LA CONQUISTA ROMANA DE BRITANIA: CUANDO ROMA LLEGÓ AL FIN DEL MUNDO

CONQUISTA DE BRITANIA

Durante siglos, Britania fue para los romanos una tierra lejana, envuelta en brumas y mitos. Situada más allá de la Galia, en el límite del mundo conocido, la isla despertaba fascinación por sus recursos minerales —especialmente estaño y metales preciosos— y por el carácter indómito de sus pueblos. Sin embargo, convertir ese territorio remoto en una provincia romana no fue tarea sencilla.

LOS PRIMEROS INTENTOS: JULIO CÉSAR ABRE EL CAMINO

El primer contacto militar serio entre Roma y Britania se produjo en el siglo I a.e.c., cuando Julio César organizó dos expediciones en los años 55 y 54 a.e.c. 

Su primera incursión en la gran isla fue tuvo motivos similares a los que impulsaron a César a llevar a cabo la violenta demostración realizada contra los germanos. En este caso se trataba de castigar a las poblaciones celtas de Britania por el apoyo dado a los galos durante la sublevación del año anterior y así explorar el territorio también.  Pero las dificultades climatológicas le obligaron a regresar poco antes de que acabara el año.

En el año 54 a.e.c., César realizó una segunda expedición a Britania, esta vez acompañado de cinco legiones y un importante grupo de caballería gala que le permitió derrotar a una coalición de britanos cerca de Canterbury y poco después, cruzar el Támesis llegando a las proximidades de Londinium y obligar a Casivelauno a someterse y a entregar rehenes. Las mismas dificultades climáticas que amenazaron su flota el año anterior volvieron a repetirse. César, contento con lo realizado, regresó a Boulogne, puerto galo, desde donde había partido.

Aunque César logró algunos acuerdos con líderes locales, Roma no estableció una ocupación estable. Sin embargo, aquellas incursiones sirvieron para colocar a Britania en el mapa estratégico romano y sentaron las bases para una futura invasión.

LA INVASIÓN DEFINITIVA: EL AÑO 43

Casi un siglo después, el emperador Claudio decidió retomar el proyecto. En el año 43, cuatro legiones cruzaron el canal bajo el mando del general Aulo Plaucio. La operación no solo respondía a intereses económicos y estratégicos: Claudio necesitaba reforzar su legitimidad política con una gran victoria militar.

Tras varias batallas contra tribus del sureste, los romanos consolidaron su posición y fundaron Camulodunum (actual Colchester) como primer centro administrativo. Poco después, el propio Claudio viajó a la isla para escenificar la victoria y recibir la sumisión de varios líderes britanos.

Britania se convertía así, oficialmente, en una provincia del Imperio romano.

LA REBELIÓN DE BOUDICA o BOADICEA: FUEGO CONTRA ROMA

Una de las mujeres que desafió a Roma, fue una reina guerrera de los icenos, que acaudilló a varias tribus britanas durante el mayor levantamiento en la gran isla contra la ocupación romana sobre los años 60 del siglo I, durante el reinado del emperador Nerón. De sus andanzas tenemos noticias principalmente por dos historiadores como Tácito y Dion Casio.

Viuda del rey Prasutago, rey de los icenos, que había gobernado con el apoyo de los romanos, en su testamento repartió́ sus dominios a partes iguales entre el emperador Nerón y sus hijas para asegurarse de que Roma apoyaría también a sus sucesores. Pero esa voluntad no fue respetada por el procurador imperial, Cayo Deciano. Sus tropas saquearon el país, despojaron a los nobles de sus bienes, les expulsaron de sus predios ancestrales y esclavizaron a sus familias. También violaron y humillaron a Boudica y a sus hijas, creyendo que con su deshonra acabarían con su línea dinástica. Craso error.

Boudica no solo era la viuda del rey, sino que también era sacerdotisa de la diosa Andraste lo que le confería un gran ascendiente sobre su pueblo. La reina lo empleó, como relata Dión Casio, para liderar a los suyos convenciéndoles de que era preferible la muerte a soportar por más tiempo la opresión romana.

