LA RENDICIÓN DE JAPÓN. FIN DE LA IIª GUERRA MUNDIAL

 

La rendición de Japón

Durante la Conferencia de Potsdam, el presidente Truman, justo el mismo día del comienzo de la  misma, el 17 de julio, el recibe un telegrama: «babies satisfactorily born» (los niños han nacido felizmente) mediante el cual se le notificaba el éxito de la prueba atómica realizada en Alamogordo. Todo está preparado para el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaky.

La rendición de Japón

¿ERA NECESARIO?

76 años después se mantiene la controversia entre historiadores respecto si era necesario el lanzamiento de las bombas cuando Japón en la práctica había perdido la guerra, aunque la paz no estuviera cerca. Cuando se conocían ya sus intenciones de rendición e intentos de negociación vía URSS. Muchas voces apuestan porque este fue el primer acto de la nueva guerra fría, un aviso a la URSS del potencial estadounidense.

Tras la derrota de Okinawa el  potencial militar del Imperio del Sol Naciente había quedado reducido a 0. Los aliados se encuentran a 470 kms de las principales islas niponas y un poco más de 2.000 kms de Tokio. Los japoneses se plantean trazar un plan para saldar la guerra inmediatamente. Y proponen diferentes alternativas, directamente con EE.UU, mediación de la URSS, con la que no estaba en guerra o utilizar al vía británica con un mensaje del Emperador al Rey. Se optó por la segunda.

ULTIMATÚM DE POTSDAM

Pero todos los contactos intentados con los soviéticos se ven ralentizados y no consiguen ninguna respuesta.

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El día 26 de julio Japón ya conoce el ultimátum firmado en Potsdam, el Emperador reúne al Consejo de Ministros y encarga a su ministro de Asuntos Exteriores, Togo, que acepte la propuesta, a pesar de los contacto con la URSS. Al parecer, un posible error en la traducción del mensaje japonés hace pensar a los estadounidenses que Tokio rechaza aceptar la rendición.

Este ultimátum recogía los siguientes puntos resumidos:

    • Fin del militarismo “irresponsable” nipón. Y desarme total y rendición incondicional

    • Ocupación de ciertas partes del país hasta que se restablezca un nuevo orden.

    • La soberanía de Japón se limitaría a las cuatro grades islas, Honshu, Hokkaido, Kyushu y Shikoku y algunas menores limítrofes a estas.

    • Juicio para los criminales de guerra

  • Implantación de la democracia y respeto a la libertad de expresión, religión y pensamiento y los derechos fundamentales del hombre.

    • Conservará las industrias necesarias para su economía y pago de las indemnizaciones de guerra, pero no las de guerra. Tendrá acceso a la materias primas pero no a su control.

LANZAMIENTO DE LAS BOMBAS ATÓMICAS

El 6 de agosto el bombardero B-29 Enola Gay, a las 9:15, lanza la primera bomba atómica

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cuando volaban a 10.000 metros. 

A las 10 de la mañana del día 8 se reúne en Tokio el consejo superior de la guerra, bajo al presciencia del primer ministro Kantaro Suzuki. Orden del día, aceptar o no el ultimátum de Potsdam. Hay división de opiniones a pesar de lo de Hiroshima aunque el emperador está a favor. Pero en pocas horas reciben un mensaje que casi vuelca cualquier decisión a favor del emperador. Sobre Nagasaki ha caído una nueva bomba atómica, lanzada esta vez por otro B-29, el Great Artiste. Además las fuerzas soviéticas habían entrado en Manchuria por tres puntos diferentes.

LOS MILITARES NO ACEPTÁN LA RENDICIÓN

A pesar de esta tragedia hubo parte del alto mando militar que no aceptaba la situación y se oponían a cualesquier gesto de debilidad y enarbolaban la bandera de la continuidad con la guerra. Fueron los casos de Umezu,  Jefe del Estado Mayor Imperial, y del general Anami. Incluso después de ese segundo mazazo estos militares seguían oponiéndose al ultimátum de Potsdam y querían imponer sus propias condiciones. La parte civil del gobierno y el propio emperador no veían las cosas del mismo modo.

Por otro lado los estadounidenses no cejaban en su presión y bombardearon Tokio.

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Las reuniones del gabinete se suceden sin llegar a una determinación, aun siendo mayoría los favorables a terminar con todo. Hasta que al final Hiro Hito da su conformidad. Japón va a capitular.

El Gobierno japonés  elabora el comunicado de capitulación de acuerdo con las propuestas de Potsdam: «En el bien entendido caso de que no contengan ninguna exigencia que afecte a las prerrogativas de su majestad como príncipe soberano».

A las 7 de la mañana del 10 de agosto, hora de Tokio, se remitió a los embajadores japoneses en Suecia y Suiza y los Ministros de Exteriores de estos países se lo comunicarían a los gobiernos de EE.UU, URSS, Reino Unido y China.

