EL TRATADO DE VERSALLES 1919

El Tratado de Versalles

Nunca antes sobre un tratado de paz sobrevolaron desde el momento de su firma unos nubarrones tan negros y unos presagios tan negativos como sobre este, el que ponía fin a la Gran Guerra. «La próxima guerra  saldrá de los Tratados , como la noche sale del día», vaticinó Lansing secretario de Estado estadounidense en el gobierno de Wilson. Hablamos del Tratado de Versalles. Incluso Lloyd George, el primer ministro británico que firmó el mismo, llegó a decir que este tratado provocaría otra guerra de esas característica en un breve espacio de tiempo.

¿POR QUÉ EL TRATADO DE VERSALLES LEVANTÓ TANTAS SUSPICACIAS?

El Tratado de Versalles se firmó el 28 de junio de 1919, en la Sala de los Espejos, el mismo día pero cinco años después de aquel desgraciado día en Sarajevo, en el que la pistola de Gravrilo Princips hizo caer las piezas de un  dominó en una Europa atada por las alianzas de ayuda mutua.

Con este tratado se daba por finalizada la guerra que había sumido al mundo en desgracia y barbarie entre 1914 y 1918. En aquellos días se conocería como la Gran Guerra, no sabían que veinte años después pasará ser la Primera Guerra Mundial.

Con la nube borrascosa de la revolución cubriendo el cielo parisino, las potencias vencedoras se reunieron en la ciudad del Sena. No se trataba solo de la firma de la paz sino de abordar otros temas como la cuestión territorial en el Este de Europa tras la desaparición de los grandes imperios, aislando al nuevo régimen bolchevique y controlando a Alemania para evitar nuevos conflictos. Sin olvidar dar satisfacción a las demandas planteadas por los vencedores y cimentar unas bases sólidas de una paz duradera.

Aunque asistieron a la firma setenta representantes de veintisiete países, la verdad es que lo temas importantes habían sido dilucidados por los dirigentes de las cuatro grandes potencias vencedoras: Thomas W. Wilson, por los EE.UU., Lloyd George por el Reino Unido, G. Clemenceau por Francia y Victor Emmanuele Orlando por Italia, siendo el estadounidense quien ejerciera de líder de la reunión.

El Tratado de Verdalles


LOS 14 PUNTOS DE WILSON

La base de los términos que imponía el Tratado era la aplicación de los famosos 14 puntos de Wilson que la Entente se vio obligada a aceptar, con reticencias y matices. Porque los principios wilsonianos, como la demarcación de fronteras según las nacionalidades o los derechos de autodeterminación de los pueblos, tropezaron con muchas dificultades  prácticas a la hora de su ejecución y fueron modificados de forma sustancial a gusto e interés de los vencedores. Así mismo. La cuestión de las reparaciones económicas correría la misma fortuna. Lo cierto es que la teoría wilsoniana se basaba en la garantías morales y jurídicas, mientras que los representantes aliados que redactaron el Tratado exigían seguridades materiales.

El presidente estadounidense representaba una nueva forma de hacer política de Estado, traía nuevos aires a la demolida Europa, una nueva época en la que la democracia era el principal pilar. Apostaba por unir esfuerzos para trabajar por un mundo que superara las diferencias y en el que la razón se impusiera sobre la aplicación de la fuerza para resolver problemas y conflictos. Defensor de la diplomacia internacional como cauce para dirimir diferencias, sobre todo con transparencia lejos de pactos o tratados opacos y secretos.

CONSECUENCIAS INMEDIATAS DEL FIN DE LA GUERRA

El Tratado de Versalles

La Iª GM resultó nefasta para tres de los grandes Imperios europeos del primer cuarto del siglo XX. Sin olvidarnos del Otomano. La revolución bolchevique acabó con el Imperio ruso, por otro lado, la propia guerra con el fuerte impuso nacionalista se encargó del Imperio de los Habsburgo que a la abdicación de Carlos I, el 12 de noviembre de 1918, le siguió la proclamación de sendas repúblicas, la austriaca y la húngara. 

Y por último el alemán, que sufriría grandes convulsiones político-sociales internas en el postrero tramo de la guerra. Cuando era evidente que no podían enderezar el rumbo de la guerra se planteó la negociación de la paz, pero el ejercito no quería estar presente en la firma de un tratado que certificaba su derrota. Ahora sí querían un gobierno de amplia representación democrática.

Muchos alemanes pensaban, también,  a estas alturas,  que la firma de un acuerdo de paz podría ser más ventajosa si se dejaba a un lado la imagen del viejo régimen, sin un Kaiser, y una nueva Alemania democrática. Así, el 9 de noviembre de 1918 Guillermo II abdicó y dos días después Alemania se convertía en una República.

El Tratado de Versalles


LOS TRATADOS DE PAZ

Como ya hemos comentado las potencias vencedoras miraban con cierta desconfianza hacia ese gigante ruso ahora dominado por una nueva ideología que estaba influyendo en la proliferación de partidos comunistas por todo el viejo continente.

