BREVE Hª DE ESPAÑA: CARLOS I Y FELIPE II

 

Los Austrias Mayores

Entramos en un nuevo periodo de la Historia de España, con los Austrias Mayores, Carlos I y su hijo Felipe II. Uno de los periodos mas relevantes de nuestra historia, cuando España formó un amplísimo imperio y se convirtió en la potencia hegemónica mundial.

CARLOS I

La subida al trono de Carlos fue peculiar y vino precedida de regencias. La reina Isabel fallece en el año 1504 y la Corona debería haber llegado a su hija Juana, por el fallecimiento de los distintos herederos anteriores a ella en la línea sucesoria. Pero el estado de salud de Juana la incapacitaba para el acceso a ese preciado trono. Bueno eso y una serie de maquinaciones palaciegas que ayudaron y mucho para recluirla en Tordesillas en 1509.

Desde la muerte de Isabel hasta la llegada a la Península de Carlos de Gante, la Monarquía Hispánica estuvo en manos de dos personajes de gran talla política: su marido Fernando y el Cardenal Cisneros, según el testamento de Isabel. En esos años Fernando, rey de Aragón, se dedicó a la política exterior y Cisneros al gobierno de Castilla.

Fernando fallece en 1515 y Cisneros dos años después, cuando llegó a la Península el joven heredero, procedente de los Países Bajos donde se había criado. Carlos era hijo de Felipe el Hermoso, heredero de Maximiliano I de Austria y de María de Borgoña, y de Juana, heredera de los Reyes Católicos. La muerte de su padre y la incapacidad de su madre le dejaron el trono en bandeja y se convirt en el monarca mas poderoso de su tiempo.

En 1516 Carlos I (1500-1558) asumía la importante herencia territorial de los Reyes Católicos: las coronas de Castilla y Aragón, con sus posesiones en Italia, en el norte de África y América. En 1518 las Cortes de Valladolid y de Zaragoza reconocen a Carlos como rey de ambas coronas.

Pero por otro lado recibiría también la herencia borgoñona de su padre, Felipe el Hermoso (el Franco condado, los Países Bajos y Borgoña), que ya había pasado a su poder un año antes. Al morir su abuelo Maximiliano de Austria en 1519 heredó también sus posesiones en Alemania y Austria. Además de los derechos al título de emperador del Sacro Imperio.

Heredó, por tanto, un vasto territorio heterogéneo y diseminado por Europa, el norte de África y lo que se conocía de América, con una sola cosa en común, su monarca. Y ante esta situación utilizó dos instrumentos en su política integradora: el mantenimiento de la unidad religiosa en torno al catolicismo y la idea de una monarquía universal, una idea heredada de la Edad Media, el Imperio.

Carlos I llegó a España rodeado de un grupo de consejeros extranjeros, principalmente flamencos. No se ganó precisamente la confianza de las Cortes castellanas, donde además estaba abierta la herida de la subida al trono dejando de lado a su madre Juana, pero es que en la Corona de Aragón pasó algo parecido. ¿Y cómo solventó estas dificultades? Pues gracias a la concesión de prebendas y recompensas.

El sueño del Imperio

Cuando muere su abuelo Maximiliano I de Austria en 1519, se convirtió en candidato al título de emperador. Inmediatamente marchó a Aquisgrán para ser coronado como Carlos V. La empresa del Imperio en la que puso todo su empeño, significó para los reinos hispánicos, sobre todo para Castilla, una fuerte presión fiscal. Y eso que tuvo apoyo financiero por la banca europea del momento, alemanes y genoveses, así como los metales preciosos que llegaban del Nuevo Mundo.

Los Austrias Mayores

En su ausencia, mientras se fue a coronarse Emperador tuvieron lugar dos graves acontecimientos en la Península:
  • Por un lado, en Castilla existía un gran descontento por la ausencia del rey y por los subsidios requeridos para el empresa imperial. No entendían esa ambición universalista de la idea imperial de Carlos. A lo que sumamos el nombramiento de extranjeros para los altos cargos. El aumento de la presión fiscal provocaría la revuelta de las Comunidades en 1520. Se llamó así porque la protagonizaron las ciudades castellanas (comunidades de villas y tierra) que se negaron en Cortes a pagar mas impuestos. Con la participación de hidalgos y letrados, pero no así de la nobleza que acabaría decantándose por apoyar al Emperador.

