EL DESEMBARCO EN NORMANDÍA (II)


LOS AEROTRANSPORTADOS

A las 00:16 h del 6 de junio llegaron a tierra, a 9.5 kms al sur de la playa de Sword, los primeros elementos de la 6ª División Aerotransportada británica, con el objetivo de asegurar el flanco este. Aunque antes habían sido lanzados sobre la zona los pathfinders para señalizar y ayudar en los aterrizajes de los planeadores.


Las operaciones encargadas a las fuerzas británicas se denominaron Tonga (madrugada de día 6) y Mallard (noche del mismo día 6). Los objetivos eran: tomar los puentes de Ranville y Bénouville; neutralizar la batería de Merville y destruir cinco puentes sobre el rio Dives.

Los primeros aviones en el aire fueron seis Halifax cada uno con un planeador Horsa a remolque, con 28 soldados e ingenieros en cada uno de ellos. El objetivo, los puentes de Ranville y Bénouville, tres planeadores para cada puente. Las acciones con planeadores eran prácticamente imprevisibles y se demostró esa madrugada con su dispersión en el aterrizaje creando momentos de confusión. De los tres encargados de llevar las tropas cerca del puente Pegasus, uno sí lo consiguió a menos de 50 metros del objetivo; el segundo hizo un aterrizaje brusco y perdió la cola y el tercero aterrizó mucho más lejos. En menos de cinco minutos se tomó el puente y se desactivaron las cargas de demolición, solo quedaba asegurar la posición y esperar el desembarco. La noche sería muy larga.

Los paracaidistas encargados de la operación, al mando del comandante Howard, bautizarían el puente con el nombre de Pegasus por el emblema de su unidad, el caballo alado Pegaso.

Al mismo tiempo a 1 km. hacia el este, dos planeadores aterrizaron junto al otro puente. El tercero se perdió y acabo a 13 kms del objetivo, El asalto fue relativamente tranquilo también y se consiguió tomar el puente en pocos minutos.

Inmediatamente después comenzó el lanzamiento de paracaidistas en la zona y a las 03:35 horas 63 planeadores Horsa aterrizaron de forma exitosa. Al amanecer comenzaron los contraataques alemanes.

A las 13:00 llegó el primer contingente de ayuda desde Sword.

Otro de los objetivos era destruir la fortificada batería de Merville, con cuatro cañones de 150 mm que dominaban la playa Sword y podían poner en peligro el desembarco allí. Bien pertrechadas contaban con 160 hombres. El apoyo aéreo fue infructuoso y los hombres disponibles para el asalto eran unos 150 y sin el material previsto. El asalto se realizó al margen de toda la planificación prevista, por parte de los hombres del teniente coronel Ottay, en media hora se consiguió el objetivo, pero con un elevado coste de vidas. Se calcula que 65 hombres resultaron muertos o heridos y solo 6 de los defensores alemanes salieron ilesos.

A las 21:00 llegó la segunda misión, la denominada operación Mallard. Más hombres y más material en un espectáculo de excepción que debió causar mella en la moral alemana.

Cuando terminó el Día D la división había alcanzado casi todos los objetivos, pero no tomaron Caen.

La 82ª división del general Ridgway y la 101ª del general Taylor, ambas estadounidenses, sufrieron de primera mano la dispersión en el aterrizaje de los planeadores. Los errores de balizamiento, el fuego antiaéreo y extensas zonas que habían sido inundadas hizo muy complejo el agrupamiento de las tropas estadounidenses. Y si sumamos la dispersión en los aterrizajes de los planeadores, que alguno cayó a más de 40 kms de su original zona designada, nos podemos hacer una composición del lugar.

Se encargarían del flanco derecho, en la península de Contentin. Tenían tres objetivos: tomar los ejes de comunicación que unían la playa de Utah con el interior, tomar y defender los cruces de carreteras y las localidades de la zona y controlar los puentes sobre los ríos Merderet y Douve. Contarían con el apoyo de planeadores que trasportarían material pesado, medios contracarros, jeeps, ametralladoras pesadas y material para los ingenieros.

Los paracaidistas de estas dos divisiones llevaban para identificarse en la oscuridad una especie de juguetes que simulaban el sonido de un grillo (a un chasquido había que responder con otro doble) y tan solo la 82ª contaba con santo y seña (a la pregunta Flash, la respuesta era Thunder).

