Oriental desde Polonia en una zona en el que las comunicaciones son muy complicadas. Clave para el desenlace.

Enfrente se encontrarán con Hindenburg y Ludendorff, que se dieron cuenta rápidamente que los ejércitos rusos estaban muy separados, lo que les daría tiempo de vencerlos por separado.

La batalla comienza el 26 de agosto de 1914. La táctica alemana es concentrar todas las fuerzas contra el ejército de Samsonov, tendiéndole una trampa. Nada más iniciarse las hostilidades el núcleo central ruso se encuentra casi cercado por el enemigo. Samsonov, pensando en un avance rápido hasta Berlín, ha descuidado las comunicaciones y el propio Rennenkampf no entiende lo qué está pasando.

El 30 de agosto, Hindenburg había aniquilado el ejército de Samsonov, que cuando se había dado cuenta de la situación ya era muy tarde y acabaría suicidándose. Los ejércitos alemanes tras la victoria se vuelven contra el ejército de Rennenkampf. La victoria fue total, certificada el 31 de agosto. Los rusos perdieron 120.000 hombres

3. Batalla de Galípoli (1915)

Una operación aliada para controlar el estrecho de los Dardanelos que terminó en fracaso, pero tuvo gran impacto en la moral y estrategia de ambos bandos. 

I Guerra Mundial
La batalla de Galípoli, también conocida como la campaña de los Dardanelos, fue uno de los episodios más significativos y costosos de la Primera Guerra Mundial. Se desarrolló entre abril de 1915 y enero de 1916 en la península de Galípoli, en el actual territorio de Turquía, y enfrentó a los Aliados contra el Imperio otomano.

El objetivo principal de los Aliados —liderados por el Reino Unido y Francia, junto con tropas de Australia y Nueva Zelanda (ANZAC)— era controlar el estrecho de los Dardanelos. Lograrlo habría permitido abrir una ruta marítima hacia Rusia y, además, debilitar al Imperio otomano sacándolo de la guerra. Sin embargo, lo que se planeó como una operación rápida terminó convirtiéndose en un largo y sangriento fracaso.

La campaña comenzó con un ataque naval que resultó desastroso debido a las minas y a la artillería otomana. Tras este revés, los Aliados optaron por desembarcos terrestres en varias playas de la península. Las tropas, especialmente las del cuerpo ANZAC, se encontraron con un terreno montañoso, defensas bien organizadas y una fuerte resistencia enemiga. Pronto, el conflicto se estancó en una guerra de trincheras similar a la del frente occidental, pero en condiciones aún más extremas.

Uno de los factores clave de la victoria otomana fue el liderazgo de oficiales como Mustafa Kemal, quien más tarde sería conocido como Atatürk y se convertiría en el fundador de la Turquía moderna. Su capacidad para organizar la defensa y mantener la moral de sus tropas resultó decisiva.

Tras meses de combates sin avances significativos y con enormes pérdidas humanas, los Aliados decidieron evacuar la península. Aunque la retirada se realizó de manera eficiente, la campaña ya había supuesto un duro golpe militar y político.

La batalla de Galípoli dejó más de medio millón de bajas entre ambos bandos y tuvo profundas consecuencias históricas. Para Turquía, se convirtió en un símbolo de resistencia nacional; para Australia y Nueva Zelanda, marcó el nacimiento de una identidad nacional conmemorada cada 25 de abril en el ANZAC Day. Galípoli sigue siendo recordada como un ejemplo de cómo la mala planificación puede cambiar el curso de la historia.

La batalla de Galípoli (En Historia Sin Pretensiones)

4. Batalla de Verdún (1916)

La más larga de la guerra, símbolo de la resistencia francesa y del desgaste extremo, con enormes bajas en ambos lados.

La batalla de Verdún, librada entre febrero y diciembre de 1916, fue una de las más largas, sangrientas y simbólicas de la Primera Guerra Mundial. Enfrentó principalmente a los ejércitos de Francia y Alemania en el frente occidental y se convirtió en un verdadero emblema del desgaste extremo que caracterizó el conflicto.

