LA REVOLUCIÓN RUSA

 

Revolución Rusa

La Revolución rusa de 1917 fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. Supuso la desaparición del Imperio ruso de los zares y la creación de un régimen completamente nuevo. Para unos constituyó la toma del poder por el proletariado y la instauración de un nuevo Estado y una sociedad socialista que con el tiempo debería dejar paso a una forma más perfecta: el comunismo. Otros denunciaron que la revolución fue solo la coartada para el establecimiento de un régimen dictatorial en el que desaparecieron todas las garantías democráticas. 

Sin duda alguna fue un hecho histórico que marcó el devenir, no solo de Europa sino del mundo a lo largo del siglo XX

LA RUSIA ZARISTA

Rusia era un país atrasado si lo comparamos con los países de su entorno europeo. Anclado en el absolutismo de su monarquía, representada por sus zares. En 1900 era un inmenso imperio que abarcaba desde el mar Báltico, por el oeste, hasta el océano Pacífico, por el este. Con más de 140 millones de habitantes, estaba conformado por gran diversidad de pueblos. 

Economía y sociedad reflejaban ese retraso que junto al inmovilismo político acrecentaban los problemas de modernización tan necesarias por otro lado. 

Rusia era predominantemente agrícola, los campesinos representaban el 80% de la población, pero la tierra estaba en manos de la nobleza. Tres pilares eran la base del régimen ruso, siempre con el zar a la cabeza:

  • La nobleza, que, como acabamos de decir, concentraba en sus manos la propiedad de la tierra
  • Los altos cargos de la Administración y el Ejército, a los que se añadió la policía secreta, que ejercía la censura y el control político. 
  • La iglesia ortodoxa, cuyo jefe supremo era el mismo zar.

La Revolución Rusa
Al final del siglo XIX el zar Alejandro II intentó aplicar una serie de reformas en la economía y en la Administración, pero sin cuestionar el poder absoluto del zar ni los privilegios de la nobleza terrateniente, por lo que no tuvieron efecto alguno.

Una de las principales medidas fue la abolición del régimen feudal y de la servidumbre campesina en 1861. En teoría, los siervos lograron la libertad, pero tuvieron que pagar fuertes sumas a los antiguos señores por las tierras que hasta entonces cultivaban y muchos campesinos, sin futuro en el campo, tuvieron que emigrar a las ciudades. La abolición de la servidumbre no mejoró la productividad de la tierra. 

Por otro lado, la industrialización rusa se redujo a ciertas zonas (San Petersburgo, Moscú, áreas de Ucrania, cuenca del Donetz, Baku), se concentró en grandes complejos industriales y tuvo una fuerte presencia de capital extranjero.

El desarrollo industrial dio lugar a importantes cambios sociales. La importante concentración de trabajadores en las fábricas rusas favoreció la rápida conciencia de clase del nuevo proletariado, apareciendo facciones de oposición al régimen que postularon cambios políticos. A diferencia de otros países europeos en Rusia no había derechos sindicales ni de huelga, por lo que cualquier protesta acaba con una fuerte represión.

El zar Nicolas II que había subido al trono en 1894 mantuvo la forma de dirigir el país de forma autoritaria como sus antecesores, obviando lo que sucedía en otros países, apoyado en un gran ejército y en la iglesia ortodoxa. Estaba en contra de cualquier cambio que supusiera cualquier perdida de su poder.

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PRIMEROS GRUPOS OPOSITORES

Y los primeros grupos opositores llegaría del mundo rural, de esta forma en 1870 habían surgido los populistas (narodniks) que fundaron la organización Tierra y Libertad, para difundir su propaganda y llevar a cabo actos terroristas. Los anarquistas formaron una organización terrorista denominada: La voluntad del pueblo, que había asesinado al zar Alejandro II en 1881.

En 1898 se fundó en un congreso clandestino celebrado en Minsk, el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, inspirado en los principios revolucionarios marxistas. Un partido apoyado mayoritariamente por los obreros de las ciudades. Este partido acabaría dividiéndose cinco años después, en 1903 entre los mencheviques y los bolcheviques

    • Los Mencheviques (“minoritarios” en ruso) defendían que Rusia debía pasar por una revolución burguesa y desarrollar una economía capitalista antes que emprender la revolución socialista. Concibieron el partido como una organización de masas abiertas a militantes y a simpatizantes.

