CONSTANTINOPLA: LA CIUDAD QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE ROMA
En el año 330, Constantino inauguró una nueva capital sobre la antigua Bizancio . No fue solo un cambio de sede: la fundación de Constantinopla acercó el poder imperial a las regiones más prósperas y amenazadas de Oriente y abrió una etapa decisiva en la historia de Roma. Su ubicación, sus defensas y su actividad comercial explican por qué la ciudad llegó a convertirse en uno de los grandes centros políticos, económicos y culturales de la Antigüedad tardía. POR QUÉ EL IMPERIO NECESITABA UNA CAPITAL EN ORIENTE A comienzos del siglo IV, el Imperio romano era demasiado extenso para gobernarlo únicamente desde Roma. Las fronteras del Danubio y de Oriente exigían una atención constante, y las provincias orientales eran cada vez más importantes por su población, sus ciudades y sus recursos. En este contexto, Constantino buscó una capital mejor situada para dirigir el Imperio y responder con rapidez a las amenazas exteriores. DE LA ANTIGUA BIZANCIO A UNA NUEVA ROMA Poco después de vence...