EL LEVANTAMIENTO DEL 2 DE MAYO



Defensa del parque de artillería de Monteleón. Joaquín Sorolla 1884 Biblioteca Museo Víctor Balaguer

 «Pero vino un día, un día terrible y señalado en los fastos modernos de Madrid, el día 2 de mayo de 1808, en que este pueblo se alzó heroico contra el osado conquistador de Europa. Aquel memorable día recibió la Puerta del Sol su bautismo de sangre, aquel día sirvió de teatro a uno de los mas cruentos episodios de su tragedia. Viose en él la desigual lucha de los vecinos de Madrid, indefensos, arrojados y temerarios, con el cuerpo de caballería francesa denominado los Mamelucos, por el traje oriental que vestían; viose allí a los chisperos del Barquillo y Maravillas, a las manolas del Lavapiés, acometer cuerpo a cuerpo, armados de sus navajas, a las formidables falanges vencedoras en las Pirámides y Austerlitz; vióseles introducirse en sus filas o entre las piernas de los caballos, abalanzarse a los jinetes, y atacar a unos y a otros con sus navajas y estoques, terciadas las capas y la mantilla, y caer envueltos con ellos en un lago de sangre; mientras que otros desdelos balcones de las casas, desde las esquinas de las calles, disparaban contra los mamelucos las pistolas y escopetas que habían arrancado de casa de los armeros. Extinguida la luz de tan sangriento día, oyóse en aquel sitio mismo el estampido de plomo vengador y el angustioso ¡ay! de las víctimas moribundas, inmoladas por el francés en el patio del Buen Suceso. La comisión militar formada por Murat y presidida por Grouchy para juzgar breve y sumariamente, o para sacrificar, mejor dicho, a todos los paisanos aprehendidos, se hallaba reunida en la casa de Correos, y de allí partían a cada momento las ordenes de fuego a los diversos piquetes que arrastraban a la muerte a las víctimas en el Buen Suceso, en el Prado y en la Montaña de Príncipe Pío».

Qué mejor forma que empezar este artículo que con las palabras de don Ramón Mesonero Romanos extraídas de su libro El Antiguo Madrid, y del capítulo «La Puerta del Sol». En él, de forma muy resumida, recoge lo acontecido aquel 2 de mayo de 1808 y sus consecuencias en el día posterior.



Pero ¿cómo empezó todo? ¿qué pasó en realidad aquel 2 de mayo? Veamos algunos antecedentes.

ANTECEDENTES

Nos encontramos en la primera década del que luego comprobaríamos seria un convulso siglo XIX. Al comienzo del siglo, en España reinaba Carlos IV y éramos aliados de Francia. Una Francia que había terminado el siglo XVIII con una revolución y que ahora dominaba Europa con su Imperio napoleónico. Por otro lado, estaba Inglaterra, ancestral enemigo de ambas, y que dominaba el mar con su poderosa flota.

En esta década se producen dos acontecimientos que nos tocan de lleno, la derrota de la flota franco-española en Trafalgar a manos de la Royal Navy de Nelson y la invasión de Francia de la península con el ardid de llegar hasta Lisboa, tradicional aliado de los ingleses, amparado en la firma del Tratado de San Ildefonso.

La inteligencia y estrategia de Napoleón hace enfrentarse a Carlos IV con su hijo, que luego seria Fernando VII, dejando desierta nuestra corona que pasa a manos de su hermano José Bonaparte, que llegó a Madrid en verano de 1808.

El pueblo de Madrid, ajeno a todos estos tejemanejes, llegó a recibir a los franceses con vítores en el pensamiento de que eran nuestros aliados, Los cerca de 50.000 soldados franceses que acantonaron en la capital y sus alrededores no tuvieron muchos problemas con el pueblo en sus inicios. Pero en realidad, ellos estaban allí como invasores y así se comportaban. La relación se fue erosionando y no hicieron muchos amigos entre los vecinos de Madrid. Al final llegaron los pequeños enfrentamientos, las peleas, muertos y heridos, tumultos y con ello la represión francesa, liderada por Murat, que era quien tenía el mando, juicios sumarísimos carentes de garantía y sentencia de prisión y penas de muerte.

EL DETONANTE

La familia real no se encontraba ya en Madrid y Murat decidió trasladar al resto fuera del Palacio en espera de la llegada de José Bonaparte. Este movimiento, a primera vista insignificante, se llevó a cabo a primera hora del 2 de mayo. Dos carruajes se posicionaron a las puertas de Palacio. Todo se hizo a la luz del sol y los viandantes que por allí había se dieron cuenta de la jugada. Alguien dio la voz de alarma y los gritos de «¡traición!» Se sumaron los de «¡vasallos! ¡a las armas!¡que se llevan al infante!». Suficiente para que el pueblo se comenzara a arremolinar sobre los carruajes y la tensión prendiera en la atmósfera.