    • Los Bolcheviques (“mayoritarios” en ruso) tenían como objetivo derrocar al zarismo y

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establecer una «dictadura democrática revolucionaria provisional del proletariado y del campesinado». Y aquí aparece una figura clave en la revolución como fue Vladimir Ilich Ulianov, más conocido como Lenin que defendía la actuación de una minoría muy concienciada que dirigiera el partido en su cúspide de forma autoritaria.

En 1901 se había fundado el Partido Socialista Revolucionario,  apostando por las tesis del socialismo agrario y la revolución campesina y no burguesa; pero creían que antes era precisa una fase de desarrollo de capitalismo.

Hacia 1905, la burguesía liberal formó el Partido Constitucional Demócrata o “cadetes”. Pretendía transformar el régimen absoluto zarista en otro constitucional, en el que se respetasen los derechos individuales.

En esta situación se expandían las ideas socialistas y liberales a través de la propaganda de los partidos, exigiendo una sociedad mas justa, las protestas de campesinos y obreros iban creciendo, reclamando mejoras en su calidad de vida. Y este descontento se veía agigantado por las derrotas rusas en 1905 en la guerra con Japón que provocaron el descrédito del zar.

LA REVOLUCIÓN DE 1905

Ese descontento generalizado de obreros y campesinos se manifestó en una serie de huelgas en San Petersburgo. Recogieron sus peticiones que quisieron entregar al Zar en persona y  un domingo de enero de 1905, en una manifestación pacífica de unas 200.000 personas, se dirigieron al Palacio de Invierno (residencia de los zares en San Petersburgo), con sus propuestas y peticiones como eran la jornada de 8 horas, el incremento de salarios, la sustitución de funcionarios corruptos y la formación de una asamblea constituyente elegida democráticamente, que terminaría trágicamente. Sin contemplaciones, la guardia del zar abrió fuego contra ellos causando centenares de muertos y heridos; ese día lo conocemos como “domingo sangriento”.

La revolución rusa


Lo que provocó la radicalización de las protestas por la dura represión, aumentando las huelgas, levantamientos y motines, a lo que se sumaría la condena internacional, y seria el detonante de un movimiento revolucionario. La agitación social y política volvió a provocar una oleada de huelgas, levantamientos y motines.

En el campo, los campesinos exigieron el fin de los abusos de los terratenientes. En las fábricas, los obreros organizaron comités de huelga y formaron espontáneamente los primeros consejos obreros o soviets. El más activo fue el soviet de San Petersburgo, presidido por Lev Davidovich Bronstein, más conocido por Trotski.

Los partidos políticos clandestinos desataron una activa oposición contra la guerra y coincidieron en su objetivo de derrocar al régimen zarista. El descontento afloró también en el seno del ejército: el suceso más destacado fue el motín del acorazado Potemkin, cuya tripulación se rebeló cuando regresaba desde Extremo Oriente.

Los mencionados soviets era una institución que luego seria característica del régimen comunista, una asamblea comunal de todos los ciudadanos que vivían de su propio trabajo y que elegían a su representante para el soviet local; este, a su vez, nombraba a un delegado para el soviet principal, y así sucesivamente hasta formar el Congreso Nacional de los Soviets, que fijaba la dirección de la política general. Y daría el nombre al nuevo país Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

El zar ante esta situación, anunció en el Manifiesto de octubre una serie de medidas de carácter liberal:

    • Se concedían un conjunto de libertades civiles (libertad de conciencia, de expresión, de reunión o de asociación)

    • Se creaba un régimen representativo, con un Parlamento, la Duma, elegido por amplio sufragio y con poderes legislativos. Este manifiesto calmó a la oposición liberal y permitió a Nicolás II sofocar la revuelta, arrestando a los dirigentes del soviet de San Petersburgo y del soviet de Moscú.

Estas medidas no llegaron muy lejos y las reformas fracasaron. La Revolución de 1905 había creado expectativas de profundas reformas y de cambios. Por una lado, los liberales aspiraban a establecer un régimen político democrático; los campesinos confiaban en que la Duma llevaría a cabo una auténtica reforma agraria; y, finalmente, los obreros esperaban mejorar sus condiciones de vida y trabajo.

El zar no estaba dispuesto a ceder terreno con su poder absoluto, así que mas o menos todo quedaba igual y controlado. La Duma tenía un poder legislativo muy limitado, ya que el zar se atribuyó el derecho de vetar cualquier ley, con lo que era imposible que saliera adelante cualquier ley que intentara limitar su poder o, simplemente, se viera amenazado

La reforma agraria emprendida en 1906 por el ministro reformista conservador Stolypin, pretendía crear una clase de campesinos acomodados, los kulaks, que constituyese una base social adicta al régimen, fracasó porque la reforma no afectó a las propiedades de la nobleza y de la Iglesia, de tal modo que, poco antes de la Revolución de 1917, la mitad de las tierras cultivables pertenecían al zar y a unos 30.000 propietarios nobles y eclesiásticos.