    La revuelta se extendió por gran parte de Castilla, favorecida por el vacío de poder a causa de la ausencia del rey. Sus principales líderes fueron Juan Bravo, Juan de Padilla y Maldonado. Al final todo acaba cuando las tropas reales derrotan a los comuneros en Villalar en abril de 1521.

  • Casi a la vez se produjo en Valencia y Mallorca la revuelta de las Germanías (1520-1522) que fue un conflicto social, no político. Sus causas: la prepotencia nobiliaria, la corrupción administrativa en los grandes municipios y las tensiones del campesinado. Se inició en Valencia cuando los gremios se hicieron con el poder en la ciudad tras la huida de las autoridades urbanas a causa de la peste. Fue una pugna entre la burguesía media (artesanos) y la nobleza por el control de las ciudades, pero también fue una lucha entre campesinos y señores en el mundo rural. Además, se añadió pronto la guerra religiosa con matanzas de moriscos a los que los agermanados acusaban de colaborar con los nobles. En 1522, los nobles, con apoyo de tropas castellanas, derrotaron a los sublevados.

Pues la resolución de ambos conflictos reforzarían la monarquía, que se impuso a las Cortes y demostró a la nobleza que necesitaba del ejército real para contener el malestar social.

Carlos es coronado emperador en Bolonia en 1530 por el papa Clemente VII. Y en el camino fueron muchos los obstáculos que tendría que sortear.

A quien primero se encontró de frente fue a Francia y a su rey Francisco I, la otra gran potencia europea que no vio con buenos ojos que su máximo rival fuera coronado como emperador. Luego tenemos a los turcos que lo de la idea de Carlos de globalizar el mundo cristiano no iba con ellos. Y siguiendo en clave religiosa se encontraría también con Martín Lutero.

Francia y Francisco I

La idea de la monarquía universal chocaba con la oposición de Francia. La rivalidad de ambos por consolidar su presencia en el norte de Italia fue la causa principal del conflicto bélico entre ambas potencias. Los mutuos intereses se centraron en el ducado de Milán, cuya posición estratégica era clave, entre los territorios hispánicos y los austriacos de los Habsburgo.

La superioridad militar española se mostró en la batalla de Pavía en 1525, donde cayó prisionero el rey francés Francisco I, firmando el Tratado de Madrid un año después, pero que acabaría incumpliendo Francisco a la vuelta a París. Las tensiones bélicas se prolongarían largos años en la península italiana. Francia se había aliado con el papa Clemente VII provocando la reacción imperial y como consecuencia el saqueo de Roma por las tropas de Carlos V en 1527 y la firma de la Paz de Cambrai dos años después.

El sucesor de Clemente, Paulo III intentó poner orden en el seno de la Iglesia convocando un Concilio en 1545.

El enfrentamiento con Francia se prolongó todo el reinado, hasta la Paz de Cateau-Cambresís, en 1559, que firmó su hijo Felipe tras la batalla de San Quintín en 1557. Y la pugna con Francia no se ciñó solo al norte de Italia sino también en Flandes y Borgoña.

El Imperio Otomano

Los turcos y su amenaza fue una constante durante el reinado de Carlos. Bajo el reinado de Solimán el Magnífico y sus ansias expansionistas, llegaron a constituir un grave peligro para los reinos europeos y para las rutas comerciales del Mediterráneo. A esta amenaza contribuyeron también sus aliados berberiscos como Barbarroja que, desde el norte de África, asaltaban los barcos y las costas cristianas. Las actuaciones de Carlos V, como la conquista de Túnez (1535), no solucionaron el problema y el enfrentamiento con los turcos se prolongó durante todo el reinado con grandes costes.