Un piquete de veinte soldados franceses al mando de Auguste Lagrange llegó y comenzó el enfrentamiento. La posterior e inmediata llegada de dos piezas de artillería agravó las circunstancias.

«El primer movimiento hostil del pueblo fue rodear a un oficial francés que a la sazón atravesó por la plaza de la Armería. Bien pronto se unió a aquél otro oficial español, que acudía como en auxilio del primero. Contra ambos se dirigió el furor de los hombres y mujeres, siendo éstas las que con más denuedo les hostilizaban; pero al poco raro una pequeña fuerza francesa puso fin al incidente. Como avanzaba la mañana, no quise ya perder más tiempo, y traté de seguir mi camino; mas no había pasado aún el Arco de la Armería, cuando sentí un ruido que me pareció cureñas en acelerado rodar por calles inmediatas».


Así nos cuenta don Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales (3 Primera Serie El 19 de marzo y el 2 de mayo) estos primeros incidentes y la llegada de la artillería. Que junto a los frescos de don Francisco de Goya son quienes mejor representaron las escenas de aquellos días.

Durante esa mañana la lucha se desarrolló alrededor del Palacio Real, la Puerta del Sol, la de Toledo, el Prado y el Parque de Monteleón. Y fue en este ultimo donde tuvo lugar la acción militar propiamente dicha.

Aunque se piense que el levantamiento fue una cuestión espontánea por parte del pueblo a raíz del incidente reflejado, hay constancias que había en aquel tiempo reuniones entre los militares españoles, conscientes de que realmente sufríamos una invasión, con el objetivo de revelarse contra el ocupador. Y siempre se ha mencionado entre ellos a Daoíz y Velarde, así como la presencia en Madrid de agitadores profesionales. Sin olvidarnos de que Murat tenía in mente algún tipo de provocación a la población madrileña que le diera pie a llevar a cabo una dura represión y dar una lección al pueblo. Todo ello se dio en pocas horas aquel día 2.

Y así fueron las palabras del general Murat en su célebre bando:

«Soldados: mal aconsejado el populacho de Madrid, se ha levantado y ha cometido asesinatos; bien sé que los españoles que merecen el nombre de tales han lamentado tamaños desordenes, y estoy muy distante de confundir con ellos a unos miserables que solo respiran robos y delitos. Pero la sangre francesa vertida clama venganza». Para a continuación detallar todas las medidas represivas a poner en marcha que pretendían vengar la muerte de sus soldados como dar ejemplo al pueblo por su osada rebelión, fusilamientos incluidos.

PRIMERAS CARGAS DE ARTILLERÍA Y LA CARGA DE LOS MAMELUCOS

Pero volvamos a la revuelta cercana a los aledaños de Palacio, cuando llegaron varias piezas de artillería y abriendo fuego comenzó la masacre. Los asaltantes se retiraron despavoridos buscando protección y la lucha se extendió por todo Madrid, especialmente por callejuelas donde el ataque era mas efectivo y la defensa francesa más débil.

En la Plaza Mayor y en la Puerta del Sol se desarrollaron los enfrentamientos más sangrientos. Fue precisamente ésta ultima la testigo de la famosa carga de los Mamelucos que tan célebremente reflejó Goya en su cuadro. Aquellos que huían de los cañonazos llegaron a ambos lugares donde les esperaba otra pesadilla. Por que hizo presencia la caballería, por un lado, los famosos y temidos mamelucos que llegaron por la calle Mayor y desde la calle Alcalá, la caballería polaca, caballería de elite. Sobre las 12 de la mañana la Puerta de Sol se tiñó de rojo. Ambas se dispusieron a realizar batidas cruzadas, sable en mano, cada una por un lado, arrasando a la masa que se encontraba en medio y poco o nada podía hacer para defenderse.

EL CUARTEL DE ARTILLERÍA DEL PARQUE DE MONTELEÓN

A todo esto, las tropas españolas, que las había, tenían órdenes estrictas de no salir de sus cuarteles. Pero un grupo de ellos liderados por Pedro Velarde decidieron desacatar las órdenes y salieron hacia el cuartel de Artillería de Monteleón (actual Plaza del 2 de mayo). Allí, además de armas, tan necesarias para hacer frente al francés, podrán reclutar más soldados afines y dispuestos a defender al pueblo de Madrid, entre ellos Luis Daoíz. Había un pequeño problema que solucionaron con astucia. Murat había dado órdenes de que en todos los cuarteles convivieron soldados franceses y españoles. Y el cuartel de Monteleón no era una excepción. Se las apañaron para que los franceses, ante el ataque virulento del pueblo, se refugiaran en las bodegas mientras se calmaba la tempestad. De esta forma los encerraron y no tuvieron problemas. Que ya eran suficientes los que había en la calle.