Y al cabo de un tiempo cuando el ruido de las protestas menguaba, volvió la represión política. Entre 1906 y 1910 un total de casi 38.000 personas fueron condenadas por delitos políticos. 

La estabilidad de los gobiernos del zar comenzaba a desmoronarse, viviendo en constantes crisis aderezadas por la escandalosa influencia política de las camarillas cortesanas y de Rasputín, el «hombre santo», favorito de la esposa del zar, Alejandra y de la familia imperial, lo que acentuó aún más su impopularidad.

A todo esto la situación del país empeoró repentinamente con el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, en la que Rusia, aliada de Francia y Reino Unido, se enfrentó a los imperios centrales.

Y es que la guerra sería la gota que colmaba el vaso, el detonante de la revolución de febrero de 1917. Las derrotas de Rusia en la Gran Guerra y las elevadas pérdidas humanas y territoriales (Polonia, Lituania y parte de Bielorrusia cayeron en manos de los alemanes) incrementarían los grandes problemas y el profundo malestar social. La desmoralización y las deserciones en el ejército ruso alcanzaron su punto álgido en 1917.

LA REVOLUCIÓN DE 1917

El 23 de febrero de 1917 (marzo según el calendario occidental) comienza una huelga en la fábrica de armamento de Putilov que provocaría una revolución espontánea en Petrogrado (nuevo nombre de San Petersburgo desde 1914). Al día siguiente la ciudad quedó paralizada por la huelga general. Eran los primeros síntomas de la revolución de febrero que como veremos provocaría la caída del zarismo

Las huelgas y manifestaciones se extenderían a otras ciudades como Moscú. Así, tres días después, el 26 de febrero se produjo una sangrienta represión por parte del ejército, pero al día siguiente las tropas de la guarnición de Petrogrado, enviadas a reprimir las manifestaciones, se unieron a los huelguistas.

Los revolucionarios (mencheviques, socialistas revolucionarios y bolcheviques) reorganizaron el soviet de Petrogrado. Aunque su idea original era conquistar el poder, optaron por, en un principio, limitarse a exigir reformas democráticas y el fin de la guerra.

La disolución de la cuarta Duma por Nicolás II empujó también a los liberales (cadetes) a oponerse al zar, que se quedó prácticamente sin apoyos. El 2 de marzo, Nicolás II abdicó y al día siguiente se formó un gobierno provisional, presidido por el príncipe Lvov, y cuyos miembros procedían en su mayoría del partido de los cadetes. En él también participó Kerensky, un socialista revolucionario, como ministro de Justicia.

El zarismo había terminado en Rusia

La revolución rusa


EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LOS SOVIETS

El gobierno provisional estaba en una situación muy complicada, porque entre marzo y octubre hubo en Rusia dos poderes paralelos, el del gobierno provisional y el de los soviets, particularmente el de Petrogrado.

El gobierno provisional adoptó una serie de reformas como las siguientes:

  • Declaró una amnistía
  • Reconoció las libertades civiles y disolvió la policía zarista (okhrana)
  • Prometió entregar las tierras de los terratenientes a los campesinos
  • Comenzó a preparar la elección por sufragio universal de una Asamblea Constituyente como paso previo a una república parlamentaria
  • Reconoció el derecho a la independencia de Finlandia y Polonia.

Pero la causa que había prendido todo, el fin de la guerra, no se tocó. El gobierno provisional mantuvo sus compromisos en la guerra y, además, pospuso las reformas básicas, como la agraria, hasta el final del conflicto. Las crisis eran inevitables con un gobierno, débil, sin policía, con un ejercito en el que la tropa y marinería cuestionaban la autoridad de sus oficiales y presionado por la evolución de la guerra

Precisamente la guerra enfrentaba al Gobierno con los mencheviques, los socialistas revolucionarios y los bolcheviques, que eran partidarios de una paz inmediata y no continuar en ella.

