EL FINAL DEL APARTHEID
Abril de 1994 . En un artículo publicado semanas antes de las elecciones, un periodista escribía que la situación en Sudáfrica recordaba a una hoguera encendida junto a un barril de pólvora: bastaba una chispa para que todo saltara por los aires. No exageraba. Nadie sabía, ni siquiera los propios protagonistas, si el país iba a llegar a esas elecciones en pie o sumido en una guerra civil. Y, sin embargo, el 27 de abril de 1994, millones de sudafricanos —muchos de ellos votando por primera vez en su vida, algunos con setenta u ochenta años a cuestas— hicieron cola durante horas para depositar su voto. Nadie estalló. Nadie tomó las armas de forma masiva. Un país que llevaba casi medio siglo organizado legalmente en torno a la separación racial se convirtió, en cuestión de meses, en una democracia con sufragio universal. ¿Cómo pasó eso? Spoiler: no fue un milagro, aunque lo pareciera. Fue el resultado de un cálculo de poder muy frío, de una negociación que estuvo a punto de rompers...