A las 01:30 comenzó la operación Albany (101ª División); la Boston (de la 82ª), por su parte, comenzó a las 02:30 h. La defensa antiaérea fue intensa y el lanzamiento un poco disperso. Numerosos paracaidistas fueron lanzados a decenas de kms de sus objetivos, otros cayeron en los pantanos que con la carga de material murieron ahogados. Se calcula que mas del 75% de los paracaidistas cayeron fuera de las zonas previstas.

A la par y como maniobra de distracción y confusión se puso en marcha la operación Titanic por la que se lanzaron sobre distintas partes de Normandía falsas unidades de paracaidistas que en realidad eran maniquíes, conocidos como Ruperts, que explosionaban al caer a tierra. Lanzados con poca visibilidad para poder ser descubiertos consiguieron el objetivo previsto.

El resultado de la dispersión de los paracaidistas por la zona fue la total desorganización de las fuerzas. Se consiguió organizar grupos entremezclados de distintas unidades que dificultaba su organización y mando. Este desorden tuvo como resultado toda una serie de combates imprevistos. Poco de lo que se había organizado en Inglaterra se podía llevar a cabo en Normandía. Y con los planeadores pasó algo muy parecido.

Uno de los objetivos de la 82ª era tomar el pueblo de Sainte-Mére-Eglise importante nudo de carreteras y desde allí enlazar con la 101ª. Un incendio a las 23:00 del día 5 en una de sus casas sirvió de referencia a los pilotos, pero también provocó errores y algunos paracaidistas fueron lanzados sobre el mismo pueblo y sobre las llamas. Fue el caso del soldado John Stelee, que recibió un disparo en el pie mientras descendía cuando los cordajes de su paracaídas se engancharon con una esquina del campanario de la iglesia, y quedó colgando sin poder hacer nada para evitarlo. Con el caos que reinaba a sus pies, decidió que la mejor manera para intentar sobrevivir era hacerse el muerto. Hasta ser apresado por los alemanes después de que el soldado Rudolf May que había permanecido en el campanario le descubrió.

Sainte-Mére-Eglise fue el primer pueblo liberado por las tropas aerotransportadas. Quedó totalmente bajo control aliado a las 06:00 h.

Los siguientes objetivos era la toma de los puentes en Chef-du-Pont y La Fiére. Pero ni esto ni la destrucción de los puentes sobre el Douve se lograron inicialmente.

La 101ª cayó tan dispersa como su hermana y de los 6.600 paracaidistas lanzados solo unos 1.100 fueron operativos el día D.  El número de bajas fue muy elevado, calculándose 2.500 paracaidistas de la 82ª y 101ª, entre muertos, heridos o desaparecidos.

SWORD, GOLD Y JUNO


Eran las playas asignadas a las fuerzas anglo-canadienses. Frente a estas playas los acorazados Warspite, Ramillies y Nelson, principalmente, descargaban fuego de artillería a una distancia de cinco o seis millas.

Pasadas las 06:00 horas ocho lanchas de desembarco lanzaron un total de 34 carros anfibios Duplex Drive (DD) de los 40 previstos, desde más de 4 kms de la orilla de Sword. De ellos solo 31 alcanzaron la orilla y mucho más tarde de lo previsto dadas las condiciones del mar. La primera oleada de infantería había bajado a las lanchas de asalto a las 05:30h. y llegarían detrás de los carros. Esta fue la peculiaridad del desembarco británico en Sword, el orden de llegada a las playas. Y detrás de la infantería 18 lanchas con carros M-7 Priest. Una característica diferenciadora fue también la presencia de los carros conocidos como “funnies”.

La dificultad en algún sector como Queen fue que la previa andanada de artillería no había causado el efecto esperado y las defensas permanecían casi intactas. En esta playa desembarcaría el 1 Bataillon de Fusiliers Marins Commandos al mando del comandante Kieffer que fueron las primeras unidades francesas en desembarcar. También lo hizo el I Special Service Brigade al mando del mítico lord Lovat, al son de la gaita de Bill Millim, gaitero personal de Lovat, a quien el alto mando permitía ciertas licencias actuando prácticamente por libre, con sus propias normas, métodos  e incluso indumentaria.



Un objetivo claro era Caen que en el primer día de desembarco no se consiguió tomar por la indecisión, rigidez operativa y pusilanimidad de los mandos británicos. Uno de los mayores fracasos del día D, ciudad clave para la campaña, que hasta el 20 de julio no es tomada por los aliados.

