LA CAZA DE BRUJAS EN HOLLYWOOD

La caza de brujas en Hollywood

A finales de la década de los 40 una ola de anticomunismo invadió los Estados Unidos, herencia de la Segunda Guerra Mundial y avivado por la Guerra Fría. Esto fue, lo que se conoció como “la caza de brujas”. La sombra del comunismo planeó por el país, en todos sus aspectos, cine, ciencia, teatro e incluso el ejercito estuvieron bajo la lupa del Comité de Actividades Antiamericanas, el que consiguió crear un clima de sospecha y paranoia en el que se confundía cualquier idea progresista, por inocente que fuese, con comunismo. 

Este comité, era un instrumento investigador de la Cámara de Representantes del Congreso de los EE.UU, creado en 1938, antes del inicio de la IIª Guerra Mundial y estuvo en vigor hasta 1975.

Su fama llegó al cenit con su ataque a Hollywood y su nombre siempre estará asociado al del senador Joseph McCarthy principal organizador y promotor. Su peculiar conducta en todo el proceso junto a sus colaboradores dio pie a un nuevo termino, el macartismo. que hacía referencia a acusaciones de deslealtad, comunismo, subversión o traición a la patria, sin el debido respeto a un proceso legal justo donde se respeten los derechos del acusado. 

Pero la “caza de brujas”, que muchas veces se minimiza o simplifica, no fue un brote aislado y exagerado, ni idea de un loco fanático. Fue una ola de conservadurismo al calor de la guerra fría, como ya hemos dicho, que recorrió todo el país y caló en muchos sectores de la sociedad. Por contextualizar aún más, en junio de 1950 había comenzado la guerra de Corea con participación estadounidense y que duraría hasta julio de 1953. Es importante mencionarlo, porque fue el primer gran enfrentamiento tras la segunda Guerra Mundial en el que EEUU y la URSS estaban detrás de las principales fuerzas enfrentadas, dando apoyo. Se puede considerar el primer episodio de la Guerra Fría.

Este proceso tuvo tres objetivos muy claros. Por un lado, probar que el Sindicato de Guionistas era un hervidero comunista. Evidenciar, por otro, que estos escritores insertaban propaganda anti patriótica en sus películas y, por último, eliminar todas aquellas películas pro soviéticas que habían sido aprobadas por el presidente Franklin D. Roosevelt durante la guerra.

La caza de brujas en Hollywood

EL NEW DEAL

Tenemos que tener en cuenta que este clima hostil contra el comunismo tiene su origen en la oposición, en ciertos sectores de la política estadounidense, que despertó el New Deal del presidente demócrata Roosevelt,  y que puso en marcha en la década de los 30 toda una batería de medidas de carácter intervencionista para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en EE UU. Consistía principalmente en ayudar a las capas más bajas de la sociedad, los más afectados por la crisis. A lo que se suma el malestar en ese mismo sector por la llegada de intelectuales demócratas europeos que huían de la barbarie nazi, Bertolt Brecht, Hans Eisler, Fritz Lang, Thomas Mann, Heinrich Mann, Schömberg, etc.

Con la llegada de Truman a la Casa Blanca, tras la muerte de Roosevelt, el Comité de Actividades Antiamericanas tuvo un nuevo impulso, su objetivo era hacer desaparecer el carácter izquierdista del New Deal.

HOLLYWOOD

El momento culmen de la caza de brujas fue cuando dicho comité puso el foco en Hollywood. Directores, actores, guionistas, tuvieron que declarar ante el comité, sobre su ideología.  Se acusaba a la industria cinematográfica de insertar propaganda subversiva en todas las películas. Por que el cine estadounidense en los años treinta era un sector con altas cotas de sindicalismo y muy politizado. Nunca se pudieron probar estos cargos, aunque durante el proceso que duró nueve años sí se logró gran publicidad y descubrir alguna actividad comunista.

