OPERACIÓN TORCH: EL PRIMER GRAN DESEMBARCO ALIADO EN LA II GUERRA MUNDIAL
La Operación Torch (Antorcha) marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. Esta operación, llevada a cabo en noviembre de 1942, fue el primer gran desembarco aliado y supuso el inicio de la ofensiva e el norte de África que cambiaría el rumbo del conflicto en el Mediterráneo. Con la participación de fuerzas estadounidenses y británicas, Torch no solo tuvo un impacto militar decisivo, sino que también alteró el equilibrio político en la región, abriendo la puerta a nuevas alianzas y estrategias.
ANTECEDENTES
En diciembre de 1941, solo unos días después de Pearl Harbor, W. Churchill se reuniría con Roosevelt, con la mente puesta en atacar a Hitler en África del Norte. Esperaba poder elaborar con los estadounidenses una política común para destruir al Tercer Reich y al Imperio del Sol Naciente. En realidad, la idea de enfrentarse al Afrika Korps la tenía desde 1940.
Si conseguían transformar toda la costa de África del Norte en un trampolín amenazando el sur de Italia y Francia, así como Grecia y los Balcanes, obligaría a los alemanes a mantener allí tropas defensivas, en perjuicio de otros lugares de combate.
Originalmente el plan consistía en desembarcar en las costas marroquíes para embolsar a los alemanes que estaban siendo presionados desde la zona de Egipto (guerra en el norte de África: Tobruk y el Alamein). La operación se llamaría «Gymnast». Pero la maduración de la idea desembocó en ampliar el espectro de acción e incluir las costas argelinas pasando la operación a denominarse «Super-Gymnast».
Solo había que rebatir las dudas estadounidenses para abrir dos teatros de operaciones una vez abierto el del Pacífico y no por voluntad propia. El 14 de abril de 1942 se reunieron en Londres, el estadounidense general Marshall junto a Harry Hopkins, consejero personal de Roosevelt y W. Churchill quien presentaría los argumentos que tendían a demostrar que Europa merecía la prioridad que acabaron por persuadir a los estadounidenses. Tres proyectos diferentes están encima de la mesa referentes a Europa. Uno era «Sledgehammer» para establecer dos cabezas de puente en las costas francesas, en Brest y en Cherburgo; otro conocido como «Júpiter» para atacar Noruega septentrional; y el tercero «Gymnast». El elegido fue este último que, modificando y considerablemente aumentado, acabaría siendo la operación «Torch».
«El presidente de EE UU había tomado la decisión estratégica de mayor alcance de la segunda guerra en contra de la opinión de sus generales y almirantes. Había dado la razón a los británicos y no a sus compatriotas. Había repudiado una tradición militar estadounidense de aniquilamiento al optar por rodear al enemigo y disparar a las piernas en vez de disparar directamente al corazón. Y había basado su determinación en su intuición y en el cálculo político de que había llegado la hora de la acción»
Un ejército al amanecer de Rick Atkinson (Prólogo)
PREPARATIVOS
Eisenhower fue el elegido para liderar la operación. Clark y Anderson mandarían los ejércitos estadounidense y británico, respectivamente; Cunningham, las fuerzas navales de desembarco, y Welsh (inglés) y Doolittle (estadounidense), la aviación.
La fecha se fijó para el 8 de noviembre de 1942 y el plan de operaciones comprendía la entrada en acción de tres Task Forces: por un lado, la Western Task Forces netamente estadounidense que desembarcaría en Marruecos, concretamente en Fedhala, Safi y Port Lyautey, cerca de Casablanca, comandada por Patton con 35.000 hombres; la Central Task Forces, estadounidense, proveniente de Gran Bretaña, bajo el mando del general Frendendall desembarcando en Mers el-Kebir y Arzeu con 39.000 hombres, cerca de Orán; y la tercera la Estern Task Forces, angloestadounidense, del general Anderson con 23.000 británicos y 10.000 estadounidenses para desembarcar en tres puntos, uno al este de Castiglione, otro entre Sidi Ferruch y el cabo Caxina; y el tercero al este del cabo Matifu.
Dos torpederos británicos debían entrar en el puerto de Argel y otros dos en el de Orán y depositar allí los equipos encargados de impedir los sabotajes y la inutilización de las instalaciones portuarias.