Los canadienses tenían asignada la playa de Juno, con dificultades parecidas a Sword. El bombardeo previo sobre Saint-Aubin-sur-Mer apenas debilitó las defensas alemanas, pero causó innumerables bajas entre la población civil.

La hora prevista para el desembarco eran las 07:35 con marea baja, pero por el oleaje y la falta de visibilidad se fue retrasando. Cuando por fin se pudo iniciar el desembarco muchas de las defensas que los alemanes habían instalado en la playa estaban ocultas, así como las rocas características de esa zona por lo que buena cantidad de lanchas fueron destruidas la chocar con unas y otras. Los tanques anfibios DD también sufrieron pérdidas y no por fuego enemigo sino porque el agua logró superar su sistema de flotación.

A los canadienses encargados desembarcar en Juno se les ofrecía la posibilidad de la revancha por la derrota en Dieppe. El 19 de agosto de 1942 la 2ª División canadiense apoyada por comandos británicos y rangers americanos intentaron asaltar el puerto de Dieppe. Tres cuartas partes del contingente resultaron muertos, heridos o hechos prisioneros.

El desembarco en Juno tuvo las mismas características que el de Omaha en cuanto a defensa alemana y combates cruentos. Si el resultado fue exitoso se debió en gran parte al apoyo de tanques especiales, que llegaron después de la infantería. No se alcanzaron las metas previstas en ese primer día, pero la playa fue totalmente tomada y consolidada y se conectó con Gold, pero no así con Sword, quedando una separación alrededor de entre 3 y 6 kilómetros que quedó en manos alemanas.

Gold ocupaba una extensión de 17 kms. de acantilados y un pequeño puerto de importancia vital, Port-en-Bessin donde deberían reunirse con las tropas estadounidenses que había llegado a Omaha

El objetivo final del Dia D era la pequeña ciudad de Bayeux.

Los británicos lanzaron como primera ola de asalto los famosos “funnies” con el objetivo de eliminar minas, poner puentes provisionales y, en definitiva, allanar el camino para la llegada de las oleadas de infantería y apoyar el desembarco para que fuese tan rápido como fuese posible.

Al llegar la tarde los británicos tenían consolidado un espacio de 10 kms de playa y otros 10 de profundidad. Se encontraban muy cerca de Bayeux y habían tomado el cruce de carreteras dirección a Caen.

OMAHA

El Día D varias compañías estadounidenses perdieron un tercio de sus efectivos cruzado la playa hasta la seguridad del talud que dominaba la misma y que otorgaba cierta ventaja al defensor. Aquí tuvieron lugar los combates más reñidos de aquel día, donde la defensa alemana fue más contundente. De tal forma que se planteó la posibilidad de reembarcar a las tropas e iniciar una retirada dadas las bajas que estaban sufriendo.


El bombardeo previo a la playa y sus zonas adyacentes estuvo a cargo de los acorazados Texas y Arkansas entre otros, pero fue un fracaso, cayendo las bombas en zonas muy alejadas de sus objetivos, dejando las defensas alemanas intactas. Además, el desprecio de los norteamericanos por los “funnies” británicos no ayudó a evitar el desastre.

Estaba previsto desembarcar el Día D 34.000 hombres y 3.500 vehículos. A las 06:30 h. llegó la primera oleada del 116º Regimiento, compuesta por unidades de infantería y zapadores que sufrió grandes pérdidas. Muchos de ellos cayeron en las propias lanchas sin llegar a salir bajo el fuego de ametralladoras alemanas. Otros por hundimiento de las lanchas al tocar las minas defensivas o por el fuerte oleaje y ahogarse por el peso de sus equipaciones. Sin olvidar aquellos que desembarcaron en puntos muy lejanos a los previstos.

El desembarco fue complicado y muy duro, los soldados tuvieron que salvar los últimos metros bajo un intenso fuego de mortero y ametralladora que incrementaron las bajas. Y una vez en tierra quedaron clavados durante largas e interminables horas al pie del talud, imposibilitados para avanzar. La orden de reembarque estuvo muy cerca.