Las sesiones comenzaron el 20 de octubre de 1947. Los primeros en testificar fueron los denominados testimonios amistosos, pues aportaron mucha publicidad y accedieron a contestar las preguntas sin ningún tipo de objeción. Hicieron acusaciones, pero sin pruebas, o muy simples. Por ejemplo la madre de Ginger Rogers manifestó como evidente infiltración comunista que en el guion de la película Compañeros de mi vida (1943) le hicieran decir a su hija la siguiente frase: «El reparto, el justo reparto, eso es la democracia». Y que como Ginger se negó, la apartaron del reparto. 

En este grupo de actores estaban Robert Taylor, Ronald Reagan, Gary Cooper o Adolphe Menjou que fue uno de los más decididos colaboradores. 

La caza de brujas en Hollywood

A Gary Cooper le preguntó el comité: «Como persona relevante en su campo, ¿creería apropiado que el Congreso aprobara una ley que prohibiera el Partido Comunista en EE. UU?». Cooper respondió: «Creo que sería una buena idea. Pero no sé, nunca he leído a Marx y no conozco las bases del comunismo». Los actores Robert Taylor y Adolphe Menjou no fueron tan diplomáticos. «Si por mí fuera los mandaría a Rusia o a cualquier otro sitio desagradable», afirmó el primero. El segundo sentenció bravucón entre carcajadas de la sala: «Que se vayan a Texas. Allí los matarían nada más verlos».

Por cierto, uno de los interrogadores era un joven Richard Nixon, que luego fue presidente de los EE UU. 

"LOS 19 HOSTILES"

A continuación, el comité dio voz a un grupo considerado desafecto a la investigación, y de entrada eran considerados grandes sospechosos del comunismo, un total de diecinueve, a los que se conocieron como los “19 hostiles”. Éstos, optaron por la táctica de negarse a responder, amparándose en la Quinta enmienda, aunque aquello pudiera suponer un reconocimiento implícito de culpabilidad. De este modo, aprovechaban la ocasión para denunciar el carácter anticonstitucional del proceso. Muchos de ellos estaban relacionados con el importante sindicato de guionistas de cine considerado como instrumento del Partido Comunista.

La mayor parte de la comunidad holliwoodiense tomó partido en contra de la Comisión de Actividades Antiamericanas. John Houston, Willian Wyler y Phillipe Dunne promovieron la creación del llamado Comité de la primera enmienda que incluía a cuatro senadores, casi quinientos intelectuales y profesionales del cine como: Humphrey Bogart, Gregory Peck, Lauren Bacall, Katherine Hepburn, Eddie Cantor, Rita Hayworth, Leonard Bernstein, Kirk Douglas, Henry Fonda, Burt Lancaster, Gene Kelly, John Ford, Edward G. Robinson, Judy Garland, Groucho Marx, Frank Sinatra   y Billy Wilder. Este comité rebelde se le calificó por parte de los oficialistas como un “frente comunista”. 

Este grupo lideró una marcha hacia Washington en 1947 para protestar contra las prácticas del comité en contra de la industria cinematográfica. 


La caza de brujas en Hollywood

De los “19 hostiles” solo declararon diez. Al final, ocho de ellos no tuvieron oportunidad de declarar. Al parecer la actitud de los declarantes no gustó al comité en el sentido de que daban la sensación de ser más fuertes que el propio comité y la imagen que trasladaban era la opuesta a la que pretendían. Se los conocería como “los diez de Hollywood” y a su vuelta a California fueron tratados como héroes.

Aunque los interrogatorios estuvieron cargados de tensión los declarantes se mantuvieron firmes, pero prácticamente no les permitieron leer las declaraciones que llevaban preparadas o les pusieron muchas dificultades. Lo único que pretendía la comisión es que reconocieran su militancia en el partido comunista. Un caso excepcional fue el del novelista, dramaturgo y guionista Albert Maltz que, si pudo leer su declaración, un duro alegato contra la comisión.

LA PRESIÓN DE WALL STREET

Lo que parecía una victoria para los que estaban en contra de este proceso se torció a los pocos días. Las presiones que empezaron a ejercerse desde Wall Street comenzaron a surtir efecto entre los productores especialmente. Un caso emblemático fue el del actor Humphrey Bogart que fue el primero en retractarse de su participación en el comité de la primera enmienda.