El alto mando alemán, liderado por el general Erich von Falkenhayn, diseñó la ofensiva con un objetivo claro: no tanto conquistar territorio, si no desgastar al ejército francés y someterlo en una “máquina de picar carne”. La ciudad tenía un enorme valor estratégico y, sobre todo, simbólico para Francia, por lo que su pérdida habría sido un golpe devastador para la moral nacional.

La “Operación Gericht”, como llamaron los alemanes a la ofensiva sobre la ciudad fortificada de Verdún, estaba prevista para el 12 de febrero, pero las inclemencias climatológicas la retrasaron hasta el día 21. Y comenzó con un bombardeo masivo sin precedentes. Miles de piezas de artillería castigaron las posiciones francesas antes del avance de la infantería. A pesar de las pérdidas iniciales, Francia reaccionó rápidamente bajo el liderazgo del general Philippe Pétain, quien organizó la defensa y estableció un sistema logístico crucial: la llamada Voie Sacrée (Vía Sagrada), una carretera por la que llegaban constantemente refuerzos y suministros.

Durante meses, ambos bandos lucharon encarnizadamente por colinas, fuertes y trincheras que cambiaban de manos una y otra vez. Lugares como Douaumont y Vaux se convirtieron en sinónimos de destrucción total. Las condiciones eran inhumanas: barro, cadáveres, bombardeos constantes y agotamiento psicológico marcaron a los soldados que combatieron allí.

Aunque Alemania logró avances iniciales, nunca consiguió su objetivo estratégico. Hacia finales de 1916, los franceses recuperaron gran parte del terreno perdido, pero el precio fue enorme. Se estima que hubo alrededor de 700.000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, sin un vencedor claro.

La batalla de Verdún se convirtió en la más larga de la Primera Guerra Mundial en su frente occidental, finalizando el 18 de diciembre de 1916. Casi 300 días después de su inicio, 10 meses de lucha encarnizada, las posiciones de unos y otros se mantuvieron prácticamente intactas, pero con cientos de miles hombres menos.

Verdún no cambió decisivamente el curso militar de la guerra, pero dejó una profunda huella histórica. Para Francia, se convirtió en un símbolo de resistencia y sacrificio nacional. Para el mundo, Verdún representa el horror de la guerra industrializada y el coste humano de una estrategia basada en el desgaste.

La batalla de Verdún (En Historia Sin Pretensiones)

5. Batalla del Somme (1916)

Destacada por la introducción del tanque y por ser una de las más sangrientas, evidenciando el alto coste humano de la guerra de posiciones.

I Guerra Mundial

La Batalla del Somme, librada entre julio y noviembre de 1916, es uno de los episodios más crudos y representativos de la Primera Guerra Mundial. Enfrentó principalmente a los ejércitos británico y francés contra el Imperio alemán en el norte de Francia, y se convirtió en un símbolo del estancamiento, la violencia industrializada y el enorme coste humano del conflicto.

El objetivo de los aliados era doble: aliviar la presión alemana sobre Verdún, donde Francia estaba siendo duramente castigada, y romper el frente occidental mediante una gran ofensiva. Para ello, se planificó un bombardeo artillero masivo previo al ataque de la infantería, con la esperanza de destruir las defensas alemanas. Sin embargo, esta estrategia resultó un fracaso parcial. Las trincheras y refugios alemanes resistieron mejor de lo esperado, y cuando los soldados aliados avanzaron, se encontraron con ametralladoras intactas y posiciones bien defendidas.

El primer día de la batalla, el 1 de julio de 1916, fue especialmente devastador para el ejército británico: más de 57.000 bajas en solo 24 horas, de las cuales cerca de 20.000 fueron muertos. Es el día más sangriento de la historia militar del Reino Unido. A pesar de meses de combates posteriores y del uso de nuevas armas como el tanque —que debutó en esta batalla—, los avances territoriales fueron mínimos.

La Batalla del Somme puso de manifiesto la brutalidad de la guerra moderna. El uso intensivo de artillería, las condiciones infrahumanas en las trincheras y la repetición de ataques frontales contra defensas fortificadas provocaron un desgaste masivo sin resultados decisivos. Al finalizar la ofensiva en noviembre, las líneas del frente apenas se habían movido unos kilómetros.