Cuando llegó la segunda oleada se encontró la playa repleta de cuerpos inertes y a los supervivientes de la primera parapetados contra el talud. El amontonamiento de tropas se estaba convirtiendo en un gran problema y fácil blanco para las defensas alemanas. «Dos clases de hombres quedan en la playa: los muertos y los que van a morir», palabras del coronel Taylor al llegar con la segunda oleada sobre las 08:15h.

A las 09:00 h., Bradley consideró seriamente el reembarque de los supervivientes para desplegarlos en Utah y Gold. Las tropas estaban clavadas en el talud y el fantasma de Dieppe sobrevolaba el escenario. Media hora mas tarde el panorama cambió un poco y se descartó el reembarque. Las defensas empezaron a desmoronarse. El fuego naval se hizo más intenso y preciso a partir de las 11:00 h.

Al final del día se había establecido una débil cabeza de playa, pero a un precio enorme. La cifra oficial fue de 3.881 bajas.

POINTE DU HOC

Se trata de un promontorio situado exactamente entre las dos playas Utah y Omaha. En lo alto de sus acantilados de 30 metros de altura la inteligencia aliada había situado una batería alemana de seis cañones de 155 mm que dominaba ambas playas. La batería era una amenaza para ambos sectores de desembarco y para la flota de invasión aliada.

La estrategia era batir la zona con fuertes bombardeos navales y aéreos seguido de un asalto de 225 rangers que desembarcarían al pie del acantilado y tendrían que coronarlo escalando con cuerdas y garfios.

Pero todo fue mal desde el principio. Debido a un error de navegación el grupo de asalto llegó con un retraso de 40 minutos. El intenso bombardeo naval había provocado enormes cráteres y el derrumbamiento de parte del acantilado de más de 30 m de altura. En cinco minutos los primeros rangers estaban en la cima, pero no encontraron los cañones, que habían sido trasladados hacia el interior días antes, debido a los intensos bombardeos que estaban sufriendo.

Pero debido a la resistencia alemana, los rangers no fueron capaces de salir del promontorio hasta dos días después. Sin embargo, los tres cañones de la batería original que quedaban intactos fueron encontrados y neutralizados.

UTAH

En esta playa todo discurrió de forma muy diferente. En esta ocasión los bombardeos sobre las defensas alemanas si causaron los efectos pretendidos, por lo que hubo poca oposición de la playa, el principal problema vino con la limpieza de las minas existentes. Los responsables de estos fue el acorazado de la US Navy Nevada, el Black Prince de la Royal Navy y el Bayfield también estadounidense.

Aunque el inicio del día no fue nada esperanzador. El plan consistía en que llegarían a la playa primero los tanques DD sobre las 06:60 h. A su estela llegarían los primeros infantes en sus correspondientes lanchas de desembarco. La segunda oleada lo haría cinco minutos después con ingenieros y equipos navales de demolición y con esta secuencia de forma sucesiva las siguientes oleadas. Pero nada sucedió según lo planificado. Algunas embarcaciones se retrasaron y otras se adelantaron y casi todas ellas llegaron un kilómetro hacia el sur del objetivo previsto. Pero gracias a la capacidad de reacción de los mandos en la misma playa y a la iniciativa de los soldados lo que pudo ser un caos y total desastre se convirtió en un exitoso desembarco.

Al final del Día D más de 20.000 soldados habían desembarcado, así como 1.700 vehículos con un número de bajas reducido. Sorprendente resultó la velocidad en que las tropas alcanzaron la orilla. Una vez asegurada la playa el siguiente objetivo era enlazar con los paracaidistas.


Posiblemente las razones del éxito pudo ser la excesiva confianza de los alemanes en sus artilugios defensivos, minas, zonas anegadas de agua y fortificaciones estáticas. En vez de haber situado tropas altamente cualificadas en su defensa.

El único general que el Día D desembarcó fue Theodore Roosevelt junto a la 4ª División de Infantería en la Playa de Utah.

En general, puede concluirse que las operaciones en la península de Contentin tuvieron éxito debido a la superioridad aliada en hombres y medios. El siguiente objetivo, Cherburgo, no se alcanzó hasta el 1 de julio.

CONCLUSIONES

Para los alemanes el objetivo no podía ser otro que el de rechazar a los invasores y devolverlos al mar el mismo Día D porque de otra forma, como así fue, les iba a resultar imposible. Y vistas las defensas y la composición de las tropas defensoras sorprenden la eficacia de su defensa y cómo impidieron el avance previsto para ese mismo día.