La cuestión del protestantismo.

Al poco tiempo de su elección como emperador surge en Alemania el grave problema religioso planteado por Martín Lutero, el principal líder de la Reforma. Con la idea de reformar el catolicismo y la intención de volver a un cristianismo primitivo. Lutero era muy crítico con la Iglesia del momento, especialmente con sus usos y costumbres. Acabaría con un cisma de la Iglesia católica dando origen a numerosas iglesias y corrientes religiosas bajo el paraguas del protestantismo.

Los Austrias Mayores
La lucha contra la Reforma se convirtió en la principal preocupación del emperador. Los príncipes protestantes formaron una alianza denominada la Liga de Smalkalda en 1531, llegando al enfrentamiento bélico, pero fue derrotada en la batalla de Mühlberg en 1547. Pero el acuerdo no llegó hasta la Paz de Augsburgo (1555), que concedió libertad religiosa a los príncipes y supuso el fracaso definitivo de la idea de la unidad religiosa en el continente.

Estos sinsabores hacen mella en Carlos al que tampoco acompañaba su salud. De esta forma va a ir delegando paulatinamente el gobierno de sus distintos reinos y territorios en su hijo Felipe: Las Provincias Unidas, las posesiones en Italia, los reinos peninsulares, las Indias… Y el Imperio lo deja en manos de su hermano Fernando

Carlos se retiró al monasterio de Yuste, en Extremadura, en febrero de 1557 donde pasó los últimos años. Falleciendo en septiembre de 1558

FELIPE II

La Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe II abarcaba múltiples territorios recibidos de su padre, en los que el monarca era reconocido como soberano, pero que mantenían vigentes sus instituciones, fueros, fiscalidad, etc. Felipe II comenzó su reinado en 1556.

El gobierno de estos vastos territorios lo delegada en virreyes y gobernadores que ejercían la tarea en nombre del rey en todos los ámbitos: administrativo, judicial, militar… A los territorios heredados se uniría en 1580 el reino de Portugal.

Los grandes objetivos de su política interior y exterior fueron: la defensa del catolicismo y el mantenimiento de la hegemonía de su dinastía en Europa y ultramar. Para gobernar su enorme imperio se valió de un poderoso ejército permanente, los famosos tercios, y de una compleja administración que dirigió personalmente.

Podemos destacar algunas diferencias en toda esta gestión, respecto al gobierno de su padre:

  1. Concedió la máxima importancia a los reinos hispánicos.

  2. Gobernó desde España, donde instaló la capital de la monarquía, en Madrid, nombrada villa y corte en 1561.

  3. Solo estuvo fuera de España entre 1580 y 1583, periodo en el que instaló la corte en Lisboa, y luego lo explicamos.

  4. El rey era español y sus principales consejeros también.

  5. Castilla continuó siendo el reino de mas peso económico y político.

Pero a pesar de todo esto prevalecieron los intereses dinásticos sobre los propiamente españoles.

Los Austrias Mayores

Diferentes sublevaciones

Empecemos por la sublevación morisca en las Alpujarras que ya habían planteado problemas en reinados anteriores. Las conversiones forzosas de las minorías musulmanas existentes en la Península dieron lugar a que los moriscos siguieran conservando sus costumbres y tradiciones, como la lengua e, incluso, las practica religiosas. Lo que despertaba rechazo y recelos en la comunidad cristiana por la floreciente actividad económica en torno a la seda que los moriscos desarrollaban en el antiguo reino de Granada.

Todo ello se agravaba porque eran vistos como un problema político: potenciales aliados de los piratas berberiscos que asaltaban la costa y se creía que esperan una invasión turca para unirse a ella en su lucha.

El Edicto de 1567, que obligaba a esta minoría a aprender castellano y abandonar sus practicas dio lugar al levantamiento morisco en el Albaicín granadino en 1568, liderado por Aben Humeya, por considerar discriminatorio el trato recibido y que pronto se extendió por la Alpujarra. La rebelión fue aplastada en 1570 por Juan de Austria, quien aplicó una dura represión. Unos 80.000 moriscos fueron deportados y amplias zonas del antiguo reino granadino quedaron despobladas.

