EL MOTÍN DE ESQUILACHE

 

El motín de Esquilache

Como en todas las grandes revueltas populares en la Historia hay un trasfondo que queda oculto por lo espectacular del suceso y una chispa que es la que hace prender todo. No suele haber una causa única, sin que son un conjunto de ellas que debidamente combinadas tiene el efecto deseado. Y de todo eso vamos hablar en este artículo sobre el Motín de Esquilache acontecido en Madrid durante varios días de marzo de 1766, siendo rey Carlos III.

El motín de Esquilache

Y para la Villa y Corte no era nada nuevo, ya lo habían vivido sesenta y siete años antes cuando un  24 de abril de 1699 estalla el conocido Motín de los Gatos.

Centrándonos en los sucesos de aquellos primeros días primaverales de 1766 diremos que respondieron a un ambiente de descontento permanente en el Antiguo Régimen que alcanzó su cenit al concurrir otras circunstancias particulares, o como hemos dicho antes, debidamente combinadas.

La carestía de alimentos o sus subidas de precio, así como el incremento de los impuestos, siempre juegan un papel relevante en este tipo de revueltas, pero no olvidemos las cuestiones políticas y las luchas por el poder, posiblemente, verdaderas causas da toda revuelta que aprovechan las primeras mencionadas. Al final tanto descontento encuentra una salida.

POLÍTICA Y LUCHA DE PODER

Y estas luchas venían desde la instauración de los Borbones en la corona hispana, cuando Felipe V se rodeó de ministros extranjeros, especialmente franceses, y de españoles «afrancesados», apartando del poder a las viejas aristocracias acostumbradas a estos puestos de relevancia y ahora considerando que se les había usurpado de ese su espacio natural. Y un momento propicio siempre era el periodo de sustitución de rey, recordemos que Carlos III llegó de Nápoles para reinar en España en 1759.

El motín de Esquilache
Al poco tiempo de llegar comenzaron los cambios y se volvía a repetir la historia, pero esta vez serian italianos los elegidos. Así nombró a Jerónimo Grimaldi primer secretario de Estado y el también italiano Leopoldo de Gregorio Esquilache ocuparía las secretaría de Hacienda y de Guerra. Entonces comenzaron las reformas que no agradarían a todos.

PERO ¿QUIÉN ERA ESQUILACHE?

El Marqués de Esquilache se llamaba Leopoldo de Gregorio, diplomático italiano que ya servía al rey de España cuando era Carlos VII de Nápoles y con él cruzó el Mediterráneo a la nueva corona. En Nápoles adquirió experiencia que luego le serviría para desarrollar su actividad en Madrid.

Era el encargado del proyecto reformista de Carlos III pero las formas, con el conocido despotismo ilustrado, arruinaría su objetivo, ganándose la animadversión del pueblo y de parte de la nobleza. Pero consiguió algunos avances, la limpieza, el adoquinado, la iluminación y la mejoría del trazado urbano que se le debe a otro italiano, Sabatini, hicieron del monarca “el mejor alcalde de Madrid”. Pero no solo eso afrontó Esquilache, también un reforma fiscal según llegó a Madrid y otra en el ejército.

POLÉMICAS REFORMAS

Posiblemente Madrid fuese en aquellas fechas una de las capitales mas sucias de Europa, si no la más, con lo que se puso en marcha un plan de urbanización y saneamiento para combatir el famoso  «agua vá», el lanzamiento desde las ventanas de las casas a la calle de los residuos líquidos caseros y la acumulación de basuras en las calles, que las convertían prácticamente en estercoleros y lodazales. La medida estrella fue adoquinar las mismas, tarea ejecutada por Esquilache y el ingeniero, también italiano, Sabatini. Pero no se quedaron ahí, esta modernización requería también de dotar a la ciudad de iluminación con la instalación de faroles para alumbrar Madrid.

Evidentemente todas estas medidas tenían sus consecuencias económicas para los madrileños, gravados por los costes de esta política reformista. El ambiente se iba enturbiando por la cuestión económica y por la intervención extranjera de los creadores de las reformas.

Como ya decíamos antes solo faltaba la chispa que iniciara el fuego de la revuelta, y ésta llegó un 10 de marzo con un bando que obligaba a los ciudadanos de la Villa y Corte a recortar las capas largas y a subir las alas de los sombreros por seguridad y modernización. Esto fue interpretado como un ataque extranjero a los usos y modas populares de aquellos días. La operativa tampoco fue muy sutil y no ayudó a calmar los ánimos, sino todo lo contrario ya que se montaron puestos callejeros con oficiales del rey cortando las capas de los ciudadanos.

El motín de Esquilache

Sumamos este descontento, los impuestos para afrontar las reformas, las subidas de los precios de artículos de primera necesidad y el rechazo de los extranjeros encarnado en Grimaldi, Sabatini y como personificación de todos, Esquilache, pues ya tenemos los condimentos necesarios.

Rumores y sátiras, perfectamente dirigidas, se extendieron por la ciudad y rápidamente calaron en el pueblo:

«...quedará Madrid pujante

limpia y bella de empedrados,

y nosotros jeringados,

por detrás y por delante.

El proyecto es importante,

no se malogre ni pierda;

ya está aprobado, y concuerda,

y si al bien común aspira,

puesto que a todo se tira,

tiren también a la mierda...»