En el sector de Utah, a pesar de contar con un defensa mucho menor que en otras playas, los desembarcados pudieron contactar con los paracaidistas casi por casualidad dado el caos reinante.

Estos se habían hecho fuertes en Saint-Marie-Eglise pero no lograron entrar en Caretan tal y como estaba previsto. Tampoco se había conseguido el enlace con los rangers que tomaron Point du Hoc ni con Omaha, donde apenas los norteamericanos ocupaban un 10% el terreno previsto.

Los anglocanadienses que habían ocupado un 50% de su zona, también estaban lejos de los objetivos previstos. No habían entrado ni en Bayeux ni en Bocage. Sword no había enlazado con Juno y Gold y desde esta playa no había contacto con Omaha. Lo calculado en cuanto a kms de penetración ese mismo día era, en general, de 8 kms alcanzándose una media de kilómetro y medio.

Esta era la situación con la que se encontró Rommel cuando se reincorporó al mando del ejército alemán a las 24:00 h del 6 de junio. Y el 10 de junio redacta un informe de la situación en el frente donde recoge en primer lugar las intenciones de los aliados, llegar a París, tomando en primera instancia Cherburgo y hacerse con su puerto.

Valora la defensa que se está haciendo y que el avance es más lento «a pesar de los medios empleados. También parece ser que emplean más fuerzas de las imaginadas al principio». Quejándose de su poca cobertura naval y aérea, «en consecuencia, las fuerzas que ocupan la cabeza de puente están aumentando a ritmo superior al de nuestras reservas que afluyen al frente». Y que gracias a la superioridad aérea del enemigo les ha resultado imposible movilizar determinadas unidades como al I Cuerpo de Panzer SS.

«Las tropas –Ejercito y Waffen SS- sostienen una defensa heroica, dentro de los medios de que disponen, pero escasea la munición, y sólo puede ser trasladadas al frente bajo condiciones muy difíciles».

Y termina: «Los elementos de todos los servicios se portan de manera admirable, luchando tenaz y valerosamente a pesar de la superioridad del enemigo. Solicito se informe al Führer»

Visto con la perspectiva de los años y la historia, el Día D fue un éxito, se había logrado desembarcar en los objetivos y consolidados los mismos, garantizando un flujo de llegada de hombres y material que desequilibraría la guerra. El tan ansiado por los soviéticos segundo frente se había abierto.


Se había desarbolado a la Luftwaffe y la armada del III Reich prácticamente no existió. El factor sorpresa triunfó, los alemanes tenían todo previsto para esperar la invasión en Calais.

Pero hay una serie de circunstancias que siempre han llamado la atención de los historiadores, ¿Por qué tan solo el XV Ejército del coronel general Hans von Salmuth, que cubría la bahía del Sena y el Paso de Calais, fue puesto en estado de alerta, mientras el resto de las grandes unidades permaneció en sus faenas rutinarias? Tanto el coronel general Alfred Jodl, como el mariscal Keitel y, por supuesto, el mismo Hitler creyeron que se trataba de una finta mas destinada a distraer a las fuerzas defensivas de Calais, el verdadero escenario de la invasión. Hasta pasadas cuatro horas no se comunicó a Rommel la noticia, como tampoco al contraalmirante Hennecke, quien hubiera podido emplear las baterías de costa y la escasa fuerza naval disponible.

Y qué decir de las divisiones blindadas que brillaron por su ausencia los dos primeros días de la invasión, a pesar de la insistencia de von Rundstedt de solicitar la autorización de Hitler, único autorizado para ordenar el movimiento de los Panzer SS pero al que no quisieron, o atrevieron, molestar en su sueño. La Panzer Lehr, acosada por los aliados, no entrará en combate hasta del día 8 y la 12ª un día antes. La única unidad acorazada que no estaba sometida a las órdenes del OKW era la 21ª Panzer que fue la única que pudo intervenir desde el mismo día 6 pero no era totalmente operativa.

«Es extraño que los alemanes, que entonces se encontraban a la defensiva, cometieran el mismo error que cometieron los franceses en 1940 y dispersaran el arma de contrataque más poderosa que tenían» Churchill refiriéndose a las 10 divisiones Panzer que los alemanes tenían esparcidas desde Bélgica a Burdeos.