EL PAPEL DE LOS FRANCESES EN LA OPERACIÓN TORCH
En 1942, el norte de África seguía bajo la autoridad de la Francia de Vichy, que defendía oficialmente una política de neutralidad armada. En la práctica, esto significaba que los franceses estaban dispuestos a defender sus territorios frente a cualquier incursión extranjera, ya viniera del Eje o de los aliados. Para Londres y Washington, esto convertía a los franceses en un factor imprevisible.
Los aliados eran muy conscientes de que un enfrentamiento abierto con tropas francesas podía complicar seriamente la operación. Por ello, especialmente los estadounidenses, apostaron por una estrategia basada en el contacto diplomático y secreto con oficiales franceses en el norte de África que pudieran estar dispuestos a cambiar de bando llegado el momento.
Uno de los principales interlocutores fue el general Henri Giraud, un militar francés opuesto a Vichy que había escapado de Alemania. Los aliados esperaban que Giraud asumiera el mando de las fuerzas francesas tras los desembarcos y facilitara una transición pacífica. Sin embargo, los acuerdos con él fueron confusos y poco realistas, y Giraud no logró desempeñar el papel decisivo que se había previsto inicialmente.
En contraste, las autoridades oficiales de Vichy en el norte de África no estaban informadas de los planes aliados y, siguiendo órdenes de su gobierno, se prepararon para resistir cualquier desembarco. Esta falta de una postura unificada explica por qué la reacción francesa fue tan diferente según la zona.
Un momento clave fue la figura del almirante François Darlan, alto dirigente del régimen de Vichy que se encontraba casualmente en Argel durante los desembarcos. Tras breves negociaciones, Darlan ordenó el alto el fuego y acordó la colaboración con los aliados a cambio de mantener su autoridad en el norte de África. Desde Vichy se desautorizó a Darlan que fue reemplazado por el general Nogués. La situación volvía al punto de partida. Los estadounidenses se desesperaban con esta especie de indecisión y doble juego francés. Tuvo que intervenir Churchill que como europeo entendía mejor a los franceses.
El día 12 tuvo lugar una tensa reunión presidida por el general Clark con Darlan y Giraud con la presencia de Nogués. Al día siguiente con la intervención de Juin se consiguió un apretón de manos entre Giraud y Nogues que certificaba el acuerdo y de nuevo la firma de un armisticio.
Aunque esta decisión fue muy polémica, tanto entre los franceses como entre los propios aliados, permitió estabilizar rápidamente la situación militar. A partir de ese momento, las fuerzas francesas de África del Norte pasaron a combatir junto a los aliados contra Alemania e Italia, participando activamente en la campaña de Túnez.
¿Y Francia Libre liderada por Charles de Gaulle? Su papel no era bien visto por los aliados que preferían el liderazgo de Giraud
En resumen, los franceses no fueron simples espectadores en la Operación Torch: primero actuaron como oponentes circunstanciales, luego como aliados necesarios, y finalmente como una fuerza clave en la liberación del norte de África y en la reconstrucción del esfuerzo militar francés durante la guerra.
PROBLEMAS DE ORGANIZACIÓN: SE NECESITAN NAVÍOS
Los estadounidenses necesitaban barcos en el Pacífico, máxime después de los que habían hundido los japoneses en Pearl Harbor, y las exigencias para enfrentarse a la poderosa flota nipona. Los astilleros estadounidenses trabajaban sin parar y día tras día batían sus propios récords de producción, pero a pesar de ello, no era suficiente. A los británicos les sucedía lo mismo, sus disponibilidades de barcos estaban muy menguadas. En su caso la culpa la tenían los U-Boote del almirante Doenitz.
Ambas potencias, a pesar de los inconvenientes, consiguieron conformar una formidable flota de guerra que comenzó a agruparse en el estuario del Clyde. Después de cargar el material, en la noche del 25 al 26 de octubre fueron cargados los hombres con sus equipos. Al amanecer del 26, los últimos barcos se alejaban de las costas inglesas camino del norte de África, era los componentes de las Central y Estern Task Forces, los de la Western venían de EE UU.
Antes de llegar a las playas y enfrentarse al enemigo en tierra había que sortear en travesía la amenaza de los temidos U-Boote. La Royal Navy y la RAF se tuvieron que emplear a fondo. Así como la US Navy, que para proteger los convoyes utilizaron potentes escuadras especialmente entrenadas para perseguir y hundir los submarinos alemanes, c9on los cuales no llegaron a enfrentarse en esta ocasión.