Pero los soviéticos se apartaron momentáneamente de toda relación internacional empujados por la “cuarentena” que impusieron el resto de potencias ante ese miedo al contagio del virus de la revolución. Así que no estuvieron presentes en las negociaciones de París.

Pero es que tampoco lo hicieron los representantes de los países vencidos. ¿Qué tipo de negociación era esta? Los acuerdos fueron en realidad, una paz impuesta por los vencedores, lo que supuso una humillación para los vencidos. Se habla mas de una imposición que de una negociación de la paz.

Aunque le Tratado mas relevante fue el que se firmó en Versalles aquel 28 de junio de 1919 con Alemania, los cierto es que hubo cuatro más. El de Saint Germain con Austria, y Trianon con Hungría, el de Neuilly con Bulgaria o el de Sevrés con Turquía. 

EL TRATADO  DE VERSALLES

El Tratado de Versalles

El 18 de enero de 1919 comenzaron las “negociaciones” de paz tras la finalización de la guerra. A pesar de los esfuerzos de Wilson por atemperar los ánimos, estuvieron caracterizadas por la fuerte presión francesa, liderada por Clemenceau apodado “el Tigre”, que anteponía por encima de todo la seguridad de Francia ante un posible futura agresión teutona, la necesidad de imponer sanciones y que Alemania le resarciera de los gastos en reparaciones  de guerra, con cierto tinte de revancha. Por su parte Reino Unido, le chirriaba todo aquello de la libertad de navegación por la que apostaba Wilson, buscaba la supremacía en los mares y la protección de sus intereses coloniales. Una vez eliminada la flota alemana y conseguido, pues, su objetivo, relajó sus pretensiones de control de Alemania tan defendidas por los galos. Y estaba Italia también, que quería hacer valer los acuerdos secretos de 1915 con los aliados  que les habían abierto las puertas de entrar en la contienda. Una opacidad contra la que también se había manifestado el presidente estadounidense.

Algunas clausulas finales serian el detonante de futuros y no tan lejanos conflictos. Así el art. 231, denominado del “delito de guerra” hacia responsable, con el "reconocimiento" de la propia Alemania, a ésta y sus aliados de haber causado todas las pérdidas y daños como consecuencia de la guerra. Los alemanes se sintieron ofendidos por esta cláusula pues se les hacía únicos responsables de la guerra y se les obligaba a reconocer su culpabilidad. Esto abriría las puertas a grupos radicales para abanderar el orgullo nacional maltrecho. Pero hubo más cláusulas que se interpretaron como abusivas por esos mismos grupos mencionados. Clausulas que se referían a cuestiones territoriales, militares y económicas. 

Entre las territoriales enumeramos la pérdida de Alsacia y Lorena en favor de Francia, posiblemente la mas llamativa. Pero no olvidemos las minas de carbón del Sarre, de las que Francia también obtenía el control por 15 años. También perderían Eupen y Malmedy en favor de los belgas; Scheleswig a Dinamarca; la Alta Silesia, Posnania y el pasillo polaco pasaban a manos de Polonia. Y se dejaba sin efecto el acuerdo que alemanes y soviéticos firmaron en Brest-Litovsk, por lo que Finlandia, Lituania, Estonia y Letonia eran reconocidas como naciones independientes. Por no hablar de que Alemania perdía todas sus colonias.

En el ámbito militar las medidas no fueron menos duras. El ejército alemán se reducía a 100.000 hombres y se eliminaba el servicio militar obligatorio. La zona de Renania quedaba desmilitarizada y se imponían importantes limitaciones a la industria armamentística a la vez que se prohibía a disponer de aviación, submarinos y artillería pesada. La armada tenía que ser entregada a los aliados pero lo alemanes, en un gesto de honor, decidieron hundirla en Scapa Flow, la base naval donde estaba fondeada en Escocia.

Y el último tema espinoso fue el de las indemnizaciones económicas recogidas en el artículo 233 del Tratado, que «serían fijadas por una comisión interaliada que tomará el nombre de Comisión de las Indemnizaciones». Las cantidades reclamadas por los vencedores eran astronómicas y era evidente la imposibilidad de satisfacerlas. Todos los países se habían endeudado con EE. UU. en aquel afán bélico y ahora querían saldar las deudas a costa de los derrotados alemanes. Esta Comisión determinó en 1921 la cantidad a pagar en 6,500 millones de libras más los intereses.

Las negociaciones fueron duras, pero entre los vencedores y Wilson especialmente, que fue relajando sus pretensiones con la vista puesta en su gran objetivo, la creación de la Sociedad de Naciones. En ella se pusieron todas las esperanzas para que la paz fuera duradera. Basada en la diplomacia como gran arma a partir de se momento, limitando el libre ejercicio de la soberanía nacional. Los años demostraron su escasa utilidad.