Los estudios se aliaron con el poder y aquellos artistas que se negaron a declarar o a acusar a sus compañeros por sus ideas políticas fueron tachados de las producciones, se les impidió trabajar, que se citasen sus nombres y fueron condenados al ostracismo.

El 20 de noviembre de 1947 el presidente de la 20th Century Fox advertía que no contrataría a nadie que se negase a declarar ante algún comité del Congreso de los EE UU. 

Y cuatro días después las principales asociaciones profesionales de Hollywood emitían un comunicado en el que deploraban la actitud de “los diez de Hollywood” y manifestaban que no se iba a contratar a ningún comunista o aquel que intentara derribar al gobierno de los EE UU por la fuerza o con medios anticonstitucionales. 

El siguiente paso fue que “los diez de Hollywood” fueron acusados de desacato al Congreso y posteriormente condenados a penas de un año de cárcel y multa de 1.000 dólares.

Comienza la guerra de Corea y McCarthy alcanza sus más altas cotas de poder. 

Se abren las puertas a un segundo periodo de persecución. Y empiezan a producirse películas marcadamente anticomunistas.

LISTAS NEGRAS

A la par, las listas negras estaban repletas con más de 700 nombres entre actores y actrices, guionistas, directores, técnicos e incluso administrativos. El mero hecho de estar en una de esas listas implicaba no poder trabajar en la industria cinematográfica. Comenzó un periodo de miedo y, peor que eso, de delaciones.

Algunas declaraciones anteriores ya no fueron tan decisivas y algunos fueron cambiando de parecer. Consumado el castigo, la voluntad de “los diez de Hollywood” se acabó quebrando por uno de sus eslabones. Era previsible dada la presión y el coste personal. En la primavera de 1951, el realizador Edward Dmytryk reculó. Pidió testificar ante el comité, reconoció su breve pertenencia al Partido Comunista en 1945 y delató a veintiséis compañeros supuestamente subversivos. El premio: su pena de prisión se quedó en seis meses y pudo rehabilitar su carrera profesional con mucha mayor rapidez que sus compañeros. «No quise ser un mártir de una causa en la que no creía», aseguró. En 1954, Dmytryk estrenaba El motín del Caine, con Humphrey Bogart como rutilante protagonista. 

Uno de los casos más conocidos de delatores fue el de Elian Kazan, director entre otras de películas como Un tranvía llamado deseo, Muerte de un viajante o La ley del silencio, en la que el tema se centraba en la infiltración del gangsterismo en el sindicato obrero. Delató a más de cien personas, acción que es todavía recordada por muchos sectores de Hollywood. No en vano, el año 1998, en el que recibió un Oscar honorífico, fueron muchas las personalidades como Ed Harris, las que se negaron a aplaudirlo por considerarlo un delator durante este período.

La caza de brujas
Se enfrentó por ello a su amigo Arthur Miller, dramaturgo y guionista, que estuvo casado con M Monroe, que en junio de 1956 tuvo que declarar ante el comité. Relató sus actividades políticas, pero se negó a dar nombres, nunca había pertenecido al partido comunista, pero si había participado de reuniones izquierdistas. Fue convocado a declarar, de nuevo, en febrero de 1957 y procesado por desacato al comité al no obtener el comité una declaración acorde a sus intereses, vamos que no delató a nadie. Fue condenado a un año de cárcel y 1.000 dólares de multa. Como curiosidad, ya en 1953 Miller había estrenado con éxito su drama Las Brujas de Salem, que evoca de forma indirecta el ambiente de una comunidad dominada por una “caza de brujas”. Y en 1964 otra obra de teatro suya, Después de la caída, trataría el tema, pero de forma más directa.

Una salida para encontrar trabajo fue el exilio. E incluso en esas circunstancias la alargada sombra del comité entorpecía la búsqueda de empleo.  Por ejemplo, Joseph Losey que dirigió en Inglaterra El tigre dormido en 1954, e Intimidad con un extraño en 1956, lo tuvo que hacer bajo un seudónimo para poder ser exhibida en EEUU. Uno de esos exiliados fue John Houston quien adquirió la nacionalidad irlandesa.