Ya había sido un éxito embarcar tan gran cantidad de hombres y material a bordo de se número de barcos sin que el enemigo se hubiera enterado de qué se trataba.
Como decíamos antes, la flota estadounidense partió de los puertos de Portland y Norfolk a partir del 23 de octubre. El reencuentro tuvo lugar cinco días después. En la noche del 5 al 6 de noviembre todos los barcos que habían partido de las costas inglesas franquearon el estrecho de Gibraltar, sin haber sido divisados por los alemanes. La flota procedente de EE. UU. se dirigió al sureste del continente africano. Hitler estaba convencido de que un posible ataque llegaría por la costa de Dakar y esta maniobra estadounidense parecía darle la razón, de esta forma no tomó ninguna medida al respecto. Hasta que el 6 de noviembre se dieron cuenta de todo, cuando sus agentes secretos confirmaron la existencia del peligro más que real. Pero ya era muy tarde, el dominio aliado del mar y el aire en el Mediterráneo, el día del desembarco en África del Norte, fue completo. Tras comprobar que los convoyes aliados no se dirigían a Dakar y que penetraban en el Mediterráneo, Goering cometió un segundo error pensando que el desembarco se produciría en Córcega, Cerdeña, Derna o Trípoli. Mientras las escuadrillas de la Real Marina Italiana y de la Luftwaffe esperaban en vano en sus bases y los barcos italo-germanos permanecían anclados en los puertos por falta de combustible.
LOS DESEMABARCOS Y EL PAPEL DE LOS CONJURADOS
En tierra, a modo de resistencia, esperaban la señal grupos de conjurados para tomar enclaves estratégicos que ayudaran a los aliados en sus desembarcos. Durante el día 7 emisoras de radio estadounidenses e inglesas repitieron continuamente un mensaje: «¡Roberto llega!», y todo estaba preparado a la madrugada del día 8…. Pero los aliados no llegaron a la cita a su hora. Provocando que todo el trabajo de los conjurados se convirtiera en un fracaso total. A los alemanes y, sobre todo, a los franceses de Vichy les dio tiempo a reaccionar.
El desembarco fue complicado, especialmente por la meteorología, en una noche en oscuridad total, con lluvia que disminuía la visibilidad aún más. Las primeras complicaciones llegaron al echar las embarcaciones de desembarco al agua con fuerte oleaje. Y luego con los hombres bajando por las mallas a modo de escalera. Se había entrenado mucho, pero las olas desbarataron todo ese entrenamiento. Y la llegada a las playas no fue placentera tampoco, muchos soldados saltaron al agua que les llegaba a los hombros dificultando caminar y llegar a la playa. En realidad, todas las dificultades del desembarco fueron técnicas navales, pero no bélicas.
La Central Task Forces, compuesta por el 2º Cuerpo de Ejército bajo el mando del general Fredendall y procedente de Gran Bretaña, con el objetivo de ocupar Orán desembarcaron en medio de la oscuridad sobre el Golfo de Arzew, así como en la Playa de Les Andalouses y Mersa Bou Zedjhar, sin apenas resistencia gracias al factor sorpresa. Pero al anochecer del primer día no había alcanzado todos los objetivos asignados.
Por su parte, el desembarco de la Western Task Forces, sobre Marruecos fue especialmente complicado y desastroso desde el inicio. Las malas condiciones del mar y el fuego de las baterías francesas provocaron la destrucción de muchas barcazas antes de llegar a la orilla. Una vez en tierra, los soldados estadounidenses sufrieron bajas significativas debido a la resistencia de francotiradores franceses y marroquíes, así como de la artillería enemiga. En Mehdia, las fuerzas estadounidenses fueron rechazadas y los paracaidistas lanzados en la zona cayeron lejos de su objetivo, siendo capturados por la policía de Vichy o, por error, por las autoridades españolas en el Protectorado del Rif. Solo la operación sobre Fedala tuvo éxito inmediato.
La Eastern Task Forces, integrada por fuerzas angloestadounidenses al mando del general Anderson, desembarcó fácilmente al este de Castiglione.
«Los combates más intensos se desarrollaron en el propio puerto de Argel, donde dos destructores británicos, el Broke y el Malcolm, trataron de entrar por la fuerza y de desembarcar en el malecón tropas de asalto estadounidenses para apoderarse del puerto, ocupar las baterías e impedir que los barcos se escabulleran, lo que los colocó en un punto donde podían dispararles de cerca las baterías que defendía en puerto, y tuvo consecuencias desastrosas. El Malcolm resultó averiado enseguida pero el Broke entró en el puerto al cuarto intento y desembarcó a sus tropas. Después, cuando se retiraba, sufrió graves daños y acabó hundiéndose. Muchos de los soldados quedaron atrapados en tierra y tuvieron que rendirse.