En total, se estima que hubo más de un millón de bajas entre ambos bandos. El Somme no solo marcó a toda una generación de soldados, sino que también transformó la percepción pública de la guerra. Desde entonces, esta batalla permanece como un recordatorio del coste humano de la estrategia militar y de la tragedia que supuso la Primera Guerra Mundial para Europa y el mundo.

La batalla del Somme (En Historia Sin Pretensiones)

6. Batalla de Jutlandia (1916)

La mayor batalla naval de la guerra, entre la flota británica y alemana, que, aunque indecisa, mantuvo el bloqueo marítimo aliado.

El 31 de mayo de 1916, en las frías aguas del Mar del Norte, se libró la mayor batalla entre acorazados del siglo XX. El almirante Jellicoe, al mando de la flota británica, reunió a sus barcos para enfrentarse a los alemanes, que también habían desplegado sus fuerzas bajo el mando del almirante Scheer. Ambos bandos pensaban que se enfrentaban a una formación menor, pero pronto descubrieron que estaban ante el grueso de las flotas rivales.

La batalla comenzó con los cruceros de batalla de Hipper y Beatty. Aunque los alemanes tenían menos barcos y cañones, compensaron con una puntería excepcional gracias a sus mejoras ópticas. En los primeros minutos, lograron varios impactos decisivos, hundiendo barcos británicos como el Indefatigable y el Queen Mary. Los británicos respondieron con refuerzos, pero la lucha se volvió cada vez más intensa.

En medio de la niebla, la flota alemana se encontró de repente con toda la escuadra de Jellicoe, que intentaba cortarles el paso. Scheer, en una maniobra audaz y difícil, ordenó a toda su flota girar 180 grados y mantener la formación, logrando escapar del cerco británico. Más tarde, los alemanes volvieron a enfrentarse a los ingleses y repitieron la maniobra, protegidos por el lanzamiento de torpedos.

Al caer la noche, ambos bandos sufrieron pérdidas importantes. Cuando terminó el combate, desde el punto de vista táctico, los alemanes habían conseguido una victoria, pero estratégicamente, los británicos salieron ganando: la Hochseeflotte no volvió a atreverse a salir al mar abierto durante el resto de la guerra.

La Batalla de Jutlandia fue un enfrentamiento épico que demostró la importancia de la estrategia y la tecnología en la guerra naval, y marcó un antes y un después en la historia militar.

7. Batalla de Passchendaele (Tercera de Ypres, 1917)

Conocida por las terribles condiciones de barro y por el elevado número de bajas, reflejó el estancamiento del frente occidental.

La batalla de Passchendaele, conocida oficialmente como la Tercera Batalla de Ypres, se desarrolló entre julio y noviembre de 1917 en Flandes, Bélgica, y se ha convertido en uno de los símbolos más crudos de la Primera Guerra Mundial. Allí, el ejército británico y sus aliados se enfrentaron a las fuerzas alemanas en un paisaje devastado que llevó la guerra industrial hasta sus extremos más inhumanos.

El objetivo estratégico del alto mando británico, encabezado por el mariscal Douglas Haig, era romper el frente alemán en Flandes, capturar los puertos belgas utilizados por los submarinos alemanes y aliviar la presión sobre el ejército francés, debilitado tras los motines de 1917. Sin embargo, la ofensiva se lanzó en condiciones extremadamente adversas. La artillería previa destruyó los sistemas de drenaje de la zona, y las lluvias persistentes convirtieron el campo de batalla en un mar de barro, donde hombres, animales y vehículos quedaban atrapados. El ataque británico comenzó con la explosión de diecinueve minas que habían colocado, debajo de las posiciones alemanas, equipos de minadores británicos que cavaron largos túneles durante varios meses.

Las tropas avanzaban metros a un coste humano desproporcionado. Las ametralladoras alemanas, los nidos fortificados y el fuego de artillería causaban enormes bajas. Muchos soldados no murieron por disparos, sino ahogados en el barro, incapaces de liberarse bajo el peso del equipo. La guerra de trincheras alcanzó en Passchendaele una brutalidad casi absurda.

A lo largo de cuatro meses de combates, se sucedieron ofensivas y contraofensivas sin avances decisivos. Finalmente, en noviembre de 1917, las fuerzas canadienses lograron capturar el pequeño pueblo de Passchendaele, reducido a ruinas. El éxito táctico fue limitado y llegó demasiado tarde para alterar el curso general de la guerra.