Consiguió que las tribus se levantaran comenzando una sangrienta revuelta. Arrasando a todos y a todo lo relacionado con Roma que se encontraban y enardecidos se dirigieron a Londinium (Londres), el principal enclave comercial romano.

Los britanos arrasaron la ciudad ensañándose con sus pobladores. La espiral de odio continuó en la ciudad de Verulamium (Saint Albans), que también fue reducida a cenizas. Las bajas romanas, aliados y civiles se podían contar por decenas de miles, se calcula que unos 70.000 y lo más grave si cabe, Roma corría el riesgo de ser expulsada de Britania.

Los romanos no podía retroceder y se llegó a la batalla final, cuando los invasores consiguen atraer a los britanos a un terreno angosto cerca de Lichfield, favorable a sus intereses. Ya en el campo de batalla la reina Boudica recorrió́ las líneas animando a sus hombres. Los romanos arrasaron a los britanos y no hicieron prisioneros en venganza por las anteriores masacres britanas. Y peor fue la represión posterior. 

Boudica se refugió́ con sus hijas en el territorio de los icenos, donde se suicidaron mediante la ingesta de veneno. La política posterior de Roma fue la del acercamiento a las élites locales. La rebelión de Boudica había demostrado que sin su apoyo era imposible mantener el dominio romano en Britania.

LA EXPANSIÓN HACIA EL NORTE Y EL MURO DE ADRIANO

Conquista de Britania

Durante las décadas siguientes, Roma avanzó hacia Gales, el norte de Inglaterra y Escocia enfrentándose a una resistencia persistente como la de los pictos. El terreno difícil y la hostilidad de pueblos del norte obligaron a mantener una fuerte presencia militar.

En el año 122 bajo el mandato del emperador Adriano, se inició la construcción del Muro que lleva su nombre, una impresionante fortificación de más de 100 kilómetros que atravesaba la isla de este a oeste. Era un verdadero muro de piedra. La composición de dicho limes llegaría a ser la siguiente: una primera línea de campos fortificados en lugares estratégicos, un foso, el muro en sentido estricto con torres y fortines incluidos en él, una calzada o vía militar, un vallum o foso entre dos montones de tierra y los restos del antiguo limes de Trajano. Antonino Pío, en el 142-143 construyó un segundo muro a unos 100 km al norte de la anterior, sobre la línea del Forth-Clyde, a base de superestructuras de tierra y arcilla sobre un basamento pétreo para poder delimitar un glacis y vigilar mejor a los brigantes. Entre uno y otro muro, una serie de fortines protegían las rutas de penetración en territorio romano.

Más que una muralla infranqueable, su función era controlar el movimiento de personas y mercancías, recaudar impuestos y marcar el límite del territorio plenamente romanizado. Más allá quedaban los pueblos del norte, a los que los romanos nunca lograron someter completamente.

Conquista de Britania


SEPTIMIO SEVERO EN BRITANIA:  LA ÚLTIMA GRAN CAMPAÑA IMPERIAL

Cuando el emperador Septimio Severo llegó a Britania en el año 208 el Imperio romano se encontraba en uno de sus momentos de mayor extensión territorial. Sin embargo, la frontera norte de la isla era una región inestable y difícil de controlar. Las tribus del norte, especialmente los pueblos de la actual Escocia, lanzaban incursiones frecuentes contra los territorios romanizados.

Con más de sesenta años y una larga carrera militar a sus espaldas, Severo decidió dirigir personalmente una gran campaña para restaurar la autoridad de Roma en la región. Su expedición sería la última gran ofensiva imperial en Britania y uno de los episodios finales de expansión militar del Imperio en Occidente.

Tras establecer su base en Eboracum, la actual ciudad de York, el emperador lanzó varias expediciones hacia el norte contra los pueblos conocidos por los romanos como caledonios y maeatae. Estos grupos habitaban las tierras al norte de la frontera romana, en la región que los romanos llamaban Caledonia.

Las fuentes antiguas, especialmente el historiador Dión Casio, describen una campaña extremadamente dura. Los romanos avanzaron lentamente a través de terrenos pantanosos, bosques densos y montañas, enfrentándose a tácticas de guerrilla que evitaban las batallas campales.