(…) Dos pequeños barcos de guerra británicos trataron de desembarcar a un grupo de soldados estadounidenses en el puerto de Oran con la intención, igual que en Argel, de impedir que los franceses sabotearan las instalaciones o escabulleran sus barcos, y de convertirlo en una base aliada lo antes posible. A las órdenes del capitán de navío F.T. Peters, de la Marina de guerra británica, el Walney y el Hartland (…) cayeron bajo el mortífero fuego a bocajarro y fueron destruidos junto a la mayoría de los que iban a bordo».
Winston Churchill The Second War World
La dificultad de los desembarcos en Marruecos tuvo su explicación a causa de la Batalla Naval de Casablanca que inesperadamente se libró entre la marina francesa y la flota de la US Navy que se decantó a favor de estos últimos gracias a la llegada de refuerzos en forma de dos portaaviones, dos cruceros y cuatro destructores. El 10 de noviembre las tropas de Western Task Force doblegaron la resistencia del ejército francés y entraron victoriosas en el puerto de Casablanca.
Veinticuatro horas después del comienzo de la «Operación Torch», Hitler reaccionó y ordenó a su ejército italo-germano ocupar Túnez, bajo la complicidad del gobierno de Vichy, mientras enviaba a seis submarinos a las costas de Argelia y Marruecos. Sin embargo, sería la marina francesa la que inútilmente plantaría cara a los Aliados.
El 19 de noviembre de 1942 terminó la «Operación Torch», con las fuerzas angloestadounidenses ocupando Marruecos y Argelia excepto Biskra, que se rindió en diciembre. El almirante Darlan, que había roto con Vichy como hemos contado, seis días antes, unió África Occidental Francesa (incluyendo Senegal, Mauritania, Mali, Níger, Guinea, Costa de Marfil, Dahomey y Alto Volta) a la Francia Libre de De Gaulle. Sólo Túnez permaneció leal al Eje.
Más allá de los desembarcos en sí, la importancia de la Operación Torch fue sobre todo estratégica. Al asegurar el norte de África occidental, los aliados pudieron avanzar hacia Túnez y atacar por la retaguardia a las fuerzas alemanas e italianas que combatían contra los británicos en Egipto. Esta presión terminó provocando la derrota total del Eje en África en mayo de 1943, con la rendición de cientos de miles de soldados.
Torch también tuvo un gran valor simbólico y práctico. Para Estados Unidos supuso su bautismo de fuego en una operación de gran escala contra Alemania, dejando importantes lecciones, a veces aprendidas a base de errores, que serían cruciales en futuras campañas, como el desembarco de Normandía. Además, abrió la puerta a la invasión de Italia, el siguiente paso de los aliados en el Mediterráneo.
Los aliados desembarcaron 75.000 hombres. Hablar de bajas siempre es complicado y dependiendo de las fuentes oscilan, pero está bastante aceptado que por parte aliada fueron más de 1.400 y del lado de los franceses de Vichy 4.000.
En definitiva, la Operación Torch fue mucho más que una maniobra militar; representó la colaboración internacional y la determinación de los aliados para liberar Europa del dominio del Eje. Sus consecuencias se sintieron en los años posteriores, consolidando la importancia de la cooperación y la planificación estratégica en los grandes acontecimientos históricos. Recordar Torch es entender cómo la historia se forja a través de decisiones valientes y acciones conjuntas.
Fuentes
1939-1945 Segunda Guerra Mundial. Las claves de la mayor contienda de la Historia. Vol. 18 Rommel domina el desierto.
Gran crónica de la II Guerra Mundial, vol. 8 Oposición sin tregua. Decadencia del Afrika Corps. Edilibro
Un ejército al amanecer, Rick Atkinson. Memoria crítica. 2002
Webgrafía HSP
1943 El año de las Conferencias
Webgrafía
Desembarco en Marruecos y Argelia «Operación Torch» Eurasia1945
El ataque sorpresa del 1 Batallón Ranger en El Guettar David López Cabia
La misión secreta del general Clark en Argelia David López Cabia






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