HISTORIA ¿POR QUÉ Y PARA QUÉ?



Este va a ser el primer contenido con el que inauguro mi blog. Sinceramente me siento como quien habla solo por la calle o en la habitación, no se quien lo leerá ni cuanta gente, pero tampoco es lo que más me importe a día de hoy. Lo hago totalmente ilusionado, emprender esta nueva aventura es un reto y ya veremos hasta donde llega.

Con este proyecto no pretendo innovar ni proponer cambios, recordar, Historia Sin Pretensiones, sólo me gustaría crear un mínimo interés en los lectores que se pierdan por este blog y que les pique la curiosidad para conocer de forma breve y sencilla hechos históricos, sociales o culturales que han sucedido y que nos pueden dar que pensar sobre acontecimientos actuales.

“Los pueblos que olvidan la historia están condenados a repetirla”, George Santayana.

Y el primer contenido no podía ser otro que reflejar una pregunta que me he hecho siempre, sobre todo desde que tomé la decisión hace ocho años de estudiar historia. ¿Para qué sirve?, ¿por qué estudiarla o simplemente prestarle atención? O ¿cómo se debería estudiar? Al principio las respuestas son siempre las mismas: “para conocer nuestro pasado”, “para no repetir errores” ... pero ¿y qué pasa con los éxitos? Creo que no nos paramos a analizarlos, a veces incluso ni los errores o derrotas que tendemos a repetirlos continuamente. Solo hay que echar un vistazo al mundo actual para darnos cuenta. o, a lo mejor ese es el gran problema, que ni nos damos cuenta porque en muchos casos, demasiados, no conocemos nuestra propia historia. Se vive el presente y se piensa en el futuro y no muy lejano, siempre a corto plazo, pero y ¿echar un vistazo a atrás?

Estudiando o simplemente leyendo historia podemos comprender los cambios que se han ido produciendo y que nos han traído hasta hoy. Muchos acontecimientos del pasado pueden representar modelos a seguir, si los analizamos con el pensamiento actual. La lucha de la mujer, tan actual, puede perfectamente mirar al pasado para ver su evolución y su inicio. La cuestión catalana es otro ejemplo, si conseguimos aislar la radicalidad podemos bucear en acontecimientos del siglo XIX, repasar que sucedió a lo largo del XX e intentar comprender qué está pasando y por qué está pasando en el XXI. ¿Y si hablamos de inmigración?, ¿nos suena la palabra colonialismo? y ¿proceso de descolonización? 

Es cierto que conocer el pasado no es sinónimo de encontrar la solución inmediata, no es tan sencillo, pero sí ayuda, sí te da pistas y luz para, por lo menos, buscarla.

“La historia no puede reducirse a un relato único”, S. Gruzinski

En estos años de estudio he encontrado todo tipo de libros al respecto, pero hay uno que me impactó especialmente y una corriente historiográfica que hizo que viera todo de forma diferente. Hemos estado acostumbrados a estudiar historia de una forma muy, cómo decirlo, artificial y con todo tipo de automatismos. 

Memorizando fechas, reyes, batallas y un sinfín de acontecimientos que lo hacía muy, pero que muy aburrido. Solo te salvaba si tenías una profesora o profesor que se salía de ese guion y daba la vuelta a la tortilla. ¡Vaya! Todo era diferente, atractivo e interesante. Hasta tenía color. De qué sirve memorizar los reyes godos sino sé ni ¿qué hicieron, porqué lo hicieron y cómo vivían? Volviendo al inicio del párrafo, el libro al que hacía referencia es ¿Para qué sirve la historia? de Serge Gruzinski, que en realidad trata de cómo impartirla y en definitiva estudiarla o simplemente abordarla. No voy a realizar una reseña, pero si destacar algún concepto que me parece interesante. Critica el eurocentrismo tan habitual en el estudio de la historia al que hemos estado sometidos y los desfasados métodos que todavía persisten en algunas universidades. 