Las pérdidas fueron inmensas, se calcula que ambos bandos sufrieron entre 400.000 y 500.000 bajas, para ganar apenas unos kilómetros de terreno. La batalla provocó un intenso debate sobre la conducción de la guerra y la responsabilidad del alto mando, especialmente de Haig, acusado de sacrificar vidas en ataques inútiles.

Passchendaele quedó grabada en la memoria colectiva como una metáfora del sinsentido de la guerra moderna: tecnología avanzada al servicio de la destrucción masiva, soldados atrapados en un paisaje infernal y objetivos estratégicos que jamás justificaron el precio pagado. Más que una victoria o una derrota, fue un recordatorio del coste humano de la Primera Guerra Mundial.

8. Batalla de Caporetto (1917)

Una ofensiva austroalemana que desmoronó las líneas italianas, obligando a una reorganización total del ejército italiano.

La batalla de Caporeto, librada entre el 24 de octubre y noviembre de 1917, fue uno de los episodios más dramáticos de la Primera Guerra Mundial y supuso el mayor desastre militar de la historia italiana. Enfrentó al ejército italiano contra fuerzas austrohúngaras reforzadas por tropas alemanas en el frente del Isonzo, en una zona montañosa y de difícil defensa situada en la actual Eslovenia. Unidades especiales, entre las que ese encuentra la del teniente Erwin Rommel, arrollan las defensas italianas rompiendo el frente y generando el caos.

Desde 1915, Italia había lanzado once ofensivas casi infructuosas contra Austria-Hungría a lo largo del río Isonzo. El ejército italiano estaba agotado, mal abastecido y desmoralizado, mientras su alto mando, dirigido por el general Luigi Cadorna, mantenía una doctrina rígida y poco adaptada a la guerra moderna. Aprovechando esta situación, Alemania decidió intervenir para romper el frente italiano y aliviar la presión sobre su aliado austrohúngaro.

El ataque comenzó en la madrugada del 24 de octubre de 1917 con un intenso bombardeo de artillería, que incluyó el uso masivo de gas venenoso. A diferencia de las ofensivas tradicionales, las fuerzas germano-austrohúngaras emplearon tácticas de infiltración, utilizando pequeñas unidades de asalto que penetraban rápidamente en las líneas italianas, evitando los puntos fuertes y atacando la retaguardia.

La defensa italiana colapsó en pocas horas. La falta de comunicaciones, la confusión entre las unidades y la ausencia de reservas eficaces provocaron una retirada caótica. En lugar de una retirada organizada, el ejército italiano se desintegró: cientos de miles de soldados abandonaron sus posiciones, muchos sin haber combatido directamente. El pánico se extendió rápidamente.

Las consecuencias fueron devastadoras para los italianos y los números son impresionantes:  11.000 muertos, 29.000 heridos, casi 300.000 prisioneros y otros tantos prófugos.

El ejército se replegó más de 100 kilómetros hasta el río Piave, lo que supuso la pérdida de amplios territorios. El impacto psicológico fue enorme y obligó a una profunda reorganización militar y política. Cadorna fue destituido y sustituido por Armando Diaz, quien reformó el ejército y mejoró la moral de las tropas.

Aunque Caporeto fue una derrota catastrófica, también marcó un punto de inflexión. Italia logró estabilizar el frente y, un año después, obtendría la victoria decisiva en Vittorio Veneto. Caporeto quedó, así, como una amarga lección sobre los errores del mando, la guerra moderna y el coste humano del conflicto.

9. Batalla de Cambrai (1917)

Importante por el uso masivo de tanques, marcando un cambio en las tácticas de guerra y mostrando el potencial de la tecnología militar. El nacimiento de la guerra acorazada.

La batalla de Cambrai, librada entre el 20 de noviembre y el 7 de diciembre de 1917, fue uno de los episodios más innovadores de la Primera Guerra Mundial. Aunque no produjo una ruptura decisiva del frente occidental, marcó un antes y un después en la forma de hacer la guerra al demostrar el potencial del uso masivo y coordinado de los tanques.

