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LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS

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  En un periodo de quince años, en el primer cuarto del siglo XIX, España se vio invadida dos veces por tropas francesas . En la primera ocasión con la justificación de dirigirse a Portugal, siendo el germen de la Guerra de Independencia de 1808, y en la segunda, en abril de 1823, cuando los Cien Mil Hijos de San Luis vuelven a hacerlo en ayuda de Fernando VII y la corona absolutista para acabar con el sistema constitucional que había triunfado con el levantamiento de Rafael de Riego en 1820. La Revolución liberal abanderada por Riego había establecido en España un régimen constitucional, recuperando la carta magna de 1812, la Pepa, pero había generado mucha inquietud en las potencias europeas tras derrotar definitivamente a Napoleón acabando con su fantasma para siempre. SARAMPIÓN REVOLUCIONARIO En el Congreso de Troppau a finales de 1820, los miembros de la Cuádruple Alianza, Austria, Prusia, Rusia e Inglaterra, y a la que fue invitada Francia, ya la situación se había complicado

LA REVOLUCIÓN HÚNGARA DE 1956

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La Segunda Guerra Mundial había terminado tan solo once años antes y Europa había quedado dividida en dos grandes bloques, uno agrupaba a los países de la zona más oriental que quedaron bajo la órbita de la URSS .  Y el otro englobaba la Europa occidental y meridional bajo la influencia estadounidense. Hungría quedaba en la zona oriental. Separados por lo que Winston Churchill denominó un “telón de acero” en uno de sus discursos más famosos pronunciado el 5 de marzo de 1946 en el Westminster College de Fulton (Missouri, EE.UU.) «Tras él se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía, todas estas famosas ciudades y sus poblaciones y los países en torno a ellas se encuentran en lo que debo llamar la esfera soviética, y todos están sometidos, de una manera u otra, no sólo a la influencia soviética, sino a una altísima y, en muchos casos, creciente medida de control por parte de

EL MOTÍN DE ESQUILACHE

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  Como en todas las grandes revueltas populares en la Historia hay un trasfondo que queda oculto por lo espectacular del suceso y una chispa que es la que hace prender todo. No suele haber una causa única, sin que son un conjunto de ellas que debidamente combinadas tiene el efecto deseado. Y de todo eso vamos hablar en este artículo sobre el Motín de Esquilach e acontecido en Madrid durante varios días de marzo de 1766, siendo rey Carlos III. Y para la Villa y Corte no era nada nuevo, ya lo habían vivido sesenta y siete años antes cuando un  24 de abril de 1699 estalla el conocido Motín de los Gatos. Centrándonos en los sucesos de aquellos primeros días primaverales de 1766 diremos que respondieron a un ambiente de descontento permanente en el Antiguo Régimen que alcanzó su cenit al concurrir otras circunstancias particulares, o como hemos dicho antes, debidamente combinadas. La carestía de alimentos o sus subidas de precio, así como el incremento de los impuestos, siempre juegan un p

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