WINSTON CHURCHILL: DE LAS PLAYAS DE GALÍPOLI A LAS PLAYAS DE NORMANDIA



El próximo 24 de enero se cumplirán 54 años de la muerte de Sir Winston Leonard Spencer Churchill, conocido como 'el bulldog británico'. Winston Churchill ha sido con toda probabilidad el político mas relevante e influyente del Reino Unido a lo largo del siglo XX y posiblemente de toda Europa. De hecho, la revista Life tras su fallecimiento en 1965 lo calificó como el hombre del siglo.

Ocupó diferentes cargos políticos en el Gobierno de Su Majestad, dos veces Lord del Almirantazgo, canciller de Hacienda y dos veces jefe del Gobierno, la primera en 1940 y la segunda en 1951, por no decir que fue miembro del Parlamento durante más de medio siglo.  Tuvo un papel relevante durante la Iª Guerra Mundial y, sobre todo, en la IIª, que fue su momento culminante. Pero también sufrió su particular travesía del desierto, entre 1929 y mayo de 1940.

Nació en el palacio de Blenheim, 30 de noviembre de 1874, en Woodstock, en el condado de Oxfordshire, Inglaterra, en el seno de una familia aristocrática. Su expediente académico nunca lució y siempre estuvo atraído por la carrera militar por lo que se alistó en la Real Caballería en 1895. Compartió funciones de soldado y periodista lo que le permitió viajar mucho, Cuba, Afganistán, Egipto y Sudáfrica, fueron algunos de sus destinos. En este último país fue víctima de una emboscada y hecho prisionero, de donde consiguió huir.

Su carrera política comenzó en 1900 cuando consiguió llegar al Parlamento por primera vez. Uno de sus momentos estelares lo vivió en los años previos a la Iª G.M. y durante la misma. En 1911 fue nombrado Lord del Almirantazgo donde se esforzó en reforzar la flota británica ante el poderío naval que estaba mostrando Alemania, organizó una drástica reestructuración de la cúpula de la Armada y modernizó los medios que tenía, impulsando el desarrollo de los acorazados rápidos, instalando cañones de gran calibre en todas las unidades y el cambio del combustible del carbón al petróleo. De este modo, cuando estalló la Gran Guerra, la Royal Navy estaba preparada para el combate.


Su luz brillaba con fuerza y defendió con todas sus fuerzas la acción bélica que se conoce como la Campaña de los Dardanelos o la Batalla de Galípoli, operación ideada a principios de 1915 como golpe estratégico y definitivo. El 18 de marzo de 1915 fuerzas británicas, francesas y las tropas del ANZAC (cuerpos del ejercito australiano y neozelandés) intentaron el desembarco en la península de Galípoli resultando un total fracaso, tres barcos aliados fueron hundidos por minas. El 18 de abril se intentó de nuevo con el mismo resultado. Todo ello dio pie a una larga y costosa campaña que acabó con la carrera de Churchill viéndose obligado a presentar su dimisión en noviembre. El desastre de los Dardanelos supuso un duro golpe para su reputación militar y política, y parecía que su luz se iba apagando.

En mayo de 1940 volvió a brillar, en un delicado momento para su país, cuando la IIª G.M. no llevaba ni un año de duración y el Reino Unido, y toda Europa, se encontraba contra las cuerdas y al borde del colapso. Las tropas nazis de Hitler dominaban el panorama bélico y parecía que estaban muy cerca de alcanzar la victoria. Antes, en 1938, cuando Chamberlain se plegó a las intenciones de Hitler con su política de apaciguamiento, la voz de Churchill se hizo escuchar denunciando la inutilidad y cobardía de la Conferencia de Múnich. Resurgía su capacidad de liderazgo.

La guerra comenzó en septiembre de 1939 con Chamberlain a la cabeza del gabinete ministerial británico y en mayo de 1940 el Parlamento le retiró la confianza. El primer candidato para la sustitución era Lord Halifax, a la sazón ministro de Exteriores, pero no aceptó el cargo ante la delicada, por no calificarla de dramática, situación. Este rechazo supuso una oportunidad de oro para Churchill, lo que le llevó a la cumbre de su carrera. Su luz brillaba mas fuerte que nunca y no dejó de hacerlo durante toda la contienda bélica, salvo momentos más tenues. “Sentía como si toda mi vida anterior no hubiera sido más que una preparación”, escribiría en sus Memorias. El peligro más inminente que se cernía sobre el Reino Unido era la Operación Seelove, las más que probable intentona de Hitler de invadir Gran Bretaña.