DALTON TRUMBO

Al principio hemos comentado que el primer grupo de desafectos fueron diecinueve y que no todos pudieron declarar. Uno de ellos era Dalton Trumbo. Después de cumplir su condena fijó su residencia en México al estar vetado para trabajar en Hollywood. Entre 1950 y 1957 escribió y vendió más de 30 guiones de películas de serie B, firmados con seudónimo lógicamente pero conocido por todos. 

La caza de brujas


En 1957 el Oscar al mejor guion recayó en la película El bravo, dirigida por Irvin Rapper. El guionista era Robert Rich, seudónimo de ……...Trumbo. Que no fue a recoger el premio. Había ganado otro por Vacaciones en Roma, película de William Wyler, en 1953 

Los actores, no tenían esta opción. Muchos se marcharon a Broadway y, en otros casos, abandonaron la profesión. A los problemas económicos y profesionales, se añadieron los psicológicos. Crisis nerviosas, trastornos de ansiedad o suicidios en el peor de los casos. Las muertes de actores como la de John Garfield, famoso por El cartero siempre llama dos veces (1946), se atribuyen a la presión sufrida por el acoso del comité.

Y no podemos olvidar a Charles Chaplin que también fue asediado por la histeria anticomunista desde el estreno de El gran dictador (1940) hasta que, en 1947, sufriera el boicot de su cinta Monsieur Verdoux. En su visita a New York para el estreno de su película, en una rueda de prensa, sintió de primera mano la presión de la prensa de forma acusatoria. Que si era comunista, que si ganaba su dinero en EE UU por qué no se había nacionalizado...Luego contaría como, a diferencia de los estrenos de sus otras películas este había sido sorprendentemente frío. De hecho, esta película no tuvo el éxito taquillero esperado. Al conservar su nacionalidad británica, Chaplin pudo salir del país, no sin dificultades, para el estreno de Candilejas (1952) en Gran Bretaña, pero se le prohibió el regreso a suelo americano.

Así hablaba Chaplin del famoso comité: «Yo era opuesto al Comité de Actividades Antiamericanas, ya de principio un título deshonesto, lo suficientemente elástico para cerrar su garra alrededor de la garganta y estrangular la voz de cualquier ciudadano americano cuya honrada opinión sea minoritaria».

McCarthy falleció en 1957 y el gobierno republicano iba perdiendo fuelle. No deja de ser irónico, en cualquier caso, que dos de los grandes impulsores de estos procesos (Parnell Thomas y McCarthy ) acabaran mal y prematuramente, el primero en la cárcel en 1950 por fraude y el segundo completamente chamuscado por la ambición de investigar y señalar a importantes militares. McCarthy murió solo, en 1957, a los cuarenta y ocho años y entre grandes problemas con el alcohol.

En 1960 los demócratas volvieron a la Casa Blanca de la mano de JFK. Trumbo volvió a firmar con su nombre, por ejemplo el guion de Exodo o de Espartaco de Stanley Kubrick.

Esta vuelta a la luz supuso el fin de la pesadilla de la “caza de brujas”

LOS ESPOSOS ROSEMBERG

Un tema que no está relacionado con Hollywood pero sin con la “caza de brujas” fue el

La caza de brujas
proceso contra los esposos Rosemberg, Julius y Ethel, que acabó con ellos ejecutados en la silla eléctrica la noche del 19 al 20 de junio de 1953 en la prisión neoyorkina de Sing Sing, acusados de pasar secretos atómicos a los soviéticos. La fragilidad de las pruebas contra ellos y el momento de histeria que se vivía en los EE UU en aquellos momentos ensombrece de dudas todo el proceso. Lo que desató toda una campaña internacional de prensa en contra de la sentencia.



Fuentes:

Molina Foix, V. La caza de brujas. Historia gráfica del siglo XX, 6. Edit Urbion

Coma, J. Diccionario de la caza de brujas: las listas negras de Hollywood. Inédita editores

Gubern R. La caza de brujas en Hollywood. Crónicas Anagrama


Todas las fotos son de wikimedia commons

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