Y en abril se produjo la crisis con los bolcheviques cuando Lenin expuso en las «tesis de abril» la línea política de los bolcheviques, el más radical de los partidos revolucionarios, con un golpe de timón desmarcándose de sus “socios”, a los que ahora llamaba «colaboracionistas» (mencheviques y socialistas revolucionarios) del Gobierno provisional para dar un paso de la revolución burguesa a la revolución socialista. El poder debía recaer en los soviets.

Viendo el panorama, mencheviques y socialistas revolucionarios formaron un gobierno de coalición junto a los cadetes, que se constituiría en mayo. Pero la evolución de la guerra iba de mal en peor lo que reforzaba la oposición de los bolcheviques respecto a ella. Intentaron un asalto al poder pero fracasó, el partido bolchevique fue declarado ilegal, Lenin tuvo que huir a Finlandia y Trotsky fue encarcelado. El príncipe Lvov dimitió a favor de Kerenski, quien formó un nuevo gobierno de coalición

Y lo poco que quedaba en pie de un debilitado ejército se movió. En agosto, el general Kornilov se sublevó y marchó sobre Petrogrado con el fin de implantar una dictadura militar. Kerenski tuvo que pedir ayuda a los bolcheviques y al soviet de Petrogrado para detener el golpe de Estado. Bolcheviques, mencheviques y socialistas revolucionarios se enfrentaron a Kornilov y convencieron a los soldados para que se sumaran a la revolución.

Esta intentona de Kornilov reforzó la posición de los bolcheviques, que desde entonces se lanzaron a la toma del poder. Entre septiembre y octubre los bolcheviques se convirtieron en la alternativa más popular del gobierno provisional. Los soviets se movilizaron y se pusieron del lado bolchevique, por lo menos los mas relevantes, el  de Petrogrado, presidido por Trotsky, el de Moscú y otros soviets urbanos.

Lenin aprovechó el caos para tomar el poder inmediatamente. El 9 de octubre regresó de forma clandestina a Petrogrado desde su exilio y el día 10, en una reunión secreta del Comité Central del Partido Bolchevique, convenció a sus compañeros para que adoptasen, por mayoría, el principio de la insurrección armada.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

La revolución rusa
Se estaba fraguando la Revolución de Octubre. Trotsky, presidente del soviet de Petrogrado, coordinó las operaciones del recién formado Comité Militar Revolucionario y preparó la toma del poder.

En la noche del 24 al 25 de octubre (según el calendario juliano que regía en la Rusia zarista, 7 de noviembre para el resto de países)las tropas leales a los bolcheviques y la Guardia Roja ocuparon los bancos, las centrales telefónicas y las estaciones de ferrocarril. El día 25 asaltaron el Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional, y enviaron el crucero Aurora, que apuntó sus cañones hacia dicho palacio. Las tropas bolcheviques detuvieron a los miembros del gobierno, excepto a Kerenski, que logró huir.

Esta revolución provocaría una guerra civil, en la que lo bolcheviques tratarían imponer  sus principios e ideología.

Paralelamente se reunió el II Congreso de los Soviets de toda Rusia. Mencheviques y socialistas revolucionarios protestaron ante lo que consideraron un golpe de Estado de los bolcheviques y abandonaron la sala, lo cual, evidentemente, posibilitó que la delegación del Partido Bolchevique contara con una clara mayoría. Lenin y Trotsky formaron un nuevo gobierno, al que se dio el nombre de Consejo de Comisarios del Pueblo. 

En este gobierno, presidido por Lenin y constituido por quince personas, aparecían figuras como Stalin y Trotsky.

El Congreso de los Soviets también adoptó una serie de medidas decisivas para constituir un Estado socialista soviético. El 26 de octubre Lenin firmó dos decretos de suma importancia:

    • Por un lado, un decreto sobre la paz, referido a la guerra, por el que se invitó a los gobiernos en guerra a una paz justa y democrática, sin anexiones ni indemnizaciones. Recordemos que la retirada de la guerra era una de sus principales demandas.

    • Y por otro, un decreto sobre la tierra, por el que se  expropiaban  las tierras de los grandes terratenientes, de la Corona y de la Iglesia, y su entrega a los soviets de campesinos. Aboliéndose el derecho a la propiedad privada sobre la tierra, que no podía venderse, comprarse o arrendarse.

Con estos decretos, los bolcheviques se ganaron al mismo tiempo a los soldados y a los campesinos, y se aseguraron la permanencia en el poder, reforzando el control político y  consolidando el apoyo popular. Mas medidas que se adoptaron:

  • Al igual que en el campo con los agricultores, se concedió a los soviets obreros el control de fábricas y minas
  • Se estableció la jornada laboral de ocho horas
  • Se declaró la igualdad de todos los pueblos y se reconoció el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades.
  • Se prometió la convocatoria de la Asamblea constituyente que se encargara de elaborar una Constitución. 