El enfrentamiento tuvo lugar en el norte de Francia, frente a las sólidas defensas alemanas de la Línea Hindenburg. A diferencia de las ofensivas tradicionales basadas en largos bombardeos de artillería, el alto mando británico apostó por la sorpresa y la combinación de nuevas tácticas. El ataque comenzó sin preparación artillera prolongada, empleando fuego preciso y coordinado, lo que permitió preservar el terreno y evitar alertar al enemigo.

El elemento central de la ofensiva fue el despliegue de más de 400 tanques Mark IV, apoyados por infantería, artillería y aviación. Estos vehículos aplastaron alambradas, cruzaron trincheras y neutralizaron posiciones fortificadas, permitiendo avances rápidos que superaron con creces los logros habituales del frente occidental. En las primeras horas, las tropas británicas lograron penetrar profundamente en las líneas alemanas, generando un optimismo poco habitual en una guerra estancada.

Sin embargo, el éxito inicial no fue explotado adecuadamente. Muchos tanques sufrieron averías mecánicas, la infantería de reserva avanzó con lentitud y la coordinación general fue deficiente. Además, los alemanes reaccionaron con rapidez, reorganizando sus fuerzas y lanzando contraataques eficaces mediante tácticas flexibles y concentraciones de artillería.

A finales de noviembre, gran parte del terreno conquistado había sido recuperado por las fuerzas alemanas. Cuando la batalla concluyó en diciembre, el frente había vuelto casi a su situación original. Las bajas totales ascendieron a alrededor de 90.000 hombres entre ambos bandos, sin que se lograra un cambio estratégico decisivo.

Pese a este resultado limitado, Cambrai tuvo una importancia histórica fundamental. Demostró que los tanques, empleados en masa y con apoyo adecuado, podían romper defensas fortificadas y devolver la movilidad al campo de batalla. Las lecciones aprendidas influyeron directamente en las ofensivas aliadas de 1918 y sentaron las bases de la guerra acorazada moderna, convirtiendo a Cambrai en un laboratorio clave de la guerra del siglo XX.

10. Los últimos intentos alemanes y la Ofensiva de los Cien Días (1918)

Serie de batallas que llevaron al colapso de las fuerzas alemanas y precipitaron el final de la guerra. El último intento alemán y el final de la guerra

La llamada Ofensiva de los Cien Días, desarrollada entre agosto y noviembre de 1918, marcó la fase final de la Primera Guerra Mundial y supuso el colapso definitivo del Imperio alemán. Aunque a menudo se recuerda como una ofensiva aliada, su origen está directamente ligado a los últimos y desesperados intentos alemanes por cambiar el curso del conflicto tras cuatro años de guerra de desgaste. La presencia estadounidense en el viejo continente precipitó la urgencia alemana, sabían que les quedaba poco tiempo.

En la primavera de 1918, Alemania lanzó una serie de ataques masivos en el frente occidental, conocidos como la Ofensiva de Primavera o Kaiserschlacht. Aprovechando la retirada rusa del conflicto y el traslado de tropas desde el frente oriental, el alto mando alemán intentó derrotar a británicos y franceses antes de que los estadounidenses pudieran entrar en acción (se estimaba que hasta el verano del 18 no lo pudieran hacer) y se inclinara definitivamente la balanza. Además, había más soldados alemanes que aliados en el Frente Occidental. Inicialmente, los alemanes lograron avances significativos mediante tácticas de infiltración y unidades de asalto (Sturmtruppen), pero a un coste humano insostenible.

La primera ofensiva (Operación Michael) comenzó el 21 de marzo. Miles de cañones y morteros abrieron fuego a las cinco de la mañana sobre el área comprendida entre La Fêrre y Arras durante cuatro horas, antes de que la infantería saltara de sus trincheras y comenzara el ataque terrestre. Todo resultó infructuoso, no pudieron tomar Arras y el 5 de abril Lundendorff se vio obligado a detener la ofensiva.

I Guerra Mundial

El segundo intento (Operación George) ya estaba preparado y fue rápido en entrar en acción. El 9 de abril nueve divisiones alemanas atacaron en Armentières. En primera instancia consiguieron abrir brecha entre las filas aliadas, pero estos se rehicieron y el 29 de abril, otra vez, Lundendorff ordenó detener la ofensiva. Los alemanes habían perdido a 350.000 hombres y los británicos a 305.000.