El 13 de mayo de 1940 en la Cámara de los Comunes pronunció uno de los discursos más famosos, por no decir el más famoso:
“La noche del viernes pasado recibí instrucciones de Su Majestad para formar un nuevo gabinete”. Así comenzaba. “Le diré a la Cámara lo que les dije a los que se han incorporado al gobierno: no tengo otra cosa que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, lagrimas y sudor” (…) “si preguntan cuál es nuestra política, respondo: hacer la guerra por mar, tierra y aire, con todo nuestro poderío y con toda la fuerza que Dios nos conceda. Hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca antes sobrepasada en el catálogo tenebroso y atroz del crimen humano”. Y terminaba: “Yo asumo mi tarea con optimismo y esperanza. Estoy convencido de que la humanidad no padecerá por el fracaso de nuestra causa. En esta hora, me siento con derecho a pedir la ayuda de todos y a deciros: vayamos juntos adelante, con nuestras fuerzas unidad”. El signo de la guerra comenzaba a cambiar.


Dunkerque y la Batalla de Inglaterra fueron sus primeras piedras de toque. Sus discursos supusieron una inyección de moral para el desmoralizado pueblo británico. El 4 de junio de 1940, también ante la Cámara de los Comunes pronunció el también celebre discurso conocido con el nombre de “Lucharemos en las playas”: “Defenderemos nuestra isla, cualquiera que sea el costo; pelearemos en las playas, pelearemos en los sitios de desembarco, pelearemos en los campos y en las calles, pelearemos en las colinas: nunca nos rendiremos”.

Si sus ingeniosas citas han marcado su figura fueron sus discursos y transmisiones radiofónicas con el fuerte impacto positivo que causaban en la población británica los que verdaderamente han acompañado a su recuerdo con toda justicia.

Trabajó arduamente para conseguir la ayuda de los Estados Unidos en el esfuerzo bélico y vivió momentos complicados en los que se llegó a pensar que su luz se extinguiría definitivamente, como el hundimiento del Prince of Wales y el Respulse, la caída de Singapur o la de Tobruk en el desierto norteafricano. Posiblemente la victoria de las ratas del desierto del general Montgomery frente a las tropas del Afrika Korps del zorro del desierto, del general alemán Erwin Rommel frenaron esa caída en noviembre de 1942.

1943 está caracterizado por ser el año de cinco Conferencias, a saber, Casablanca, Washington, Quebec, El Cairo y Teherán donde nuestro protagonista tuvo un papel relevante y su figura creció. En estos momentos el protagonismo de EE. UU y de la URSS iba in crescendo, justo lo contrario que el de Reino Unido. Churchill jugo un rol importante en medio de ambos colosos. Reconocido anticomunista fue consciente de la importancia en la guerra del ejército rojo por lo que supo jugar sus cartas con Stalin.

El desembarco de Normandía, 6 de junio de 1944, otro de sus momentos estelares, fue en definitiva una puesta en escena estadounidense desde el punto de vista de dirección. “…si bien siempre estuve dispuesto a sumarme a Estados Unidos en un ataque directo al otro lado del canal de la Mancha contra el frente marítimo alemán en Francia, no estaba convencido de que ésta fuera la única manera de ganar la guerra y sabía que sería una aventura difícil y arriesgada. Tenía grabado en la cabeza el enorme precio que tuvimos que pagar en vida y sangre humanas por las grandes ofensivas de la Iª G.M. Me seguía pareciendo todavía, un cuarto de siglo después, que la única manera de superar unas fortificaciones de hormigón y acero, armadas con un potencial de fuego moderno y bien defendidas por hombres entrenados y decididos, era meramente la sorpresa en el tiempo y el lugar haciendo girar sus flancos o mediante algún dispositivo mecánico nuevo como los carros de combate”. Era evidente que la sombra de Galípoli se extendía todavía sobre su mente.

La Conferencia de Yalta de febrero de 1945 devolvió a Churchill el papel protagonista que había venido desarrollando a lo largo de la guerra. Su posicionamiento frente a Stalin ha marcado la historia de Europa. “De modo que cuando Stalin preguntó cómo se desmembraría Alemania dije que era demasiado complicado para resolverlo en cinco seis días y que requería un análisis muy minucioso de los datos históricos, etnográficos y económicos, y una prolongada revisión por parte de un comité especial que analizaría las distintas propuestas y brindaría asesoramiento sobre ellas”. Aunque si bien es cierto, ya en Yalta la U.R.S.S fue consiguiendo objetivos respecto a sus fronteras y zonas de influencia.