O cómo los dragaminas avanzados llegaron a la vista de la costa, los tripulantes veían las casas de los poblados, a las 20:00 h del día 5 y no recibieron ni un solo disparo. ¿Podrían haber escapado al vigía? «La razón por la cual los alemanes ignoraron la proximidad de los dragaminas continúa siendo uno de los grandes puntos de interrogación planteados por la invasión de Normandía», escribió más tarde el almirante Ramsey en un informe sobre el desarrollo de las operaciones.

A media noche del día 6 de junio el Muro del Atlántico estaba roto a lo largo de cincuenta kms. Utah continuaba aislada del resto del frente. Las tropas desembarcadas habían hecho su conexión con las aerotransportadas de la 101ª pero aún no con los de la 82ª. Sainte-Mére-Église estaba en manos de los estadounidenses.

En Omaha no se avanzaba según lo previsto y la playa estaban aún bajo el fuego de algunas baterías. Los rangers de Pointe du Hoc se hallaban en una posición crítica. Finalmente, no hubo conexión con Utah.

Gold, Juno y Sword se extendían casi sobre la mitad de la cabeza de puente previamente proyectada. Entre Juno y Sword, soldados alemanes tenían un pasillo de tres kms. Entre Gold y Omaha, la conexión prevista en Port-en-Bessin no se había realizado.

Las fuerzas aerotransportadas de la 6ª División británica al este del Orne se encontraban amenazadas en el sector nordeste-sur. Y al Oeste, el puente de Benouville, conquistado en la noche precedente, estaba todavía bajo el fuego de los morteros y de las armas automáticas.

Las bajas aliadas en el Día D fueron muy elevadas. 57 unidades navales, de tipo crucero o menor, habían resultado hundidas o dañadas. Entre los buques mercantes y auxiliares se contaron 26 hundidos y 34 dañados. 304 lanchas quedaron fuera de combate, el 50% por los obstáculos en las playas y las minas.

Las dos divisiones norteamericanas aerotransportadas habían quedado virtualmente fuera de combate, así como las dos que desembarcaron en Omaha. La parte británica también sumó cuantiosas bajas. Aunque las cifras siempre son discutidas y dependen de la fuente, se calcula que las bajas aliadas al final de Día D superaron las 11.000 por unas 10.000 alemanas, pero en porcentaje es mucho más alto del lado de los soldados del III Reich. Solo en Omaha se calculan casi 4.000 bajas.


En 1964 en una entrevista que le hicieron a Eisenhower en la playa de Omaha recordó: «resulta maravilloso recordar lo que hicieron esos tipos veinte años atrás. Combatieron y se sacrificaron para preservar nuestro sistema de vida. No lo hicieron pro el ansia de conquistar ningún territorio, ni mucho menos por perseguir alguna ambición propia, sino para asegurarse de que Hitler no acabara con la libertad en el mundo»


Fuentes:
1939-1945 Segunda Guerra Mundial, las claves de la mayor contienda de la historia, volumen 23 El Día D; biblioteca el Mundo
La Segunda Guerra Mundial; volumen 11 Preparativos en la mar, el desembarco día a d; volumen 12 Inicio de la acción en Normandía, editorial Edilibro
La Segunda Guerra Mundial, volumen 2, J.F. Aguirre, editorial Argos (1969)
Winston S. Churchill La Segunda Guerra Mundial volumen II
El Día D, la batalla culminante de la Segunda Guerra Mundial, Stephen E. Ambrose
Revista Despertaferro. Nº 33Normandía, el asalto aerotransportado
Las fotos de los dos post (Desembarco en Normandía I y II proceden de nationalgeographic.com)

Comentarios

  1. Según otros historiadores, otro de los motivos por los que el desembarco de UTAH fue un éxito a diferencia de lo ocurrido en OMAHA, fue debido al existo de los bombarderos en UTAH. Aquel día había mucha nubosidad baja y para poder acertar con las bombas, los bombarderos de UTAH arriesgaron volando a baja altura por debajo de las nubes. Esto implicaba, además de que eran más fácil de abatir, la precisión era mucho más complicada, pero lo consiguieron y destrozaron prácticamente todas las defensas alemanas. Esto no lo hicieron los bombarderos de OMAHA que decidieron sobrevolar el objetivo por encima de las nubes, lo que hacía prácticamente invisible las defensas alemanas y fallaron en su misión, quedando todas prácticamente intactas.

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  2. Totalmente de acuerdo, gracias por las puntualizaciones y por leer el blog

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