OPERACIÓN MARKET GARDEN



Tras el desembarco en Normandía del mes de junio el objetivo era claro por parte de los aliados, Berlín. La intención era acabar la guerra a la mayor brevedad posible, si era antes de fin de año mejor. Para acelerar el avance, el 17 de septiembre, ponen en marcha la operación Market Garden, la mayor operación de aerotransportados de la guerra, un plan ideado por el mariscal de campo británico Bernard L. Montgomery.
Bernard Montgomery


Pero el río Rin era el principal escollo para entrar en Alemania. Tras la avalancha provocada por el desembarco en las costas normandas los aliados se fueron extendiendo hacia el norte y el este con los alemanes en retirada hacia su país e intentando reconstruir el frente. Model, un especialista en guerra defensiva, fue el encargado por Hitler para tamaña tarea y poder repeler cualquier ataque. Y el sistema hidrográfico del Rin fue un perfecto aliado para su misión ya que comprende numerosos ríos en la región holandesa complementados por una extensa red de canales.

PLANTEAMIENTO Y ESTRATEGIA

El planteamiento puesto sobre el tapete por el británico Montgomery era combinar una operación aérea con otra terrestre. Lanzar paracaidistas y planeadores, modelos Waco, Horsa y Hamilcar, sobre una serie de puentes en el Bajo Rin en tierras holandesas y un ataque con blindados desde Bélgica que enlazaran con ellos. “Market” fue el nombre que recibió la parte aérea y “Garden” la terrestre.

Ike Eisenhower
A pesar de las tiranteces en el alto mando aliado que se mantenían desde la preparación de Overlord, Eisenhower dio el visto bueno, poco convencido, y la Operación pasó del tapete a la realidad. En parte por la tozudez de Monty y en parte por la presión de W. Churchill. La reunión entre ambos generales el 10 de septiembre fue tensa y agria donde Montgomery había acusado a Ike de dar prioridad a los avances de Patton más al sur.

El planteamiento fue el siguiente: por parte estadounidense la 101ª División Aerotransportada caería sobre la zona de Eindhoven al mando del general Taylor y la 82ª lo haría en la de Nimega y Grave con el general James Gavin al frente. Por su parte los británicos lanzarían a la 1ª División Aerotransportada en Arnhem para tomar su puente dirigidos por el general Urqhart más los polacos de la 1ª Brigada bajo el mando del general Stanislaw Sosabowski. Una vez tomados los puentes esperarían al XXXº Cuerpo con la división Blindada de Guardias a la cabeza a que les relevaran, que debía penetrar siguiendo el eje de la carretera de Eindhoven. 150 kms les separaba de Arnhem y su puente de 600 metros sobre el Rin. Entre las unidades de tierra irían tropas de los Países Bajos (la Brigada princesa Irene) a las que se dio la oportunidad de participar en la liberación de su país. Pero en frente, enrolados en las SS, se encontrarían otros compatriotas. De hecho, Holanda fue el país que más miembros aportaría al ejército alemán.
Mapa (Aventura de la Historia)

Teniendo en cuenta que la reunión se produjo el día 10 y se previó el inicio de la operación para 7 días después, no es de extrañar la frenética actividad de preparativos que tuvo lugar esos días. El propio Churchill lo recogió en sus en sus memorias: «los preparativos para este atrevido golpe, con gran diferencia la mayor operación de este tipo jamás llevada a cabo, fueron complejos y urgentes por que el enemigo se volvía más fuerte cada día. Resulta increíble que los acabaran antes de la fecha prevista, el 17 de septiembre. No disponían de aviones suficientes para transportar toda esta fuerza al mismo tiempo por lo que hubo que distribuir el desplazamiento a lo largo de tres días. Sin embargo, el 17, los principales elementos de las tres divisiones habían sido transportados a su destino gracias al buen trabajo de las fuerzas aéreas aliadas».

