LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

Noche cristales rotos

La mañana del 10 de noviembre de 1938 muchas ciudades de Alemania, y en buena medida Austria, se despiertan con una imagen desoladora de destrucción. Si todavía a alguien le quedaba alguna duda sobre las verdaderas intenciones de los jerarcas nazis respecto a los judíos, esa mañana se dio un baño de realidad. Podemos hablar de esta fecha como un antes y un después. Fuera máscaras.

NOCHE DE TERROR

La noche anterior las tropas de salto de las SA acompañadas de fanáticos civiles sembraron de terror a la población judía con una serie de actos de violencia contra propiedades, sinagogas y personas de esta religión, que se desarrollaron por toda Alemania y Austria. Todo ello con la permisividad de las autoridades que no intervinieron para impedir la barbarie en ningún momento.

Esta noche ha pasado a los libros de historia como la noche de los cristales rotos, Novemberpogrome 1938 o, más popularmente, Kristallnacht, en alemán. El nombre viene de la imagen de cristales rotos expandidos por las calles, como si fuera una alfombra, pertenecientes a los escaparates de las tiendas y a las ventanas de los edificios de propiedad judía que habían sido atacados.

Noche cristales rotos


JUSTIFICACIÓN

La justificación dada por las autoridades nazis fue que dos días antes un judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan de 17 años, había atentado contra el secretario de la embajada alemana en París, Ernst von Rath, causándole la muerte y que estos actos violentos correspondían a la reacción airada por parte de la población alemana. Teniendo en cuenta que los pogromos fueron llevados a cabo por miembros de la SA, de las SS y de las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por el Sicherheitsdienst (SD), la Gestapo y otras fuerzas de la policía, es poco creíble la teoría de la reacción espontánea contra los judíos. Tenían una organización y dirección evidentes.

El resultado en vidas humanas fue de 91 ciudadanos judíos asesinados aquella anoche. A lo que hay que sumar otros 30.000 que fueron detenidos e internados en campos de concentración como Sachsenhausen, Buchenwald, Mauthausen y Dachau. Una acción espontánea no se dilata en el tiempo. Hospitales y escuelas judías también sufrieron daños. Se calcula que mas de 1.000 sinagogas fueron pasto de las llamas y alrededor de 7.000 tiendas saqueadas. 

ANTECEDENTES

¿ Herschel Grynszpan era un loco? ¿Qué le pudo motivar a cometer aquel asesinato?

Noche cristales rotos
Hitler había hecho de los judíos, desde el primer momento, los culpables de los males que sufría Alemania. De hecho, les culpó de la humillación que había sufrido el pueblo alemán tras el Tratado de Versalles de 1919 que ponía fin a la Gran Guerra, acusándoles de traición durante la guerra, y de los problemas económicos que arrastraba el país con una inflación por las nubes en los años 20 aderezada por la Gran Depresión y el crack del 29.

Los judíos estaban perfectamente integrados en la sociedad alemana como ciudadanos que sirvieron en su ejército y que aportaron sus conocimientos y esfuerzos en el mundo de la ciencia, cultura e industria. Pero también es cierto que habían sufrido actos de violencia incluso antes de la llegada de los nazis al poder. De hecho, los pogromos ya se habían producido en Berlín en 1923, pogromo de Scheunenviertel o en 1931 los pogromos de Kurfürstendamm. No era nuevo, por tanto, ese odio, y el Mein Kampf de Hitler recogería su anhelo de liberar Alemania de judíos.

Pero todo empeoró con la llegada de Hitler al poder en 1933 cuando empezó el boicot a los negocios de los judíos el 1 de abril. Comenzó la legislación antijudía con restricción de derechos para trabajar como la Ley para la Restauración de la Función Pública, que prohibía a los judíos a trabajar en la administración pública.

Pero fue en 1935 con las Leyes de Nuremberg cuando los dirigentes nazis se quitaron definitivamente la careta promulgando leyes como la de Protección de la Sangre y el Honor Alemán o la Ley de Ciudadanía del Reich, donde se prohibían los matrimonios mixtos, se privaba a los judíos de la nacionalidad alemana y sus derechos políticos, como el del voto.

El circulo se iba estrechado de forma dramática y en 1938 se endurecen las medidas y  se les confisca a la población judía alemana los pasaportes. En agosto los requisitos de permanencia en Alemania para la población judía de origen polaco se hace más rígida y como consecuencia comienzan las deportaciones de miles de ellos. Entre los que se encuentran la familia de  Herschel Grynszpan, emigrantes en Alemania desde 1911 y ahora expulsados. Herschel vivía en aquellos días en París, y fue su hermana quien  le escribe contándole todas las penurias por las que están pasando. Ese mismo año, estamos a uno solo del inicio de la Segunda Guerra Mundial, se formalizaría un registro con los bienes y propiedades de la población judía alemana. 

La carta de su hermana provocó una reacción devastadora en Herschel quien a los pocos días de recibirla y de cargarse de odio, compró una pistola, fue a la embajada alemana y disparó contra Ernst vom Rath, entregándose a la policía francesa a continuación.

Rápidamente la maquinaria propagandística de Joseph Goebbels se puso en marcha para calentar los ánimos de la población, de por si “sensibles” con respecto a todo lo que afectaba a los judíos. Ya tenían la excusa perfecta.

Parece que no fue suficiente con el destrozo y el terror que sembraron en la población judía sino que las autoridades nazis obligaron a las víctimas a pagar los costes de la rehabilitación de las fachadas de sus comercios así como de los daños que se habían producido. Y así lo manifestó Hermann Göring:

«La ciudadanía judía de Alemania, como castigo por sus crímenes abominables, tiene que hacer frente a una multa de mil millones de marcos. A propósito, debo reconocer que no me gustaría ser judío en Alemania »

Noche cristales rotos


Las reacciones internacionales no se hicieron esperar, pero fueron muy tibias. Estados Unidos, por ejemplo, retiró a su embajador, pero no rompió sus relaciones diplomáticas, mientras que otros gobiernos cortaron directamente sus relaciones diplomáticas con Alemania a modo de protesta. Se le tenia mucho miedo al ogro alemán, como se había demostrado el 30 de septiembre de 1938 en Múnich donde Chamberlain por Reino Unido y Deladier por Francia se habían plegado a las pretensiones de Hitler sobre los sudetes checos.

La noche de los cristales rotos fue el prólogo del libro del terror que conoceremos como el Holocausto.

Fuentes:


La noche de los cristales rotos: El preludio de la destrucción septiembre 2021. Martin GilbertNoche de los cristales rotos, la (Historia Del Siglo Xx). Mitchell G. Bard
El Tercer Reich, 101 preguntas fundamentales, Wolfang Benz


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