Propone el salto de lo “local” a lo “global” y como dice el profesor José Antonio Martínez Torres (UNED), en la presentación del libro, “…un mundo en proceso de globalización necesita de una historia auténticamente global, y esto requiere liberarse de prejuicios e ideas preconcebidas, generalmente occidentales…”.  Gruzinski habla de descompartimentar, “los muros del historiador forman parte de la herencia que recibe de su disciplina”. Propone un dialogo constante entre pasado y presente. Y por último lanza una pregunta al aire basada en una situación que puede darse en muchos colegios de España o Europa, pensando en la composición de algunas aulas, “¿qué pasado exponer ante unos alumnos que son en parte herederos de los vencedores españoles de la Reconquista (contra el islam), mientras que otros lo son de la Conquista (de América) y otros más descienden de los vencidos en esos episodios fundamentales de la historia ibérica?”.

Respecto a la corriente historiográfica que también mencionaba no es otra que la Escuela de Annales* cuyos “fundadores” fueron Lucien Febvre y Marc Bloch (1929). No voy a disertar sobre su significado e influencia sino más bien lo que me descubrió a mi como estudiante de historia. Empezaron a interrelacionar la historia con otros campos como la sociedad, la economía, la cultura del momento, estableciendo nuevos focos de atención. Proponían una alternativa a la práctica historiográfica dominante, caracterizada por la política, la diplomacia y el campo militar. No escribían ni investigaban historia de una forma aislada, como se venía haciendo, sino que al hacerlo de esta forma el campo de visión se ampliaba y multiplicaba. Y la novedad no se detuvo ahí, se atrevieron a utilizar métodos de trabajo e investigación de otras disciplinas como el análisis demográfico y sociológico, trabajo de campo geográfico y etnológico, la estadística, la arqueología, etc.

Serge Gruzinski forma parte de esta Escuela de Annales en su cuarta generación, la denominada “giro crítico”.

Continuaré en otras publicaciones divulgando aquellos aspectos de la historia que más me han hecho pensar.

Fuente: GRUZINSKI, S (2015) ¿Para qué sirve la historia?, Alianza editorial
*Annales d’histoire économique et sociale (desde 1945, Annales.  Économies, Societés, Civilisations; a partir de 1994. Annales. Histoire- Sciencies Sociales)

Comentarios

  1. Gracias Antonio por iniciar este blog. La historia sería más objeto de deseo si desde el inicio en la enseñanza se enfocara como lo que es, "historia", en edad infantil es fácil atraer la atención si ponemos ilusión en lo que contamos. Tengo muy buenos recuerdos de algunas profesoras de historia que nos hacían vivir las lecciones como aventuras en la propia clase, incluso nos hacían desfilar para explicarnos como actuaba el ejército de Napoleón, eso se quedó grabado en mi cabeza, otra vez hablando de la segunda guerra mundial nos pusieron el tema de OMD, Enola Gay, imagínate en clase de historia escuchando música con 12 años, impactante, pues bien, luego nos contó que Enola Gay era el nombre del avión que tiro la bomba atómica sobre Hirosima y era el nombre de la madre del piloto, Paul Tibbets. Pues esas cosas no se me han olvidado, es más, descubrí que la historia puede ser divertida.
    Ánimo con tú trabajo y ojalá consigas hacer disfrutar a la gente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tus comentarios, no puedo estar mas de acuerdo. Todo comienza en el cole y para ellos es fundamental un buen profesor/a, no ya que sepa mucho, sino que lo cuente de forma amena y atractiva. Me imagino a toda una clase desfilando como los ejércitos napoleónicos o escuchando el enola gay de OMD, genial. Espero que disfrutes con estos contenidos

      Eliminar
  2. Que tal? Me ha encantado tu blog, lo descubrí a través de Facebook por "Historia y Roma Antigua", felicidades!! Me subscribo, saludos desde Uruguay.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus comentarios, espero que mis contenidos te sigan pareciendo interesantes

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LOS HERMANOS GRACO Y SU REFORMISMO

EL AGUA, SÍMBOLO DE LA CIVILIZACIÓN ROMANA

ATAQUE A PEARL HARBOR