Pero Lenin no quería saber nada de oposición, le estorbaba para conseguir sus objetivos y decidió aplastarla como antes hicieron los zares. Actuó sobre la prensa con un decreto que le autorizaba a clausurar todo periódico que publicara opiniones contrarias al II Congreso de los Soviets. Desde diciembre de 1917 la recién creada policía política o checa se encargó de controlar y eliminar a todos los opositores (liberales, mencheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas).

EL TRATADO DE PAZ DE BREST-LITOVSK

Respecto a la guerra, se acordó un armisticio en noviembre de 1917 con  los imperios centrales e inició  negociaciones que culminaron con la firma del Tratado de paz de Brest-Litovsk, en marco de 1918. Pero le costó caro porque los alemanes se aprovecharon de la coyuntura e impusieron sus condiciones a Rusia. Polonia y las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) quedaron bajo control alemán, y Georgia, Ucrania y Finlandia accedieron a la independencia. Les vino de perlas no solo por lo que obtuvieron si no por que podían centrarse en el frente occidental y luchar solo contra franceses y británicos.

La revolución rusa


A pesar de las reticencias de Lenin, en noviembre de 1917 se celebraron elecciones, más o menos democráticas, a la Asamblea Constituyente, pero los resultados no fueron favorables a los bolcheviques. La Asamblea solo celebró una sesión y fue disuelta. El III Congreso de los Soviets se autoproclamó heredero de la Asamblea y aprobó la Constitución de la República Socialista Soviética Federativa de Rusia (1918). La Constitución definía el nuevo Estado como una dictadura del proletariado, bajo el control del partido único, el Partido Comunista de Rusia. Se acabó cualquier atisbo de democracia en Rusia

LA GUERRA CIVIL

La evidencia de que los bolcheviques pretendían instaurar un sistema totalitario despertó una creciente oposición. La más importante la constituyó el llamado Ejército Blanco, tropas organizadas por antiguos oficiales zaristas, que protagonizaron la resistencia armada y provocaron el estallido de la guerra civil en 1918.

Los «blancos» contaron con el apoyo de Reino Unido, Francia, EE UU y Japón, que aportaron capitales, tropas y armamentos. Su objetivo era derrocar al régimen bolchevique para evitar el contagio revolucionario en Europa.

Por el otro lado se creó el Ejército Rojo, organizado por Trotsky. Pero con el problema de la oficialidad generalmente decantada hacia los «blancos». Los que se tuvieron que quedar estaban sometidos al control por comisarios políticos del partido

Hasta 1919 la mayor parte del país estuvo en manos de los «blancos». Pero les faltó el apoyo de la población y fueron incapaces de formar un frente común con los partidos antibolcheviques. El 17 de julio de 1918 los bolcheviques ejecutaron al zar y a su familia, para evitar que fuesen liberados por los «blancos». A partir de 1920 el Ejército Rojo frenó las ofensivas de los «blancos». En 1921 lanzó una ofensiva victoriosa que puso fin a la guerra civil. En 1922 casi había reconquistado las antiguas fronteras del Imperio ruso.

Y eliminada toda oposición, nació la URSS. Fue en 1922 cuando se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o Unión Soviética, a la que se federaron en pie de teórica igualdad las repúblicas de Ucrania, Bielorrusia, Transcaucasia y Rusia. Dos años después tenían nueva Constitución legitimando todo el sistema. Basando todo en el  Partido Comunista quien ejercía todo el poder; el ejército y la temida policía política que fueron los garantes de la dictadura comunista.

webgrafia

La Rusia Zarista

Mitos y secretos de la realeza: la revolución rusa

El final de los Romanov

Fuentes

Historia del Mundo Contemporáneo. Serie Descubre. 1º de bachillerato. Editorial Santillana 2019
Historia Contemporánea (1914-1989). Tema 1. La Primera Guerra Mundial (Ángel Herrerín López). Editorial Universitaria Ramón Areces (UNED)

Bibliografía. cinco libros para adentrarse en la Revolución Rusa (RTVE.es)

  • Diez días que conmovieron al mundo, de John Reed
  • La revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo, de Orlando Figes
  • La revolución rusa, de Richard Pipes
  • La venganza de los siervos, de Julián Casanova
  • el maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales

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