El cuartel se preparó para el inminente asalto con soldados y civiles armados y esperando la embestida. Los franceses tuvieron el detalle de instar primero a la rendición que fue rechazada por los asediados. Murat enfurecido envió 6.000 hombres a la conquista del edificio. El final era evidente, menos soldados, menos armas y municiones, los defensores lucharon hasta la extenuación de forma heroica, pero el cuartel acabó cayendo en manos francesas con su consiguiente represalia.

«Yo vi llevar el cuerpo, vivo aún, de Daoíz en hombros de cuatro paisanos y seguido de apiñado gentío. De don Pedro Velarde oí que había sido completamente desnudado por los franceses, y en aquellos instantes sus deudos y amigos estaban amortajándole para darle sepultura en San Marcos, Los imperiales se ocupaban en encerrar de nuevo las piezas y retiraban silenciosamente sus heridos al interior del Parque; por último, vi una pequeña fuerza de caballería polaca, estacionada hacia la calle de San Miguel». Episodios Nacionales 3 Primera Serie de Benito Pérez Galdós, El 19 de marzo y el 2 de mayo.

Respecto a las bajas no hay unanimidad y es muy difícil cuantificarlas. Se calcula que solo en los fusilamientos murieron un número cercado a 80 personas. El historiador Juan Pérez de Guzmán en 1908, revisando los archivos disponibles un siglo después estimó una cifra total de bajas que no superaría los 500 muertos y una décima parte serian militares.

MANUELA MALASAÑA

Pocos nombres de civiles han quedado en la memoria popular de lo sucedido aquel día y uno de ellos es el de Manuela Malasaña, aunque sobre las circunstancias de su muerte hay controvertidas versiones. Pero de lo que no hay dudas es de que murió el fatídico 2 de mayo como consta en los Archivos militares y municipales de Madrid, estudiados en 1908, por Pérez de Guzmán, como ya se ha comentado, siendo su cuerpo registrado con el nº 74 de la relación de caídos.

FUSILAMIENTOS

«Llegaba junto al Espíritu Santo cuando sentí muy cercana ya una descarga de fusilería. Allá abajo, en la esquina del Palacio de Medinaceli, la rápida luz del fogonazo había iluminado un grupo, mejor dicho, un montón de personas, en distintas actitudes colocadas y con diversos trajes vestidas. Tras la descarga, oyéronse quejidos de dolor, imprecaciones que se apagaban al fin en el silencio de la noche. Después, algunas voces, hablando en lengua extranjera, dialogaban entre sí; se oían las pisadas de los verdugos, cuya marcha en dirección al fondo del Prado era indicada por los movimientos de unos farolillos de agonizante luz. A cada rato circulaban tropeles con gentes maniatadas, y hacia el Retiro se percibía resplandor muy vivo, como de la hoguera de un vivac».  Si Goya nos hizo visualizar las escenas de los fusilamientos de forma magistral no menos lo es la narración de Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales (3 Primera Serie El 19 de marzo y el 2 de mayo).

Pero las pretensiones de Murat con todo su arsenal de represalia y su idea de infundir miedo y respeto al ejército invasor no obtuvieron su objetivo. Ese mismo día llegó a Móstoles, cercana población a la capital, el político, alto cargo de la administración Juan Pérez Villamil, narrando las trágicas y horrendas noticias de lo sucedido en Madrid. Y junto a los alcaldes Andrés Torrejón y Simón Hernández redactaron un bando de denuncia llamando al pueblo español a levantarse en armas contra el invasor francés, considerándose el punto de partida de la denominada Guerra de la Independencia.

EL BANDO DE LOS ALCALDES

«Señores justicias de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mí el alcalde ordinario de la villa de Móstoles.

Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre. Somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos pérfidos que, so color de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey. Procedan vuestras mercedes, pues, a tomar las más activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos, y alistándonos, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.

Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

Móstoles, dos de mayo de mil ochocientos y ocho.»

Andrés Torrejón
Simón Hernández




Fuentes:
Historia Contemporánea de España 1808-1923, Mª D Elizalde, Ana Clara Guerrero, Juan Sisinio Pérez, Germán Rueda y Susana Sueiro. Editorial AKAL
Revista Aventura de la Historia nº 86 1808: surge la nación. Despierta España
Revista Aventura de la Historia nº 111 España 1808-1814 El pueblo estalla contra los franceses

Fotos:
Murat, retratado por Francisco Gerard
Goya y Pérez Galdos, wikipedia
Carga de los Mamelucos, Goya, Museo del Prado
Muerte de Daoíz y defensa del parque de Monteleón, Manuel Castellano, Museo de Historia de Madrid
Muerte de Malasaña y su hija, Eugenio Álvarez Dumont. Museo del Prado
Terracota muerte de Manuela Malasaña, Antonio Moltó i Lluch, Museo de Historia de Madrid (foto propia)
Fusilamientos del 3 de mayio, Goya, Museo del Prado

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