Aunque el ejército romano logró penetrar profundamente en territorio caledonio, la conquista total resultó imposible. Finalmente, en el año 210 algunas tribus aceptaron un acuerdo con Roma y entregaron territorio de forma temporal. Sin embargo, la paz sería breve.

Durante su estancia en la isla, Severo también dedicó esfuerzos a reforzar el sistema defensivo romano. Ordenó restaurar y fortalecer la famosa Muralla de Adriano, que marcaba el límite efectivo del poder romano en el norte de Britania.

La muralla, construida originalmente bajo el emperador Adriano en el siglo II, había sufrido deterioro tras décadas de conflictos. Bajo el mandato de Severo se repararon fortificaciones, caminos militares y campamentos, consolidando nuevamente la frontera imperial.

La expedición a Britania no fue solo una operación militar. El emperador llevó consigo a gran parte de su familia imperial. Su esposa, Julia Domna, lo acompañó junto a sus hijos, los futuros emperadores Caracalla y Geta.

La campaña terminó abruptamente cuando la salud del emperador comenzó a deteriorarse. Severo sufría graves problemas físicos, posiblemente gota, agravados por el clima húmedo de la isla y el desgaste de la guerra.

Murió el 4 de febrero del año 211 d.C. en Eboracum. Antes de fallecer, según la tradición transmitida por las fuentes clásicas, dejó a sus hijos un consejo célebre para gobernar el Imperio: “Manteneos unidos, enriqueced a los soldados y despreciad a todos los demás.

LA BRITANIA ROMANA: CIUDADES, VILLAS Y CALZADAS

Con el paso del tiempo, gran parte del sur y centro de la isla experimentó un proceso de romanización. Londinium se convirtió en un importante centro comercial y administrativo. Se construyeron calzadas, termas, anfiteatros y villas rurales.

El latín se introdujo en la administración, el derecho romano reguló la vida pública y el comercio conectó Britania con el resto del Imperio. Aunque la población local mantuvo muchas de sus tradiciones, la influencia romana transformó profundamente la estructura política, económica y urbana de la región.

La provincia se convirtió en un territorio militarizado pero próspero, integrado en las redes imperiales.

EL DECLIVE Y LA RETIRADA ROMANA

A partir del siglo IV, el Imperio romano comenzó a enfrentar graves crisis internas y presiones externas. Las legiones destacadas en Britania fueron reclamadas para defender otros territorios más amenazados.

En el año 410 d.C., el emperador comunicó a las ciudades britanas que debían encargarse de su propia defensa. Era el final oficial de la presencia romana en la isla. Sin el respaldo militar de Roma, la estructura provincial se desmoronó progresivamente, abriendo paso a nuevas migraciones y al periodo anglosajón.

UN LEGADO DURADERO

Aunque la dominación romana duró menos de cuatro siglos, su impacto fue profundo. Muchas ciudades británicas actuales tienen origen romano. El trazado de ciertas carreteras sigue el de antiguas calzadas imperiales. Restos arqueológicos, inscripciones y fortificaciones recuerdan aquel periodo en que Britania formó parte del mayor imperio de su tiempo.

La conquista romana de Britania no solo fue una campaña militar más: fue el encuentro entre dos mundos que transformó para siempre la historia de la isla y dejó una huella visible aún hoy.

Fuentes:

Historia Antigua Universal III Historia de Roma. Fe Bajo Álvarez, Javier Cabrero Piquero y Pilar Fernández Uriel. Unidad didáctica UNED

Grandes enemigos de la Roma Antigua Podcast Historia Sin Pretensiones

Vindolanda y el muro de Adriano. La Britania romana Podcast Warqueologic

Para saber más:

Roman Britain (Oxford University Press, 1981) de Peter Salway

An Imperial Possession: Britain in the Roman Empire, 54 BC–AD 409 (Penguin, 2006) de David Mattingly

Roman Britain: A New History (Thames & Hudson, 2010) de Guy de la Bédoyère

Britannia: A History of Roman Britain (3ª ed., 1987) de Sheppard Frere 

Del águila al león. Historia de Britania: de Roma a la conquista normanda de Daniel Fernández de Lis

Roma conquista Britania (n.º 55 de la colección Desperta Ferro: Antigua y Medieval)


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