El tercer intento se conoció como Plan Hagen, iniciándose el 27 de mayo, otra vez con fuerte carga de artillería. El arranque fue demoledor, los alemanes se colocaron a tan solo 65 kilómetros de París y habían conseguido 65.000 prisioneros. Pero el cansancio y la falta de provisiones hizo que Lundendorff por tercera vez detuviera la ofensiva el 3 de junio.

Operación Gneisenau fue el nombre de la cuarta ofensiva que arrancó el 9 de junio. El inicio ya no fue tan demoledor, los alemanes estaban exhaustos y las provisiones escaseaban. El 11 de junio los franceses contratacaron y detuvieron la ofensiva alemana, con un coste de 40.000 hombres.

Lundendorff decidió hacer un último intento de ofensiva definitiva, a pesar de las advertencias que recibía para esperar a que sus tropas estuvieran lo suficientemente fuertes y descansadas. Estaba convencido de que esta serie la definitiva. Y el 15 de julio las tropas alemanas se volvieron a poner en acción. La Operación Marneschutz y la batalla de Reims fueron el final de las intentonas alemanas.

Cuando estas ofensivas se agotaron en el verano, los aliados —ahora bajo un mando unificado dirigido por el general Ferdinand Foch— tomaron la iniciativa. El 8 de agosto de 1918, con la batalla de Amiens, comenzó la Ofensiva de los Cien Días. El ataque combinó artillería precisa, tanques, aviación e infantería, logrando una ruptura rápida y profunda de las líneas alemanas. El propio Ludendorff calificó ese día como “el día negro del ejército alemán”.

A partir de entonces, los Aliados lanzaron una serie continua de ofensivas a lo largo de todo el frente occidental. El ejército alemán, exhausto, mal abastecido y con la moral quebrada, fue incapaz de reorganizar una defensa eficaz. La Línea Hindenburg, considerada inexpugnable, fue finalmente rota en septiembre de 1918. Al mismo tiempo, el colapso militar se trasladó al frente interno: hambre, protestas, motines y el hundimiento de los aliados de Alemania aceleraron el final.

En noviembre de 1918, sin capacidad real de continuar la guerra, Alemania solicitó el armisticio, que entró en vigor el 11 de noviembre. La Ofensiva de los Cien Días no solo puso fin a los combates, sino que simbolizó la transición definitiva hacia una guerra moderna basada en la coordinación de armas y el colapso moral del enemigo. Fue el último acto de un conflicto que había transformado para siempre el siglo XX.

CONCLUSION

Detrás de cada una de estas batallas hay millones de soldados anónimos atrapados en una guerra que superó cualquier experiencia previa. Verdún, el Somme, Passchendaele o la Ofensiva de los Cien Días no solo cambiaron fronteras: redefinieron el sufrimiento humano a escala industrial. Comprenderlas no es glorificar la guerra, sino recordar el coste real de las decisiones políticas y militares.

La Primera Guerra Mundial fue un laboratorio de la guerra moderna, y estas diez batallas representan sus principales experimentos, fracasos y lecciones. Desde la guerra de trincheras hasta el uso combinado de tanques, artillería y aviación, cada enfrentamiento anticipó conflictos posteriores. Estudiarlas hoy permite entender no solo cómo se ganó la guerra, sino por qué el mundo posterior a 1918 fue tan inestable. 

Estas diez batallas no son solo hitos militares: son advertencias históricas sobre hasta dónde puede llegar la destrucción cuando la política fracasa y la violencia se convierte en norma.


FUENTES

La I Guerra Mundial en imágenes, J.H.J. Andriessen EDIMAT Libros 2002

Atlas ilustrado de la Primera Guerra Mundial, Antonella Astorri y Patrizia Salvadori. Ed. Susaeta 

Los cañones de agosto, Barbara W. Tuchman. Ed. Península

La Gran Guerra 1914-1918 Marc Ferro. Alianza Editorial

LA I GUERRA MUNDIAL EN HISTORIA SIN PRETENSIONES

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