PRIMEROS ALTERCADOS

El 23 de marzo, domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa, se producen los primeros enfrentamientos cuando dos embozados aprovecharon las bruscas maneras de los alguaciles recortando capas y sombreros redondos para enfrentarse a la autoridad. Inmediatamente surgieron otros tantos al grito de: «Viva España, viva el sombrero redondo».

El motín de Esquilache

La fecha no carece de simbolismo conectando revuelta y fiesta. El entusiasmo se contagió por la ciudad y las algaradas dominaron la plaza Mayor y la Puerta del Sol. Y a las 6 de la tarde la muchedumbre se dirigió a casa de Esquilache con la idea de quemarla pero fracasó en el intento, aunque provocó las primeras muertes. Ya en ese momento el motín estaba totalmente politizado dejando a un lado el ataque a la capa y sombrero español. La consigna que recorría Madrid era «Viva España, viva el Rey y muera Esquilache».

La turba aprovechó los adoquines que se estaban poniendo en las calles para atentar contra todos los faroles instalados que acabaron pagando la ira del pueblo a modo de represalia.

Se calcula que la muchedumbre rondaba las 15.000 personas y otro foco de la ira fueron los cuarteles.

El lunes santo, día 24, fue mas violento. La cifra de alborotadores se acercaba a las 200.000 personas aunque suena un poco exagerado. La guardia real y la guardia valona fueron los responsables de la protección de los alguaciles que seguían con su labor de recorte. Pero el pueblo focalizó su ira en la guardia valona, por ser extranjeros, con cierta permisividad de la guardia real. 

PETICIONES POPULARES

A pesar de las algaradas, se pudo poner algo de orden y redactar una serie de demandas por individuos distinguidos, concretamente por eclesiásticos. En el Archivo General de Simancas se guarda un documento donde se recogen ocho de aquellas demandas entre las que constan la exigencia de expulsión de Esquilache y su familia de España, que los ministros fuesen españoles, que los vasallos vistan como quisieran, que no se permitan compañías de valones en la corte… pero en definitiva predominaron las reivindicaciones políticas sobre las relativas a precios y moda.

Se presentaron al rey que tuvo que salir al balcón de palacio con su familia para parlamentar con los escasos amotinados a los que se le dio permiso para acceder a la plaza del Palacio. Carlos III accedió a las demandas y el pueblo exigió que constase por escrito. Finalizando el motín en bullicioso festejo.

EL REY CAMINO DE ARANJUEZ

El martes amaneció Madrid con la noticia de que el rey, con su familia y su corte, había huido a Aranjuez, presa del miedo a los movimientos populares. Que se ha interpretado como una tremenda pataleta de enojo.

En Madrid sin rey estalló un segundo motín, reclamando la vuelta del rey y que no se cuestionara la lealtad de la ciudad a su monarca. El único representante de la corona que quedó en la Villa y Corte fue el gobernador del Consejo de Castilla, Diego Rojas y Contreras al que hicieron rehén. Y al que hicieron escribir una serie de proclamas en favor del rey, pidiendo su perdón y rogando su regreso a la corte. La respuesta de rey para su vuelta estaba condicionada a recuperar el sosiego del ambiente, la calma y el desarme del pueblo. Y a pesar de todo tardó unos ocho meses en volver a Madrid.

CONSECUENCIAS


El encargado de restablecer el orden y la tranquilidad en Madrid después de los motines fue el conde de Aranda, Y apaciguados los motines se aceleraron las reformas ilustradas, pues no tardaron en anularse las concesiones capituladas. Comenzó un periodo de represión contra aquellos que se consideraron agitadores de los tumultos en aquella Semana Santa.

Fuera de Madrid también hubo algaradas y protestas similares a las capitalinas, que durarían casi tres meses, en Elche, Palencia, Béjar, Zaragoza o la «matxinada» del País Vasco.

Antes del verano todas las inquietudes habían sido dominadas y comenzaba un nuevo proceso contra quienes serian acusados por el poder central de ser los verdaderos instigadores de los movimientos subversivos: los jesuitas, cuya expulsión fue probablemente la consecuencia mas trascendental e imprevisible de aquellos motines. Porque la preparación de éstos en la organización y puesta en marcha del motín parece estar probada. Un Consejo investigó esta circunstancia de la mano del Conde de Aranda y Campomanes.

Fuentes:

Los motines de Esquilache. Nueva historia de España. La historia en su lugar. Vol. 6. Edit. Planeta

LYNCH, John: El siglo XVIII. Historia de España, XII. Barcelona, Crítica, 1991 

LÓPEZ GARCÍA, José Miguel: El Motín contra Esquilache: Crisis y protesta popular en el Madrid del siglo XVII. 

GALLEGO, José Andrés: El motín de Esquilache, América y Europa. 

Flujos y reflujos del motín de Esquilache, Antonio Risco. Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, vol. 5. Ed. Univ. Compl. Madrid 1984

Ideario político-económico del motín contra Esquilache. Según la causa del motín de Madrid, Jacinta Macías Delgado. Revista de estudios políticos (Nueva Época) n.º 71, 1991


webgrafía: https://elretohistorico.com/motin-de-esquilache-resumen-causas/

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