AMORES, ESCÁNDALOS Y SOTANA: LA VIDA OCULTA DE LOPE DE VEGA
La vida de Lope de Vega estuvo marcada por dos grandes pasiones: el amor y la literatura. Escribió sin descanso, amó con intensidad y convirtió muchas experiencias personales en materia literaria. Por eso, al hablar de él, cuesta separar al hombre real del personaje que él mismo ayudó a crear.
Conviene, sin embargo, contar su vida con prudencia. Lope usó seudónimos, disfraces literarios y alusiones autobiográficas para hablar de sí mismo. Sus amores fueron públicos, pero también cuidó mucho su imagen y quiso presentarse como alguien de origen noble.
NACIMIENTO EN MADRID
Lope nació en Madrid en 1562, poco después de que la ciudad se convirtiera en corte. Sus padres, Félix de Vega y Francisca Fernández Flórez, procedían del valle de Carriedo, en Cantabria, un origen que él solía destacar porque se asociaba con una antigua nobleza. En realidad, su padre era bordador de oficio, muy lejos de cualquier alcurnia: uno más de los pequeños arreglos que Lope hizo a su propia biografía.
Desde niño tuvo fama de prodigio por su facilidad para escribir versos. Estudió con los jesuitas en el Colegio Imperial y después pasó por la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no terminó ningún título. Muy pronto le atrajeron más la poesía, el teatro, los amores y las aventuras.
En 1583 se alistó en la escuadra de don Álvaro de Bazán y viajó a las Azores para apoyar los derechos de Felipe II al trono de Portugal. Como otros autores de su tiempo, quiso unir las armas y las letras.
PRIMEROS AMORES Y DESTIERRO
Al volver de aquella expedición, se enamoró de la actriz Elena Osorio, a quien llamó Filis en sus poemas. Elena era hija del empresario teatral Jerónimo Velázquez. En su casa coincidieron Cervantes y Lope: Cervantes buscaba estrenar sus obras, mientras Lope cortejaba a la actriz.
El teatro madrileño crecía con rapidez. Los corrales de comedias de La Cruz y del Príncipe atrajeron a un público amplio, y Lope entendió mejor que nadie qué quería ver ese público. Su facilidad para escribir comedias lo convirtió pronto en una figura popular.
Su relación con Elena Osorio acabó mal cuando ella lo dejó por Francisco Perrenot, un pretendiente mejor situado. Lope respondió con textos ofensivos contra la familia Velázquez. Fue denunciado y en 1588 lo condenaron a ocho años de destierro de Madrid y a dos del reino.
Pero Lope no salió solo de Madrid. Antes de marcharse, raptó con su consentimiento a Isabel de Urbina, hija de un pintor de cámara del rey. Poco después tuvo que casarse con ella por poderes en la iglesia de San Ginés, mientras ambos se instalaban en Valencia.
Ese mismo año viajó a Lisboa para alistarse en la Armada Invencible. No está claro si llegó a embarcarse, pero durante esa etapa escribió La hermosura de Angélica y aumentó su fama de hombre apasionado y aventurero.
VUELTA A MADRID YRIVALIDAD CON CERVANTES
En Valencia se integró en los círculos literarios, publicó poemas y estrenó comedias con éxito. Después trabajó como secretario del duque de Alba y vivió en Alba de Tormes. Allí sufrió un duro golpe: en 1594 murieron su esposa Isabel y los hijos que habían tenido.
Tras ser perdonado por Jerónimo Velázquez, Lope pudo volver a Madrid en 1595. Poco después murió Felipe II, y el cambio de reinado abrió una etapa de incertidumbre para España y para la corte.
De hecho, ya en 1596, poco después de instalarse de nuevo en Madrid, fue procesado por amancebamiento, un anticipo de la doble vida sentimental que llevaría de forma casi permanente. En 1598 se casó por segunda vez con Juana Guardo, hija de un rico abastecedor de carne. Muchos vieron en esa boda un interés económico. Al mismo tiempo, Lope mantenía una relación con la actriz Micaela de Luján, con quien tuvo varios hijos.
Por esos años creció también su rivalidad con Cervantes. No está claro si empezó por burlas personales o por sus distintas ideas sobre el teatro, pero ambos llegaron a atacarse en público. Aun así, Cervantes acabó llamando a Lope «monstruo de la naturaleza», expresión que reconoce su talento extraordinario.
En los primeros años del siglo XVII publicó obras importantes como El Isidro, Rimas, Jerusalén conquistada y, sobre todo, El nuevo arte de hacer comedias en este tiempo, donde explicó su manera de renovar el teatro. En 1610 compró una casa en la calle de los Francos y pareció iniciar una etapa más estable, aunque su vida siguió siendo agitada.
Su fama descansaba en dos pilares: sus comedias, queridas por el público, y una vida privada que parecía alimentar continuamente su leyenda. Obras como Peribáñez y El comendador de Ocaña, Fuenteovejuna o El perro del hortelano consolidaron su prestigio.
La tranquilidad doméstica duró poco. Murieron su hijo Carlos Félix y su esposa Juana, esta última tras dar a luz. Lope quedó muy afectado y, poco después, sufrió una crisis espiritual.
SE ORDENA SACERDOTE
En 1614 se ordenó sacerdote en Toledo. Sin embargo, no abandonó por completo ni el teatro ni sus pasiones. Años después conoció a Marta de Nevares, a quien llamó Amarilis, una mujer culta y casada con la que tuvo una hija, Antonia Clara. La relación causó escándalo porque Lope ya era sacerdote.
Esa doble vida no se limitaba a sus propios amores. Desde 1605 fue secretario del duque de Sessa, para quien redactaba cartas de amor dirigidas a las amantes de su protector y hacía además de alcahuete en esos asuntos. La situación se volvió aún más paradójica tras su ordenación sacerdotal: el duque siguió reclamándole ese papel, hasta el punto de que su propio confesor llegó a negarle la absolución.
Con el tiempo, Lope se convirtió en un mito vivo de Madrid: sacerdote, escritor famoso y seductor legendario. La gente lo reconocía por la calle, le pedía la bendición y lo trataba como a una celebridad.
Su vejez estuvo llena de pérdidas. Marta de Nevares enfermó gravemente; su hija Marcela ingresó en un convento; Feliciana se casó y dejó la casa; y su hijo Lope Félix murió lejos de España. Tampoco logró los cargos cortesanos que deseaba, como el de cronista real.
Aun así, recibió un reconocimiento importante al dedicar al papa Urbano VIII el poema Corona trágica. Gracias a ello obtuvo el hábito de la Orden de San Juan, una distinción que satisfizo sus aspiraciones de prestigio social.
MUERTE
Lope murió el 27 de agosto de 1635. Sus funerales, pagados por el duque de Sessa, fueron un gran acontecimiento en Madrid. El cortejo recorrió la ciudad hasta la iglesia de San Sebastián y se detuvo en el convento de las Trinitarias para que su hija Marcela pudiera despedirse de él.
Tras su muerte quedó la imagen de un autor inmenso y contradictorio: religioso y mundano, disciplinado y apasionado, popular y ambicioso. Con él desaparecía una figura central del Siglo de Oro, pero también nacía definitivamente la leyenda de Lope de Vega.
La
Aventura de la Historia, num 143, Las dos pasiones del genio, el amor y las
letras
¿Cuántas relaciones amorosas tuvo Lope? Casa Museo Lope de Vega
Lopede Vega: su vida y su obra | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
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