En 1591 se produjeron las llamadas alteraciones de Aragón. Su origen se hallaba en las disputas del rey con el justicia mayor de Aragón, es decir, el magistrado superior del reino de Aragón, que protegía los privilegios forales. Por que, a menudo, las políticas del monarca chocaban con los privilegios forales aragoneses. La nobleza aragonesa se oponía al intervencionismo del rey y acudía a menudo al justicia.

Y luego tenemos el caso de Antonio Pérez, antiguo secretario del rey y hombre de confianza. Este conocía en profundidad todos los papeles de Estado de su Secretaría, algunos relacionados con asuntos tan graves como al rebelión de los Países Bajos. Sus intrigas con Juan de Austria, durante su estancia en el gobierno de los Países Bajos y con el secretario de este, Juan Escobedo, designado por el rey a instancias de Pérez para vigilar a Juan, derivaron en el asesinato de Escobedo, instigado por Antonio Pérez y con el consentimiento del rey.

Los sucesos posteriores que llevaron a prisión a Antonio Pérez en 1579 y su posterior fuga a Aragón en 1590, amparándose en el derecho foral, acabaría con una acusación de herejía lo que suponía la intervención de la Inquisición. Los aragoneses lo protegieron y provocaron diversas revueltas. La llegada del ejército real restauró el poder del rey, pero este no suprimió los fueros ni anuló las instituciones propias del reino.

Todos estos desgraciados acontecimientos fueron recogidos por Antonio Pérez en sus «Relaciones», donde da una versión sesgada de los hechos, que junto con «La Apología» de Guillermo de Orange y otros escritos dieron lugar a la famosa Leyenda Negra sobre Felipe II y la Monarquía Hispánica.

Felipe II heredó de su padre una situación financiera de extrema gravedad, que provocó la primera bancarrota o suspensión de pagos de los asientos de su reinado en 1557. Y no fue la única porque hubo otras suspensiones de pago del Tesoro en 1575 y otra en 1597.

Fue con mucho el monarca mas poderoso de su época. Sobre todo a partir de la unión con Portugal. Esta anexión ratificada en las Cortes de Tomar en 1581, incorporó a la Monarquía Hispánica el reino vecino y todas sus posesiones de ultramar, así como su importante comercio ultramarino. De esa manera se conformó el mayor imperio territorial y marítimo que había existido hasta entonces.

Pero resultaba complicada la defensa de ese Imperio, por lo que se le fueron abriendo distintos frentes. Uno de ellos lo encontramos en el Mediterráneo con los turcos y otro en el norte de Europa donde tuvo que hacer frente a la rebelión de los Países Bajos y a la creciente hostilidad de Inglaterra.

El Imperio Otomano, de nuevo

Al igual que le sucedió a su padre, Felipe se encontró a los turcos se expandiéndose por el Mediterráneo y sus aliados, los piratas berberiscos, hostigando los barcos y los puertos españoles. En primer lugar, Felipe II acomete las reformas militar y naval, teniendo en cuenta la escasa potencia naval en tiempos de su padre. Y consigue armar una potente flota de galeras.

Los Austrias Mayores
En 1570, se formó una alianza contra los turcos entre el papado, Venecia y la Monarquía Hispánica, la Liga Santa. Una gran flota al mando del español don Juan de Austria derrotó a la escuadra otomana, bajo el mando de Alí Bajá, en la batalla naval de Lepanto el 7 de octubre de 1571. Esta derrota frenó el avance turco y rompió el mito de su invencibilidad, pero no significó el final de la amenaza turca en el Mediterráneo.

Flandes

Felipe II abandonó los Países Bajos en agosto de 1559 dejando como gobernadora a su hermanastra Margarita de Parma. Tras la marcha del monarca, el príncipe de Orange y el conde de Egmont. miembros de la alta nobleza, inician la resistencia a la soberanía española y no aceptan ser una provincia gobernada desde la corte de Madrid. Lo que comenzó como un asunto interno pronto derivó en un gran enfrentamiento internacional.