Salvo pequeñas puntualizaciones todos aceptaron el comunicado excepto la URSS que pretendía endurecer las peticiones originales con la idea de que los japoneses se opusieran y poder continuar su ofensiva y alcanzar sus objetivos en Manchuria y Corea. Pero la enérgica oposición estadounidenses lo impidió. En la madrugada del 10 al 11 de agosto llegó a Tokio la respuesta aliada y sus precisiones, sobre todo respecto a la figura del emperador, cuya autoridad debería quedar subordinada a la del comandante supremo aliado, y en lo relativo a la ocupación del territorio japonés. Nuevo desacuerdo en el gabinete japonés. Todavía ser haría un nuevo bombardeo de Tokio el 13 de agosto.

INTENTOS DE GOLPE DE ESTADO

Durante los dos siguientes días se produjeron intentos de golpe de estado por los militares que no aceptaban la situación, contrarios a la capitulación. Hasta que el emperador consciente de la degradación de la situación interior y la amenaza exterior decidió el cambio de gobierno y su intervención en una alocución radiofónica al pueblo japonés.

DIMISIÓN DEL GOBIERTO E INTERVENCIÓN RADIOFÓNICA DEL EMPERDOR

El día 15 dimitió el gobierno japonés y el emperador designó primer ministro al príncipe imperial Naruhiko Higashi Kuni, tío de la emperatriz, siendo la primera vez que un miembro de la familia imperial ocupaba tal cargo.

Ese mismo día se produce un hecho insólito en Japón, el emperador Hiro Hito pronuncia por Radio Tokio un discurso, seria la primer vez que lo hacia y que sus súbditos escuchaban su voz:

«...el enemigo ha comenzado a emplear una nueva y cruelísima arma, cuyo poder dañino es incalculable, y causa víctimas entre muchas vidas inocentes. Si continuásemos luchando, el resultado sería, no solo el derrumbamiento y aniquilamiento del pueblo japonés, sino que llevaría también a al extinción total de la civilización humana».

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Con este discurso el emperador comunicaba a su pueblo que aceptarían las condiciones de paz.

SUICIDIOS EN CADENA

Se van produciendo en cadena los suicidios entre altos mandos del ejercito como el del segundo jefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante Onishi, que se hizo el “hara kiri” y lo mismo hizo el ex ministro de Guerra, Anami.

Al mismo tiempo se van rindiendo las ultimas guarniciones japonesas a las que Tokio pide que lo hagan de forma escalonada, por etapas.

LLEGADA DE LOS ESTADOUNIDENSES

El 28 de agosto  van llegando a la base aérea de Atsugui, próxima a Tokio, aviones con la

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vanguardia  de la 11ª División estadounidense aerotransportada. 800 cuatrimotores descargaron 20.000 hombres, junto a blindados, cañones, camiones….. solo en tres días. Y al final aterrizó un B-29 de nombre Bataan con el general Douglas MacArthur.

FIRMA DE LA RENDICIÓN

El 2 de septiembre de 1945 una escuadra americana se presenta en la bahía de Tokio. La solemne rendición nipona se firmaría en el acorazado Missouri. Por parte del gobierno japonés lo haría el Ministro de Asuntos Exteriores, Mamoru Shigemtsu, en sustitución del nuevo presidente del Gobierno, el príncipe imperial Naruhiko Higashi Kuni, por evitar aquella humillación a la Casa Real y el Jefe del Estado Mayor Imperial, general Yashiriro Umezu, gran detractor de aquella rendición y al que le hubiera gustado no presenciar en directo aquella humillación y haber podido quitarse la vida con anterioridad. En total eran 11 miembros, los diplomáticos vestidos con chaqué, chistera y pantalón a rayas, y los militares  de uniforme de diario con sus distintivos de rango y los cordones del Estado Mayor.

Frente a la delegación japonesa se alineaban los representantes militares de los vencedores, todos en uniforme de diario de verano.

«Estamos reunidos aquí los representantes de las principales potencias para concluir  un solemne acuerdo encaminado al restablecimiento de la paz. Los problemas y contenidos en este acuerdo, que proceden de ideales o ideologías divergentes, ya han sido solucionados en los campos de batalla del mundo entero, por lo que no nos toca a nosotros discutirlos aquí ahora» Douglas MacArthur

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Fuentes:

La Segunda Guerra Mundial, volumen II. Editorial Argos

La Aventura de la Historia,nº 83. Japón se rinde, el virrey y el emperador, David Solar.

Segunda Guerra Mundial 1939-1945 Las claves de la mayor contienda de la Historia, vol 30, La bomba atómica.

Gran Crónica de la Segunda Guerra Mundial. Vol. 15 De Europa a las Filipinas. La bomba atómica. Edilibro

RUBIO MARTÍN, R. ((Universidad de Tokio) Análisis del discurso del emperador Hiro Hito con motivo de la rendición de Japón de la guerra del Pacífico (Capítulo 4). Universidad de Granada, CEIAP (Colección española de Investigación sobre Asía Pacífico) “La investigación sobre Asía Pacífico” Granada 2006. 

El soldado de Japón que tardó 29 años en rendirse

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