NADIE ENTENDIÓ A TIEMPO LOS GRANDES CAMBIOS DE LA HISTORIA. ¿NOS ESTÁ PASANDO OTRA VEZ?
Hay una tentación recurrente cada vez que el mundo parece entrar en una fase de turbulencia y desconcierto: buscar una analogía inmediata con el pasado. ¿Qué pensaban los políticos, diplomáticos y analistas en los primeros años treinta del siglo pasado? ¿Fueron conscientes, al inicio de la Guerra Fría, de que estaban entrando en un orden completamente nuevo? ¿Y qué decir de quienes vivieron la caída del muro de Berlín y trataron de anticipar sus consecuencias? Tal vez entonces ocurrió algo parecido a lo que sucede ahora: que muchos no fueron capaces de descifrar a tiempo la naturaleza del cambio que tenían delante. Comparar el presente con el pasado no es un error. El problema aparece cuando las analogías sustituyen al análisis. La historia es más compleja de lo que algunos quieren hacer ver. La historia rara vez se repite de forma exacta. Lo que sí vuelve, una y otra vez, son ciertos momentos de desconcierto: etapas en las que las categorías con las que dirigentes, diplomáticos ...