El 8 de mayo de 1945 anunció el fin de la guerra y la victoria aliada, saludando a la multitud desde Whitehall. Pocos meses después de forma sorprendente perdió las elecciones ante el laborista Clement Attlee y aunque comenzó la Conferencia de Postdam como primer ministro fue sucedido en la misma por Attlee. En esta Conferencia, donde se dirimió el futuro de Europa después de la guerra, Stalin se encontró con dos novatos como interlocutores, el británico sucesor de Churchill y Truman que había sucedido al fallecido Roosevelt, lo que le allanó el camino para lograr sus propósitos.

“Cuando me fui de Postdam, el 25 de julio de 1945, esperaba sin duda que los guarismos de las elecciones me otorgaran una mayoría razonable y me sorprendió mucho enfrentarme con los hechos. Como había estado tan absorto en todo el proceso de la guerra y en la situación durante su final victorioso no comprendía lo que había ocurrido en las islas británicas. De lo contario, pensé y sigo pensando, habría dispuesto las cosas de otra manera”. “En el transcurso de la conferencia de Postdam todavía no había intentado llegar a un entendimiento con Rusia, que desde Yalta se había comportado de una manera increíble”. Se daban los primeros pasos, sino se habían dado ya en Yalta, de la Guerra Fría.

Pero Winston Churchill no solo fue un hombre de política, lo fue también de las palabras. "Me siento sumamente agradecido por haber nacido aficionado a la escritura" (Authors’ Club, London, 17 febrero de 1908). Ya se ha comentado sus discursos, pero cuando perdió las elecciones de 1945 se retiró a escribir La Segunda Guerra Mundial, con lo que consiguió un tremendo éxito literario e influenció en la concesión del Premio Nobel de Literatura obtenido en 1953, no exento de polémica. Siguió pronunciando discursos y conferencias como la de 1946 en Missouri (en el Wenstminster College) donde acuñó la célebre expresión “Telón de acero” al referirse a la partición del mundo entre capitalismo y socialismo.



En 1951 con 76 años ganó sus primeras elecciones, fue primer ministro por elección popular y protagonizó los primeros años de la Guerra Fría. Dimitiendo el 5 de abril de 1955.

Pero no todo ha sido luz en la vida de Churchill. “Existe el peligro de que Churchill adquiera un estatus puramente icónico, porque esto le resta humanidad”. Palabras de Allen Packwood, director del Centro de Archivos de Churchill y continua: “Es un ser humano increíblemente complejo, contradictorio y con un aura de grandeza, y luchó con estas contradicciones durante su vida".  Se le ha llegado a tachar de racista por determinadas opiniones sobre los indios de Norteamérica o los indígenas de Australia como las que hizo en 1937 en la Comisión Real para Palestina "Aunque es verdad que Churchill pensaba que los blancos eran superiores, esto no significaba necesariamente que pensase que era aceptable tratar a los no blancos de forma inhumana" (Richard Toye, escritor). O la polémica opinión del uso del gas mostaza durante la IªG.M., o sus opiniones sobre Gandhi y polémicas con judíos y el propio islam.

El 24 de enero de 1965 falleció Winston Churchill. Tuvo un funeral con honores oficiales por tercera vez en la historia del Reino Unido, detrás de Nelson (1805) y W. Gladstone (1898).

“Una cosa es ver el camino hacia adelante y otra ser capaz de tomarlo. Pero es mejor tener un plan ambicioso que ninguno en absoluto”.

Fuentes:
La Segunda Guerra Mundial (dos volúmenes), compilación realizada por Denis Kelly de una serie de libros escritos por Churchill: La tormenta se avecina (1919-1940); Su hora mejor (1940); La gran alianza (1941); El eje del destino (1942-1943); El anillo se cierra (1943-1944) y Triunfo y tragedia (1944-1945). Editado por Circulo de Lectores y cedido pore Esfera de los Libros (2001)
Las voces de la democracia. Así hablan los grandes políticos. Churchill. Biblioteca El Mundo (2008)
Revista Aventura de la Historia, nº 39, enero 2002. Churchill, un líder para tiempos difíciles, artículo de Michael Alpert, catedrático de Historia Moderna y Contemporánea, Universidad Westminster.

Comentarios

  1. Felicitaciones, es un buen articulo de por si muy interesante sobre la vida de este personaje que marco la historia del siglo XX. Un saludo, nos leemos.

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