Un total de 35.000 paracaidistas estadounidenses, británicos y polacos tomarían parte en la operación, casi el doble de los utilizados en Normandía. Y se lanzarían sobre sus objetivos de día para facilitar los reagrupamientos en tierra.
Lanzamiento de paracaidistas

En frente se encontrarían las siguientes unidades alemanas: la 719ª y la 176ª División de infantería, los kampfgruppen Chill y Walther, elementos de la 245ª; 1.000 hombres de la 59ª División y elementos de la 280ª Brigada de cazacarros y del 559º Batallón. Y cerca de Arnhem dos divisiones Panzer SS, las Hohenstaufen y Frundsberg, que habían sido obviadas por los informes. Todo bajo el mando del mariscal Model al mando del Grupo de ejércitos B.
Mariscal Model


LANZAMIENTOS DE LOS PARACAIDISTAS Y PUESTA EN MARCHA DE LOS BLINDADOS

A las 10:30 h del 17 de septiembre de 1944 comenzaron a despegar de los aeródromos ingleses los aviones de transporte. Una hora antes lo habían hecho los lentos remolcadores de planeadores. En total 1.545 aviones de transporte y 478 planeadores. 400 cazas de la R.A.F. escoltaban la comitiva y 500 de la U.S.A.F.

Los primeros planeadores llegaron a la zona de Oosterbeek sobre las 13:00 h.

General Taylor
A las 14:25 los Sherman del XXXº Cuerpo inician la marcha. Previamente se había realizado un intenso bombardeo aéreo sobre las posiciones de defensa antiaérea alemana. Su plan era sencillo, avanzar en fila india a lo largo de una carretera hasta Eindhoven y continuar hasta Arnhem. Un camino salpicado de pequeños y peligrosos bosques propicios para emboscadas, como así sucedió.

La 101ª en teoría tenía el objetivo más fácil, los 6.700 paracaidistas tuvieron un lanzamiento preciso y sin incidentes dentro de lo que cabe. Tenían que crear un pasillo de 25 km ente Veghel y Eindhoven capturando los puentes de Son, Saint Oedenrode y Veghel. El general Taylor y sus hombres en tres horas habían logrado sus objetivos y consolidados a la espera de los blindados, pero llegan tarde al puente de Son que es volado por los alemanes. 

Al norte la 82ª con sus 7.200 paracaidistas tenían dos grandes objetivos, el puente sobre el Mosa en Grave y el de Nimega sobre el Waal. El primero si fue tomado, pero no así el segundo defendido por las Waffen-SS.  Que tendría que esperar a una audaz acción unos días después.
General James Gavin


La 1ª División Aerotransportada británica con su general al frente, Roy Urquhart, saltaba sobre sus objetivos a las 14:00 sabiendo que lo harían al menos a 10 kms del mismo. Tenían el objetivo más complicado. Antes de llegar a Arnhem tenían que tomar el puente de Helsun. Saltaron muy cerca de la residencia del mariscal Model quien viendo pasar tal cantidad de aviones se dio cuenta que no se dirigían a bombardear Alemania como el resto pensaba, así que, sin pensarlo dos veces subió a su coche y sin más dilación huyó. Minutos después los primeros paracaidistas británicos entraron en la residencia haciendo prisioneros a sus sorprendidos ocupantes sin saber quién moraba allí.

General Horrocks
Los blindados del XXXº Cuerpo con los carros de combate Sherman de la Guardia Irlandesa en vanguardia tenían que llegar al primer punto neurálgico, Valkenswaard, a 10 kms de Eindhoven el primer día. Allí se tomó una decisión que pondrían en peligro toda la operación, no continuar a Eindhoven hasta el día siguiente. Además, sufrieron distintos ataques que retrasaron su marcha. Cada vez que un blindado era impactado e inmovilizado la carretera quedaba bloqueada hasta su retirada de la misma. El retraso de la caravana blindada fue clave en el devenir de la operación.

Model y el general de las SS Bittrich tenían claro que la clave de la operación era el puente de Nimega El segundo quería dinamitar ambos, pero Model, maestro de la improvisación estaba en contra, podrían ser de mucha utilidad en posibles contrataques.

El lunes 18 los blindados enlazaron con la 101ª estadounidense en Son. Pero hubo que esperar a la terminación de un puente prefabricado para continuar la marcha. El retraso iba aumentando y las posibilidades de éxito disminuyendo. Otro problema fue el tiempo que dificultó la llegada de refuerzos. Aun así, Taylor recibió 2.500 hombres que llegaron en 428 planeadores.

