ASESINATO EN DALLAS. UN ACTO EN CONTRA DE TODA LA HUMANIDAD




Kennedy, con 43 años en el momento de la jura del cargo, es el presidente electo más joven de Estados Unidos y el primer católico en llegar a la presidencia. Su mandato comenzó intensamente, afrontando el primer conflicto internacional, el desembarco en Bahía Cochinos, Cuba.  Puso en marcha el programa Apolo y vio cómo se levantaba el muro de Berlín. En su segundo año el mundo entero tuvo la oportunidad de contemplar a una Marilyn Monroe cantándole en el Madison Square Garden aquel famoso Happy Birthday Mr President, aunque lo más relevante de ese segundo año fue la crisis de los misiles en Cuba. El destino no le permitió afrontar casi su tercer año en el poder. Teniendo en cuenta lo que sucedió después una soleada mañana de noviembre en Dallas, podemos suponer que se generó muchos enemigos en tampoco tiempo.

"El asesinato de John Fitzerald Kennedy, acontecido el 22 de noviembre de 1963, fue un cruel y traumatizante acto de violencia perpetrado contra un hombre, una familia, una nación: un acto en contra de toda la humanidad".

Informe de la Comisión Presidencial sobre el asesinato del Presidente Kennedy, 24 de septiembre de 1964.
La historia oficial, si nos atenemos al informe de la Comisión Warren de 1964, es que Lee Harvey Oswald, exmarine y solitario marxista, que había desertado a la URSS, mató al presidente con un rifle desde un almacén de libros escolares en Dallas. Cuestión que no terminó de convencer al pueblo estadounidense ni al mundo en general.

Los acontecimientos de los días siguientes y el oscurantismo de la administración norteamericana, que todavía hoy en día no ha dado vía libre a la desclasificación total de la documentación que dormita en los Archivos Nacionales de Washington, hacen que la sombra de la duda se extienda sobre el caso.  ¿Por qué, se pregunta el mundo? No hay que ser muy suspicaz para sospechar que algo turbio existe. La propia CIA es sospechosa y en más de 50 años desde el magnicidio ha tenido tiempo de manipular y destruir documentación que la pudiera inculpar.

Abraham Zapruder ha pasado a la historia de forma accidental. Ese día se encontraba allí grabando el coche del presidente cuando se desencadenó la tragedia. Gracias a su grabación se puede intuir que algunos disparos no procedían del famoso almacén donde estaba Oswald, sino desde justo enfrente del coche presidencial. Así como, las fotos realizadas por Mary Moorman, que también estaba allí y que hizo justo en el momento en el que la bala impactaba en la cabeza de Kennedy, al ser reveladas parecen insinuar, camuflada entre los robles y un muro blanco, la presencia de algunas siluetas extrañas que han dado lugar a multitud de versiones.

Por estas cuestiones entre otras se llegó a apuntar a un complot a gran escala que involucraría a la CIA, la KGB, el FBI y hasta el entonces vicepresidente de EE.UU., Lyndon B. Johnson, llegando hasta la Mafia.
Pero no solo esto genera dudas: que Oswald actuara en solitario y por iniciativa propia; que fuera detenido de forma tan rápida después del caos que se organizó; que dos días después fuese abatido en directo ante las cámaras de la televisión en la misma comisaria por Jack Ruby; y que todo esto sea simplemente una mera alineación de asteroides y que en realidad es una cadena lamentable de sucesos hilados al azar, es provocar a la imaginación.

Se sospecha que Ruby acabó con Oswald para que no se supiera quien era el autor intelectual del magnicidio, nunca podremos saberlo porque cuatro años después murió de un cáncer pulmonar.
Mientras la Comisión Warren emite estas conclusiones, años después, en 1979, el Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos habla de probable conspiración en el asesinato del presidente, pero sin identificar a los conspiradores. Para enturbiar más el panorama elimina como sospechosos a la URSS, Cuba, a los anticastristas, a la Mafia, el FBI y la CIA. Nada clarificador.
La estancia de Lee H. Oswald en México un mes antes del magnicidio, que fue menospreciado al inicio de la investigación, ha sumado más intriga al asunto. Sus contactos con agentes del KGB y diplomáticos cubanos en la capital mexicana han avivado las teorías conspirativas.


La grabación de Abraham Zapruder ha dado pie a insinuar distinas teorías, por ejemplo, con las trayectorias de las balas. ¿Pero sabemos cuántos disparos hubo? La Comisión Warren, dictaminó en 1964 que fueron tres disparos —dos certeros, el segundo y el tercero—, todos provenían del almacén de libros. Pero años después, el ya mencionado Comité de la Cámara de Representantes concluyó que hubo cuatro disparos, probablemente dos tiradores y, por tanto, una conspiración.


Hay otra serie de cuestiones curiosas que fomentan la intriga y la sospecha, como la llamada que recibió un reportero británico del Cambridge News que le avisaba de que habría "alguna gran noticia" en Estados Unidos 25 minutos antes del asesinato. Llamada que está totalmente acreditada.

Y existen más curiosidades como otros personajes que estaban en el lugar de los hechos a esa misma hora y han despertado todo tipo de especulaciones. Es el caso de Lady Babushka. así apodada porque en las imágenes en las que aparece, llevaba en la cabeza un pañuelo similar al que usaban las ancianas rusas. Todavía no se sabe quién es, aparece grabando la escena como Zapruder o Moorman y continuó haciéndolo sin inmutarse ante lo que sucedió. Eso ha dado pie a pensar si se trataba de una ciudadana cualquiera con horchata en las venas o alguien de la conspiración que grababa lo sucedido. Otro caso fue el del hombre que se conoció como el del paraguas, aunque este caso si ha quedado resuelto. Resultaba raro aquel hombre con un paraguas negro totalmente abierto en un día sin atisbo de lluvia paseando por la escena del crimen. Se llegó a pensar que estaba dando indicaciones al tirador o que incluso podía ser él, el asesino. En 1978 se desveló el misterio y él mismo lo contó. Se llamaba Louie Steven Witt y la razón del paraguas no era otra que una reivindicación contra el padre de JFK en la época en la que era embajador en Londres, a través de una referencia a otro político llamado Neville Chamberlain, que siempre llevaba consigo el característico paraguas negro. Tal y como él mismo aseguró en el juicio, si en el libro Guinness de los Récords hubiera una categoría de gente que está en el lugar equivocado, en el peor momento, haciendo lo que no debían hacer, yo ocuparía el primer puesto”.


El caso del asesinato de John Fitzerald Kennedy ha derramado ríos de tinta, en artículos (aquí dejo algunos enlaces interesantes de donde he ido sacando la información, y que lógicamente son solo una muestra de todo lo que hay) en libros (JFK: caso abierto: La historia secreta del asesinato de Kennedy, Philip Shenon; J.F. Kennedy: Una vida inacabada,  Robert Dallek o La conspiración, David Talbot, otros tantos ejemplos) y películas, posiblemente la mas famosa la de O Stone, JFK (1991), Executive Action de D Miller (1973), Ruby (1992) de John Mackenzie, Parckland (2013) de Peter Landesman o Jackie (2016) de Pablo Larraín protagonizada por Natalie Portman.

Fuentes:









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