La situación se agravó, especialmente el religioso, por las nuevas doctrinas, el protestantismo y el calvinismo que se iban abriendo camino en los Países Bajos y que ya estaban asentadas en Francia y Alemania.

En 1566 estalló una rebelión que dio inicio a la guerra de los ochenta años.

Felipe II reaccionó enviando un potente ejército al mando del duque de Alba, que sometió con dureza a los sublevados y ajustició a los líderes. Pero esta actuación lejos de solucionar el problema propició el levantamiento general.

Al Duque de Alba le sustituye Luis de Requesens y aplica una política conciliadora pero al no conseguir la pacificación tiene que recurrir de nuevo al ejército.

A su muerte será Juan de Austria el nuevo gobernador y habrá que esperar a la década de 1580 cuando parecía que España iba a conseguir someter a los rebeldes, gracias a las victorias de Alejandro Farnesio, pero no pudo impedir que dos provincias del norte, Holanda y Zelanda, consiguiesen la independencia de facto y que se les sumasen otras provincias. Los territorios rebeldes independientes pasaron a llamarse Provincias Unidas, y se convirtieron en una de las grandes potencias marítimas del mundo y uno de los principales rivales de España.

Inglaterra

Inglaterra, que había sido tradicionalmente un aliado de España durante el reinado de Carlos I cambió de opinión y al morir María Tudor, que había sido esposa de Felipe II, sin descendencia y sucederle Isabel I, se convirtió en una peligrosa enemiga de la Monarquía Hispánica. Quien ayudó a los insurgentes de Flandes.

Inglaterra estaba comenzando su expansión marítima y recelaba del monopolio comercial que España con América. Por ello, los ingleses lanzaron ataques corsarios contra los barcos españoles. La piratería inglesa creció ostensiblemente entre 1560 y 1585, a pesar de que los dos países no estaban en guerra.

Y papel relevante en esta historia lo tuvo Francis Drake, considerado como un pirata por las autoridades españolas, mientras en Inglaterra se lo valoró como corsario, se le honró como héroe fue nombrado caballero por la reina Isabel I.

El proyecto de invadir Inglaterra rondaba la cabeza de Felipe II desde hacía tiempo. Las difíciles relaciones con Isabel I, alentando las provocaciones de Drake con sus incursiones en las costas peninsulares y en las Indias occidentales, el apoyo a los rebeldes flamencos…. Determinaron la puesta en marcha de los preparativos de esta Gran Armada, al mando de Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. Pero la muerte de este, un experto marino, obligó al rey a encomendar la dirección de la Armada al duque de Medina Sidonia, al que debía unirse Alejandro de Farnesio con los tercios desde Flandes.

En 1588 partía de Lisboa esta potente Armada con 130 naves y 19.000 soldados. El final ya lo conocemos, la expedición fue un fracaso completo y supuso acrecentar el poder naval inglés

El 13 de septiembre de 1598 Felipe II moría en El Escorial.



Esta serie de artículos sobre la Historia de España están basados en el temario de 2º de Bachillerato. Historia de España, serie Descubre, editorial Santillana. Curso 2020-2021. Forma parte de una serie del mismo nombre publicada como podcast en ivoox por Historia Sin Pretensiones.



Fuentes:

Historia Moderna de España (1469-1665). Josefina Castilla y Justina Rodríguez. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid 2011

Historia Moderna Universal. Alfredo Floristán (coordinador). Ariel. Madrid 2011

Historia del Mundo Moderno. Luis Ribot (coordinador). Actas. Madrid 2010

Los siglos XVI y XVII. Historia general de las civilizaciones. El progreso de la civilización europea y la decadencia de Oriente (1492-1715).Roland Mousnier. Ediciones Destino. Barcelona 1981

Nueva Historia de España. La Historia en su lugar (diferentes volúmenes)


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