Quienes peor lo estaban pasando sin duda eran los británicos en Arnhem. El 17 sobre las 8 de la tarde los “boinas rojas” atisbaban el perfil del puente de Arnhem que estaba fuertemente defendido. Los paracaidistas del 2ª Batallón del teniente coronel Frost consiguen ocupar los edificios próximos al puente en uno de sus extremos. Tras algún intento por llegar al otro lado del puente, al grito de guerra de “¡Hue, Ha! Mohammed!”, que resultó infructuoso, se dejó para el día siguiente la toma del puente, pero son los alemanes quienes dominarían la acción los días siguientes. Tampoco ellos pudieron cruzarlo, pero se dedicaron a bombardear minuciosamente y con precisión quirúrgica las casas donde se resguardaban los británicos.


El mal tiempo retrasó los sucesivos lanzamientos de refuerzos que deberían llegar al flanco sur del puente de Arnhem. Éstos llegaron sobre las 15:00 h. con unos 2.100 hombres.

General Urquhart
La situación se hacía insostenible para ellos según pasaban las horas. En un intento de liderar la operación y dirigir personalmente el asalto, el general Urquhart, intentó unirse a los hombres de Frost que luchaban al lado del puente, pero solo consiguió quedarse atrapado en el pueblo rodeado de tropas enemigas. Cuando consiguió cruzar las líneas y volver a su cuartel en Oosterbeek para dirigir la operación desde allí se dio cuenta de lo dramático de la situación. Comenzaba a ser prioritario la supervivencia de la división.

Los blindados llegaron a Grave contactando con la 82ª el 19 de septiembre, pero sufrieron un nuevo retraso en Nimega fuertemente defendida por las SS alemanas sufriendo grandes pérdidas. Entonces se intenta tomar el puente de Nimega por ambos lados para lo cual debían cruzar el río Waal en botes de remos. Tras una cobertura artillera los estadounidenses del mayor Cook consiguieron cruzar el río bajo todo tipo de penalidades. El puente había sido conquistado. Los alemanes habían intentado volarlo, pero fallaron las cargas.

Pero el de Arnhem cayó finalmente en manos alemanas. Sin munición, ni alimentos, ni agua y con numerosas bajas los británicos tuvieron que retirarse dejando a los heridos en los maltrechos edificios anexos al mismo. Para los alemanes el puente era vital para enviar refuerzos a Nimega.


Los “boinas rojas” consiguieron mantener la lucha en un pequeño reducto en Oosterbeek estableciendo un perímetro defensivo. Pero sufrieron ataques constantes y demoledores. Un soldado escocés dejaría escrito: «Esto no es una batalla, es un asesinato».

El 21 de septiembre pudo llegar la brigada polaca con 750 hombres. Al día siguiente el XXXº Cuerpo enlaza con los polacos. Estaban muy cerca de los desesperados “boinas rojas”, solo el Rin les separaba, pero no pudieron socorrerlos.

Tres días después se realizó el último intento de rescatar a la 1ª División británica, pero resultó nuevamente infructuosa. El día 25 recibieron la orden de retirarse y protegidos por la inclemente meteorología consiguieron escapar cerca de 2.000 hombres. Paradójicamente el nombre en clave de la evacuación fue “Operación Berlín”.

El día 27 los supervivientes británicos y polacos que no habían podido ser evacuados negociaron con los alemanes una rendición en la que se respetaran los acuerdos de la Convención de Ginebra. La Operación Market Garden había llegado a su fin.

Al teniente general “Boy” Browning, comandante de las tropas aerotransportadas se le debe la premonitoria frase: «…creo que, tal vez, nos estemos arriesgando con un puente demasiado lejano» cuando Montgomery le prometió, antes de arrancar la Operación, que en 72 h o a lo sumo en 96 h vería llegar los blindados al último puente. Título del posterior best seller de Cornelius Rayan Un puente lejano llevado a la gran pantalla Richard Attenborough en 1977.


CONCLUSIONES Y CONSECUENCIAS

Según las previsiones de Montgomery en tres días, cuatro a lo sumo, los blindados llegarían a Arnhem. Parecía todo sencillo y el plan radiaba optimismo. Pero en el análisis de la estrategia se despreciaron informaciones de la resistencia y de la misma R.A.F. que precisaban que se acercaban importantes unidades blindadas enemigas que empeorarían y dificultarían la obtención de los objetivos. Un informe del día 13 alertaba de la presencia de carros en la zona, pero fue desestimado considerando que eran carros inutilizados. En realidad, estaban en perfecto estado pertenecientes a las Divisiones Panzer SS Hohenstaufen y Frundsberg. No se tuvieron en cuenta estos informes porque la resistencia holandesa estaba muy desprestigiada al haber estado infiltrada por los alemanes en un pasado reciente.