El Tratado de Versalles


Cuando a los alemanes les presentaron el documento definitivo lo primero que hicieron fue negarse a firmar y presentaron una contra oferta que no fue atendida por los aliados amenazándoles con reanudar la guerra. El ejercito alemán no estaba en condiciones de afrontar un nuevo conflicto y Alemania se vio abocada a firmar el documento presentado originalmente. Pero nadie quería pasar a la historia como los firmantes de aquel Tratado y menos los militares. Al final una coalición de socialdemócratas y católicos fueron a Versalles. Grave error como luego veremos.

LOS OTROS TRATADOS

El Tratado de Saint Germain se firmó el 10 de septiembre de 1919 entre los aliados y Austria. La pérdida de territorios fue lo más relevante. Se separaba Austria de Hungría y a la primera no se le permitía la unión con Alemania. Se declaraban independientes a Yugoslavia (que tomaba posesión de Eslovenia, Dalamacia, Bosnia y Herzegovina) , Checoslovaquia (con Bohemia, Moravia y la Silesia austriaca) y Polonia. Y tenían que devolver a Italia Trentino, Istria y Trieste. Su ejercito también se vio reducido a 30,000 hombres.

Hungría firmaría con los aliados el Tratado de Trianón el 4 de junio de 1920 con graves pérdidas territoriales, cerca de dos terceras partes de su territorio y su población se vio reducida a la mitad. Siendo los beneficiados Rumanía, Checoslovaquía y Yugoslavia.

El 27 de noviembre de 1919 le tocaría el turno a Bulgaria firmando el Tratado de Neuilly. En este caso las pérdidas territoriales fueron en favor de Grecia, Rumanía y Yugoslavia. Y el ejército búlgaro también sufrió su pertinente recorte y limitación.

Por ultimo el Tratado de Sévres firmado con Turquía el 10 de agosto de 1920 aunque el proceso de reorganización del antiguo Imperio Otomano fue más delicado. Sus posesiones pasaban a depender de la Sociedad de Naciones que las administraría en forma de mandatos.

La firma de este Tratado provocaría el levantamiento de los nacionalistas turcos, encabezados por Mustafá Kemal “Atartük” (padre de los turcos), héroe de Galípoli y que situó su capital en Ankara.  Se negó a reconocer el Tratado de Sévres y entre 1920 y 1923 fue recuperando buena parte de los territorios perdidos. Acabó expulsando al sultán y proclamando la república turca en 1923. Con tanta tensión en la zona se acabó revisando el Tratado y en 1923 se firmó otro en Lausanne. Previamente renegociaron con los bolcheviques la nueva situación.

CONSECUENCIAS DE LOS TRATADOS

Los Tratados supusieron la desaparición de los imperios austro-húngaro, alemán y otomano. El ruso cayó en plena guerra por la revolución bolchevique.  La Europa surgida tras la Gran Guerra era muy diferente a la anterior.

Se constituyeron siete nuevos Estados independientes: Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia. Los cinco primeros junto a Rumanía formaban un “cordón sanitario” frente a lo que se suponía la amenaza revolucionaria. Las tres repúblicas bálticas nunca habían sido Estados nacionales. Polonia recuperaba su independencia tras 120 años. Checoslovaquia y Yugoslavia fueron construcciones nacionalistas de las que no había ningún precedente. Y un grave problema de estos nuevos Estados nacionales fue la realidad multiétnica de su población, y problemas que habían estado en el origen de la Primera Guerra Mundial quedaban sin solución con la nueva situación y allanaron el camino para la siguiente.

Pero los grandes perjudicados fueron los alemanes. Pensaron que con la promulgación de la República adoptando medias democráticas conllevaría cierta benevolencia por parte aliada en los acuerdos de paz. Pero no fue así. El hecho de que fueran los políticos, que no tenían nada de responsabilidad en el origen del conflicto quienes firmaran el Tratado en vez de los militares que tenían que haber dado la cara, fue un grave error a medio plazo. Supuso el descrédito de esos políticos de la incipiente República. Los militares acabaron justificando que la firma de los acuerdos fue a su espalda y que fue una traición  a la patria.

Para mas inri el principal  valedor de los Tratados, los EE.UU. nunca los ratificó. Ni le Senado lo aprobó ni el propio pueblo estadounidense, porque en noviembre de 1923 ganó las elecciones el Partido Republicano.

Estos tratados de paz cerraron la Primer Guerra Mundial, pero dejaron abierta las puertas de la Segunda.

Fuentes:

La segunda guerra mundial, vol I, José Fernando Aguirre, edit Argos 1963

Historia Contemporánea (1914-1989) La paces: derrotas y victorias pírricas. Ángel Herrerín López. Ed. Universitaria Ramón Areces (UNED) 

La Aventura de la Historia, n.º 61. Dossier: 1918 fin de la Gran Guerra, la caída de las águilas. La capitulación, David Solar. Las dificultades de la paz, Rosario de la Torre, La caída de las águilas, Julio Gil Pecharromán.


Comentarios

  1. Excelente Artículo. ¡Gracias por Divulgar!

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    1. Gracias Daniel pro la opinión, siempre es muy estimulante. Me alegro que te haya gustado el artículo

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