Tampoco se tuvo en cuenta el estado de la carretera por donde debían circular a toda velocidad los blindados, fácilmente bloqueable, como ya se ha comentado, impidió el rápido avance de los blindados, clave en la operación para reforzar rápidamente a las fuerzas aerotransportadas enclavadas en los puentes. Debían pasar 20.000 vehículos en 60 horas. 

Una cuestión que jugó a favor de los alemanes es que entre todos los preparativos aliados tuvieron que cesar las ofensivas en otros puntos lo que les permitió organizarse, rearmarse y reconstruir el frente. De esa forma, en las proximidades a Arnhem se ubicó parte de las fuerzas del 2º Cuerpo Panzer de las SS del general Wilhelm Bittrich con un importe número de carros y blindados con cerca de 7.000 hombres.

El día 15 el agente doble Christiaan Lindemans consiguió pasar información a los alemanes de la preparación de la ofensiva, aunque afortunadamente para los intereses aliados no fue tenido en cuenta en el cuartel general alemán.

Y para colmo de fatalidades un soldado alemán encuentra, a las pocas horas de su aterrizaje, en uno de los planeadores siniestrados documentación de la operación con lo que los alemanes conocieron los movimientos de los aliados, sus objetivos y línea de actuación.

En cuanto al número de bajas y siempre poniéndolas en cuarentena porque varían según las fuentes los aliados sufrieron alrededor de 17.000, 13.000 británicas, 4.000 estadounidense y casi 400 polacas. En el bando alemán se contabilizaron 3.000

El fracaso no solo tuvo consecuencias militares no pudiendo acelerar el final de la guerra, la población civil que había colaborado en la operación fue represaliada sin piedad. Durante la operación se calcula que 10.000 civiles holandeses murieron en los bombardeos de uno y otro lado y en los combates en la ciudad de Arnhem.

Los 150.000 habitantes de Arnhem fueron obligados a abandonarla. Más de 40.000 holandeses de 17 a 40 años serían deportados a Alemania como mano de obra forzada, a sumar a los 400.000 que ya habían sido enviados anteriormente. La hambruna se apoderó de la población por la dieta de hambre a la que fue sometida. Cerca de 20.000 holandeses murieron de hambre aquel invierno. Las palabras del príncipe Bernardo fueron rotundas y nítidas: «los Países Bajos no pueden permitirse otra victoria de Montgomery».

Los meses de octubre y noviembre vieron un estancamiento de las operaciones aliadas sin que Eisenhower optara por una estrategia clara. Sin embargo esta victoria dio un respiro al Tercer Reich. Hitler pudo centrarse un poco más en el frente del Este y planificar una estrategia para recuperar el terreno perdido en el Oeste. De hecho, lo intentaría durante el invierno en Las Ardenas.

¿Qué hubiera pasado de no ponerse en marcha Market Garden? ¿O de haber resultado exitosa? Cualquier tipo de especulación es peligrosa. Pero la lógica nos dice que, si se hubiera pasado a Alemania por el sur, por ejemplo, donde proponía Patton, los aliados hubieran llegado antes a Alemania, se podrían haber adelantado a los soviéticos y a lo mejor éstos no hubieran englobado tantos países en su esfera comunista con lo que el devenir de las siguientes décadas hubiera sido distinto y la Guerra Fría también.

Pero eso no es historia, que es de lo que tratamos aquí, es ciencia ficción

Fuentes
Antony Beevor: La batalla por los puentes. Arnhem 1944. La última victoria alemana en la Segunda Guerra Mundial
Cornelius Ryan. Un puente lejano
La Segunda Guerra Mundial, editorial Argos, 1969
Gran Crónica de la Segunda Guerra Mundial, tomo 13, Hacia el Rin. Edilibro
Segunda Guerra Mundial 1939-1945, tomo 26, Retirada alemana de Holanda, biblioteca El Mundo

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